sábado, 19 de febrero de 2011

CYBORG ANDINO-CARIBEÑO

Al poeta y crítico peruano Pedro Granados, 
a propósito de su libro Soledad Impura




Por: Armando Almánzar Botello



Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.
Desbordante de energía afirmativa
su dicción sobria     lúcida     coloquial y filosa:
cuchillo de un carnicero taoísta.

Próxima y remota:
Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Ella sirve de refugio a un furioso
temible y tierno animal
-ávido de eternidad en tránsito-
que olfatea y palpa el cuerpo erógeno donde confluyen:

la temible desnudez de la mujer
el neón seductor de la noche
la retracción desafiante de la página en blanco…

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Voz del desierto en la ciudad y el hueso.
Palabras de una soledad y de un exilio que al decirse
crean el espacio de un posible encuentro:
la quena     la pena     el tambor y la mujer del sueño.

Poesía del acoso y de la pérdida,
del apetito de altura y del fluir del mar....
Alas: Olas presurosas… Hilos: Laberintos mestizos
de Ariadna indescifrada...

La escritura impertérrita del mito,
de lo mixto,
intenta crear un "nosotros" intensivo
en el peregrinar iniciático
y en el desasimiento.

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.
Conjunctio: Teseo y Minotauro.

Desengañada su dureza en ciertos versos cortantes
inédita criatura nómada permite
respirar la flor maravillosa de lo (im)propio
presentir la geografía ilegible de otros textos.

Y extrañamente logra transmitirnos
el hechizo:

Amorosos abrazos
disyuntivos: goces    ¡mundos!

¡Doloroso arte de vivir cayendo!...

Con las manos del Cyborg la poesía toca
ataca     explora
la textura hiriente de las cosas.
Fosforesce de nuevo la mágica evidencia:
¡lo palpable!

Ulises que a Ítaca no llegara nunca,
piensa: ¡el único posible asentamiento
está en el viaje!

El poeta dionístico dice:
la  posible y frágil salvación
tan sólo nos aguarda
en los labios indescritos del enigma:

La belleza terriblemente fugaz que ahora amo,
¡siempre!

¡Oh latido secreto del rizoma
letra femenina de la noche
paragrama subterráneo de los cuerpos!

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.
En su página escribe lo que salva:

El goce fluyente del poema encarnado.


Armando Almánzar Botello

19 de Febrero de 2011.
Santo Domingo, República Dominicana

jueves, 17 de febrero de 2011

Cuerpo explícito: anatomías de la abyección




Francis Bacon. Estudio del cuerpo humano. 
                                             Figura en movimiento. 1982.





Artículo invitado de
Fabián Giménez Gatto:




Cuerpo explícito: 
anatomías de la abyección en los performances de Sprinkle, Flanagan y Orlan


A partir del análisis de algunos performances de Annie Sprinkle, Bob Flanagan y Orlan, se sitúa, al interior del arte abyecto, la emergencia de lo que podríamos llamar cuerpos explícitos. La abyección como programa, es decir, como conexión  de deseos, conjunción de flujos y continuum de intensidades, problematiza la corporalidad en una deriva más allá del organismo, la significancia y la subjetivación. El recorrido por estas anatomías de la abyección permite abordar, retomando algunas ideas de Gilles Deleuze y Félix Guattari, ciertas prácticas artísticas vinculadas con la construcción explícita de un cuerpo sin órganos. En este sentido, el arte carnal de Orlan pone en escena a un cuerpo quirúrgico, el arte médico de Flanagan produce un cuerpo masoquista y los performances pospornográficos de Sprinkle nos enfrentan a un cuerpo ginecológico.
• • •




FABIÁN GIMÉNEZ GATTO • DOCTOR EN FILOSOFÍA
Centro de Diseño, Cine y Televisión
fgimenezgatto@yahoo.com.mx



¿ Por qué esta cohorte lúgubre de cuerpos cosidos, vidriosos, catatonizados, aspirados, cuando el CsO [cuerpo sin órganos] también está lleno de alegría, de éxtasis, de danza?

Deleuze y Guattari



1. Cuerpo explícito, una aproximación a la corporalidad performática

Comencemos con algunas aclaraciones preliminares. A diferencia de Rebecca Schneider,(1) quien considera al cuerpo explícito, en el marco del arte feminista, como un cuerpo socialmente marcado, mi aproximación a la corporalidad performática está signada por una impronta deleuzeana-guattariana, más cercana al cuerpo sin órganos de Antonin Artaud.(2) Por otra parte, el sentido de lo explícito, tal como veremos a continuación, reviste, en mi aproximación al arte abyecto, un carácter, si se quiere, más etimológico; a diferencia de la conceptualización de Schneider, orientada a ubicarlo como una estrategia feminista particular, desplegada en el cruce de arte y pornografía en las últimas décadas. Es decir, lo que me interesa es dimensionar la literalidad de lo corporal, su representación explícita, en ciertas manifestaciones artísticas contemporáneas, vinculando un uso intensivo y asignificante del cuerpo con lo que podríamos llamar un programa, el trazado de un plano de inmanencia de lo corporal, prácticas que no responderían, necesariamente, a una estrategia específica, como sucede en los análisis de Schneider tanto del arte feminista esencialista como del posmoderno.

El cuerpo explícito será, si nos dejamos llevar por la etimología, un cuerpo, desplegado, desdoblado, desenrollado, abierto y sin secretos. “Abra el presunto cuerpo y exponga todas sus superficies”,(3) así empezaba, programáticamente, el libro Economía libidinal de Jean-François Lyotard. Cuerpo desplegado, abierto, convertido en pura superficie sin interioridad, procedimiento antibarroco, no un juego de pliegues sobre pliegues sino el despliegue del cuerpo como banda de Moebius, “la banda del cuerpo libidinal abierto y extendido en su única cara sin reverso, cara que nada oculta.”(4) Explicitus, participio pasado de explicare, sugiere esta transparencia moebiana de lo corporal, esta visibilidad extrema del cuerpo en escena, producción de una superficie perfectamente iluminada, sin sombras ni ocultamientos.

Explicit, tercera persona del singular, señalaba, en la edad media, las últimas palabras de un texto, significando “aquí termina”; quizás estamos viviendo la hora postrera de los discursos y representaciones en torno a la corporalidad tal y como la conocíamos, en este sentido, el cuerpo explícito es un cuerpo paroxístico. Entonces, lo explícito podría ser el nuevo eufemismo para referirse al traumático paroxismo de lo corporal en la textualidad contemporánea. Explicitus est liber: en la discursividad traumática de lo abyecto, el cuerpo, en su literalidad, tiene la última palabra.


2. Anatomías de la abyección, retazos de la discursividad traumática

Se ha hablado mucho del retorno del cuerpo en el arte de los noventa, este cliché debería corregirse. Pareciera que no estamos frente a un retorno sino ante un devenir, transitamos, en términos de abyección, de los fluidos corporales a la fluidez de lo corporal. En este sentido, lo abyecto y lo informe resultan ser nociones cada vez más inseparables en los análisis de lo que nombramos con el afortunado oxímoron de arte abyecto. Me explico: lo informe traza las coordenadas heisenbergianas de lo que podríamos llamar una anatomía de la abyección. Anatomías paradójicas, inciertas, corporalidades desreguladas ubicadas en los límites de una ciencia que estudia, modulándola, la estructura interna y externa del ser humano; lo informe, al contrario, desestructura la estructura orgánica; los cuerpos explícitos serán, entonces, la parte maldita de la anatomía.  Lo informe, nos dirá Bataille, “no es sólo un adjetivo con determinado sentido sino un término que sirve para desubicar, exigiendo generalmente que cada cosa tenga su forma.”(5) O bien, podemos agregar, que cada cuerpo tenga sus órganos. 

Lo informe corporal nos remitirá a la noción de cuerpo sin órganos, entendida como un conjunto de prácticas corporales que tienden hacia lo informe. En palabras de Deleuze y Guattari, el cuerpo sin órganos “ya está en marcha desde el momento en que el cuerpo está harto de los órganos y quiere deshacerse de ellos, o bien los pierde.”(6) Obviamente, esta afánisis corporal no es física sino metafísica, deconstrucción de la propia idea de organismo como organización formal de los órganos del cuerpo. Más allá de lo anatómico, episteme (saber) que funciona como parergon (marco) delbody art, el cuerpo explícito, en su condición informe, será un cuerpo posmetafísico, es decir, anatómicamente incorrecto. De la metáfora a la metonimia, deconstrucciones y descuartizamientos, toda una retórica carnal, plagada de elipses, aliteraciones, hipérboles y sinécdoques de lo corporal, traza el plano de inmanencia de una anatomía imposible.






Artículo de Fabián Giménez Gatto (completo): 
DISCURSO VISUAL* REVISTA DIGITAL* Cenidiap










Sobre el mismo tema, en este 
blog Cazador de Agua, de la autoría de 
Armando Almánzar Botello: 

"Carnalidad mutanteConfecciones del cuerpo en el arte contemporáneo":

http://cazadordeagua.blogspot.com/2010/04/carnalidad-mutante.html

"La CaídaTexto neo-testimonial":

http://cazadordeagua.blogspot.com/2010/04/la-caida.html






  


lunes, 14 de febrero de 2011

SIMULACRO DE TIJERAS

Poética del Nuevo Canon

                                                                      

Por Armando Almánzar Botello

A: Dashiell Hammett, a David Lynch, a Narciso Isa Conde...
“Abra el presunto cuerpo y exponga todas sus superficies.” J. F. Lyotard
La copia no alcanza la dignidad del simulacro.


El cuerpo está tendido.
………………………Quirúrgica inconsciencia.
El láser    las navajas     el yodo.
……………………………No hay vergüenza.
La escritura lo entreabre:

-Nada  más ingenuo que la piel-,
dijo la Máquina,
trazando su cuchilla el corte bilabiado.

¡Treinta y dos registra en caja sopas Campbell
Andy Warhol!
Jackson Pollock lo enmaraña.
……………………………….Tijeras
bisturíes      las agujas y los guantes     sutura aquí 
el miometrio     dame gasa
………………………cuida el feto.
Presión en 12-9. Economie Libidinale…

La página se asombra:
Coloca en su bandeja
…………………….el tumor y la consciencia.
Amnios    alantoides    corion:
………………………………¡trágica placenta!

Bisturíes   tijeras   un corte aquí en el borde.
Prosigue la lectura:
……………………presión en 13-9.

El pecho en resonancia magnética
………………………………….y pantalla.
……..Asepsia en un deltoides.
-Inyéctale silicio    bismuto
………………………….y antimonio.
Inserta ya la prótesis-. ¡Oh, Cabeza borradora!
¿Quién ahora es el  mamífero?.........................
……………………....................................... 
Aurático el vestido en su
caja la vitrina,
……………gozando enmascarado el maniquí como
de muerte.

De Cyborg simulando su ensamblaje
…………………………………tumulario,
alucina  (carne loca travestida)  antimonio
de sus venas      trampas       bombardeos 
……………..por abismo desde un borde escribe un ojo
       su modista.
……………Limpias rugen tijeritas por el
lienzo ensangrentado. 

¡Tan banales en la muerte, si es del otro!
¿Edward Said y/o Hannah Arendt?

………………………Alguien busca en costurero
el bisturí del cirujano. ¡Ay, Artaud, cuerpo sin órganos!
Maquínico    desnudo    ciego    intenso  acelerando……....................................................
…………………………………Huele a mierda, me oigo
         el Ser….tachado,
trajeado con smoking del olvido….
………………….Se desliza la escritura por los
senos y las nalgas,
…………………..por la página y la espalda.
Despliega su proyecto aserrando en fémur loco.
Falsa estética quirúrgica de tetas y de ojos.
Copia erótica escópica. Robo en himen bilabiado,
andrógina espesura    textículos escribe:
……………………..Pierre Cardin es mi testigo.
¿Paul Celan?

En sangre oscura fluye
……………………….talio triste radioactivo.
Presión en 13-12…………..¡Normal!
………………..Cinismo escrito en prisa.
Plastifica Francis Bacon labios rotos despiadados.

Prosodia en refrigerio el ciframiento
……………………………………..sin sentido
la imagen infográfica…
Con marketing diseña  Burda style
…………………………su nuevo Canon.
Opera en el aplauso con sus luces
……………………………………viscerales.
Modista en cirugía:
……………………Georgie envía en hipertexto
mi cadáver congelado.

De facto me desliza con emblemas de artificio
(casting de la angustia   falsas cámaras del éxito / biotecnología) 
                          su peligro por la
cuerda
………...del suicida en un trapecio.
……………………..Loca industria del cinema.
……………………..Recorta el presupuesto.
……………………..Diseño financiero de la élite virtual.
……………………..Perversa desmentida de la herida.
Abstracta transparencia que se piensa
………………………………………..........travesía.
¡Perdón, ya no se piensa!       Se dice cirugía.
Escritura que sutura.   Hilo negro de la muerte.
 “Alta la costura económico/global”
…………………………………   Galliano   magazine
Modist”o”  
las tijeras.
………………………Su mano mujerea simulacro en
postvanguardia:
………….............gadgets
………………………….plexiglás
…………………………………….fetiches
……………………………………………mercancías.
¡Que viva el espectáculo!


Parodias del abismo. Tonsoria, ergo Sum.
……….......................Se mira la deriva      lo neutro
femenino..................................................................
Pintor de los repliegues  (Justine)   Iván Tovar.
………………..Gunther Gerzso: Aparición.
El collage       digo Perlongher: Breteles para Puig…..
………….Piel de saco Alberto Burri, simulaba los
umbrales    gradientes y rompientes    bordes recosidos del
cuerpo lacerado    tendido    tenso    escrito
……………informe      desplegado.

Silvano Lora grita su graffiti del desastre:
¡Oh difícil esperanza!

Oscuro literal de lo real que medio-dice.
Camisa de Dionysos. Diseño de las llamas.
Vestido para Ariadna.
Passion érotique des étoffes chez la femme…
Tiniebla lateral de lo Real que me desdice. Fíbulas
Muñecas      drapeados     Gaëtan de Clérambault.
……………………………………. Su afeite por la
sombra trilabial ya le confunde    ¡lúgubre ministro!
……………………………….la Playboy de pubis triste
(tersura epitelial)
………………....con áspera escritura en litoral enmarañado.

En Banda de Moebius de Sade va la letra,
…………………………sufriendo su estrategia de olvido y
disemino…. El pastiche contamina.
A Torres yo le inscribo,
el goce sicofanta de lo visto
en lengua neutra.
(Kavafis con la renta del cuartucho en la calleja).

Escribo la mujer    su abismo   el suplemento.
Alucino en Francis Bacon bocas rotas maquinales.
Lacan abrió una puerta en la Verdad…..¿galimatías?….

Al Otro su caballo resoplando las
espumas
……….le marca al fin su corte.

Rigor de la caricia.   Descabalga
la heroína el goce roto y
temperado. ¿Banal reflujo de la hybris,
o Naked Lunch
by William Burroughs?...

¡Canallas!

El tráfico de órganos,
de códigos     de sangre… Hipnosis: ¡bombardeos!

Tapando lo Real,
mi nuevo monstruo gruñe
…………………………su plástico vagido.
Exporta el gran producto:

¡Soldados enlatados la divisa de la muerte!

¡Oh, imagen digital, que viva el espectáculo!
La mierda    la política  el Negocio   ¡los cadáveres!.

Clonar una musácea: ¿biotecnología?
Eterno es el retorno del espectro en la memoria
Proletarier aller Länder, vereinigt euch!

Se alumbra la vitrina:
Ruedan fetos mendicantes…
Muy alta la costura económico/global.

Treinta y dos registra en caja sopas Campbell
Andy Warhol.
……………..Recorta de nuevo el presupuesto.
Diseño financiero de la élite virtual…but
¿Quién es quién con las tijeras? Parrhesía
Rigor de la carencia…

¡La tristeza de la lluvia sobre un cielo de cartón!
To be, or not to be! ¡He aquí el nuevo Crimen!

¿Quién es quién si hago teatro?

La ironía del espectro desconstruye los semblantes….



Mayo de 2001





Poema ligeramente retocado, extraído del libro Cazador de agua y otros textos mutantes. (Antología poética personal 1977-2002), de la autoría de Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana. Editora Nacional 2003,
páginas 104-109.



sábado, 29 de enero de 2011

CIUDAD


Vertedero urbano.

Por Armando Almánzar Botello


Borracha la ciudad se levanta la falda
y muestra sin rubor sus laberintos:
vertederos inmensos del vacío,
ministerios atávicos de niebla,
iglesias resoplantes,
y sus cárceles.

Tocada en las sienes por el humo
violeta del delirio,
en crecimiento
cimbreante de caderas,
con el bello
furor del vértigo
desgarra
el tapiz vegetal del ciclo y de la forma…

Enfurece la ciudad
frente a los muros.
Retornan desde adentro los viajeros del olvido:
historias palpitantes de la herida iluminada.

Loca boca del abismo,
descubre la ciudad sus cadáveres ocultos.
Y en el rostro cobarde del espejo que pregunta,
estrella desde el fondo
un pájaro de sangre…



Escrito en Febrero de 1981       

Poema tomado del libro
Cazador de agua y otros textos mutantes
(Antología Poética Personal 1977-2002)
Editorial Gente 2003.Santo Domingo. R.D.

martes, 21 de diciembre de 2010

POLACO Y LA QUINTA

Carta abierta al escritor y amigo 
Efraim Castillo


                                            
Por Armando Almánzar Botello



"Hijo de sus acontecimientos y no de sus obras, 
porque la obra sólo se produce sobre 
el hilo del acontecimiento". Gilles Deleuze



En verdad, apreciado amigo, he vivido cosas muy interesantes en "la seda de la senda" sencilla y no obstante misteriosa que me señala su intempestiva y simpática escritura epistolar, en la que me habla sobre la relación semiótica de recambio entre la música clásica de elite y los ritmos y melodías populares.

¿Podríamos, por otra parte, revitalizar ahora dicho género literario, la carta, el mismo que languidece en los tiempos virtuales de "la lettre volée" por culpa del hueco y presumido frenesí del mundo cibernético?

Muchas de las experiencias musicales a que me refiero, acontecidas en República Dominicana o en el extranjero, son relativamente recientes —por ejemplo, mi visita al mítico Club de Jazz Blue Note, en el Greenwich Village de Nueva York, a escuchar a Ravi Coltrane y a Jack DeJohnette, en programa especial—; otras no lo son tanto —como esas inolvidables "caídas" con mi gran amigo el poeta Antonio Fernández Spencer, en la terraza del son, en La Vieja Habana, de Villa Mella—, pero siempre las he vivido todas a plenitud, hasta la médula misma de su enigmática evidencia.

Sin jactancia le puedo decir, querido Comander, que he transitado minuciosamente por los arduos laberintos musicales de "Una" vida... Incluido el oscuro registro del dolor y sus pánicos acordes... ¡Pero en fin, esa es otra historia!

Una de las vivencias más relevantes de mi existencia, a la que puedo conferir el estatuto de genuino acontecimiento estético/antropológico —y hasta metafísico—, ocurrió hace muchos, muchos años en mi pueblo natal, Higüey.

Un intérprete musical y muy conocido personaje de pueblo, simplemente llamado Polaco, quien además tenía la curiosa función diurna de subir y bajar la bandera dominicana en la Maternidad de la Avenida Libertad, en la ciudad higüeyana, dirigía, en la primera mitad de los años sesenta (justo después de la muerte de Trujillo), un Sexteto en el que nuestro hombre tocaba, siempre sudoroso y chispeante, ese mágico "guitarrón" que los adultos llaman contrabajo de cuerdas. Mis ojos de niño se extasiaban escuchando y viendo a Polaco interpretar un instrumento que siempre resultó más llamativo, para mí, que los violines, las violas y los violonchelos...

La agrupación musical de Polaco fue denominada por él: "Sexteto Musical Polaco y sus Colegas".

Mi padre, hombre de ideas marxistas y pensamiento mestizo, durante los pocos años que permanecimos en Higüey invitaba en ocasiones a Polaco hombre típico del sector popular y muy inteligente—, a escuchar música de los grandes maestros en nuestra consola tocadiscos Telefunken de tres bocinas. En el repertorio se encontraban, entre otros grandes músicos: Bach, Vivaldi, Haydn, Mozart, Schumann, Schubert, Debussy, Ravel, Stravinski (de este último no olvido, en particular, su Consagración de la Primavera, por la inquietante y vigorosa impresión que me producía desde niño la magnífica obra del ruso en versión dirigida por la batuta vanguardista del maestro Pierre Monteux, y por la carátula del disco, en la que se podía disfrutar una reproducción de La encantadora de serpientes, cuadro excelente del gran pintor ingenuista francés Henri Rousseau). 

Como resulta razonable suponer, en la selección musical de mi padre se encontraba el gran Beethoven —el de los Cuartetos, Sonatas y Sinfonías—, particularmente, el de la famosa Quinta Sinfonía, interpretada por varias orquestas de prestigio internacional.

Tanto le gustaba a Polaco la sinfonía de marras del gran genio alemán, que una tarde, en mi casa, después de escuchar varias veces el allegro del primer movimiento de la famosa composición, decidió hacer un "arreglo" de éste para su Sexteto popular. Al finalizar la audición, mi padre, sonriendo discretamente y muy conmovido, despidió a Polaco en la puerta de nuestra casa deseándole los mejores logros en su interesante proyecto musical...

Pasaron los días, las semanas y los meses, con la mágica y transparente fluencia del tiempo propia de la música secreta de la infancia... El colegio, el misterio y los libros de cuentos, los amigos y los juegos en los días de sol, los padres, los hermanos y la lluvia, los deberes escolares por las tardes, Polaco, pensativo, subiendo y bajando la Bandera Nacional en el viejo mástil situado frente al edificio de la Maternidad... la lluvia nuevamente, el vuelo de los pájaros, las noches pobladas de letras y fantasmas... ¡Y por fin, llegó el día!

El "gran estreno" de la obra Beethoven/Polaco        —al que por cierto, no pudo asistir mi padre por impostergables compromisos familiares—, se produjo un Día de Reyes, en el llamado Barrio de Martha, una insigne meretriz retirada que había hecho fortuna con el discreto ejercicio de su antiguo oficio y que poseía, en las "afueras del pueblo", decenas de pequeñas "casas de cita", construidas con madera de clavó, y con sus pequeñas galerías graciosamente pintadas de rosado y verde.

Como asistente de las operaciones de Doña Martha se encontraba siempre su hijo mayor apodado "Paterra", un muchachote de unos veinte años que también manejaba un "tubo" (pequeña guagua o autobús público) que viajaba regularmente desde Higüey a Miches, Hato Mayor y otras comunidades aledañas.

Para esa época lejana, quien escribe apenas contaba con 7 u 8 años de edad, pero Paterra se hizo mi amigo incondicional por yo haberle prestado en una ocasión algunos "paquitos-historietas" de Superman, Chanoc y Tarzán de los Monos, personajes de "comics" que ambos admirábamos mucho. Paterra me avisó de la fiesta, que se iniciaba a las 6 de la tarde con el "esperado" arreglo musical de Polaco, y yo me escapé sigilosamente de mi hogar sin permiso de mis padres...

Llegado el momento "crucial" del estreno, después de las palabras de bienvenida de Doña Martha, Polaco —ahora lo digo: un pintoresco y ceremonioso personaje bigotudo, de origen cocolo, que bordeaba los cuarenta o cuarenta y cinco años de edad—, dijo de modo ritual y un tanto presumido: "¡Atención! ¡UN-DOS-TRES!", y comenzó a sonar la Quinta de Beethoven/Polaco.

Una extraña trompetita triste —que pretendía hacer de flaqueza virtud y carácter—, con su parodia del ¡¡para-pa-páaan!! beethoveniano, inició el delirio musical. Los invitados se miraban, llenos sus ojos de discreto escepticismo y profundo gozo contenido.

La trompeta fue acompañada, casi de inmediato, por un atildado acordeón que intentaba crear un fondo de misterio, mientras el brioso contrabajo de Polaco pretendía desempeñar el papel de eje armónico-rítmico. Acto seguido entraron el güiro, la tambora y el saxofón, intentando dar cuerpo a lo que para mis oídos infantiles sonó a pura barbarie, a misterioso ritmo sacrílego, a rito pagano y transgresivo de profunda iniciación.

Sin yo saberlo, me estaba introduciendo, de modo irrevocable, en un nuevo orden existencial y estético, en el que también ocuparían un lugar preponderante, no sólo los grandes clásicos y la música de Stravinski, sino el jazz, el merengue, la salsa y los congos; la bossa nova, la bachata y la música concreta; la poesía de José Lezama Lima, César Vallejo, Aimé Césaire, Haroldo y Augusto de Campos, Derek Walkott, Nicolás Guillén, Tomás Hernández Franco, Pedro Mir, Manuel del Cabral y Alexis Gómez Rosa; la narrativa de Hermann Hesse, Henry Miller, Roberto Arlt, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Alejo Carpentier, Julio Cortázar, Juan Bosch, Jacques Roumain, Rafael Damirón, Marcio Veloz Maggiolo, Pedro Vergés, Junot Díaz, Gabriel García Márquez...

Aquello fue para mí de "puta madre". Una experiencia verdaderamente delirante esta fusión de la casi irreconocible melodía de Beethoven con el sudor de los músicos y el bullicio maravilloso del divino populacho fosforecente que atiborraba el pequeño local de Martha, ahora multicolor por efecto de las luces rojizas, verdes, azuladas y amarillas creadas por los diversos papeles de celofán que recubrían las bombillas. Todo era música, algarabía, sensualidad, ritmo que enlazaba el cuerpo y las estrellas, entrevisión de otro mundo posible: genuino sentir popular. Finalmente, como efecto del calor, la novedad de la experiencia y el impacto de la música sobre mis nervios infantiles, me desmayé.

Hubo que sacar "al pequeño hijo del Doctor Almánzar" a respirar aire fresco al patio de la casa. Al tomar las primeras bocanadas de benéfico y milagroso oxígeno, mis ojos se encontraron con la dulce mirada comprensiva y un poco atemorizada de una de mis primeras "noviecitas" de la infancia, la bella Damaris, hija de una señora muy noble y cristiana afectada por el bíblico Bacilo de Hansen —como lo fueron varios miembros de mi propia familia, entre ellos, Rafael Deligne Figueroa, hermano del poeta Gastón Fernando Deligne, y otros parientes más próximos—, mujer que a la sazón era vecina del hoy reconocido periodista Bienvenido Álvarez Vega (Bienve, de más edad que yo) y su inolvidable y cariñosa madre, Doña Lilina.

Damaris, al enterarse por Mongo, Danilo, Tutico, Macusa y otros amiguitos comunes, de que yo me había dirigido a la fiesta de Polaco y Martha, también se escapó de su casa, subrepticiamente, para seguirme con inocencia los pasos...

Muchos años después -y ya casado en segundas nupcias-, frente al "pelotón de fusilamiento" del jurado reunido en una fiesta familiar celebrada en el Tupinamba de San Juan de la Maguana, tuve el mítico placer de ganar un concurso de baile deslizando mis pasos al ritmo de una salsa que jugueteaba con las primeras notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Seleccionados entre un conjunto de diez parejas, mi hermosa compañera y yo fuimos declarados ganadores, por unanimidad de votos...

Ahora, Comander, para cerrar esta breve crónica, una cita, a propósito de ciertos usos muy libres del concepto lacaniano de forclusion (Verwerfung, en alemán), rechazo, condenación, repudio, en español:

"Lo posible es lo que "cesa de escribirse": suspensión de la compulsión de repetición padecida, reescritura-curación del síntoma en su significación de síntoma-sufrido, para dar paso al sinthome sostenido como nudo borromeo y acto de creación.

El sínthoma, entonces, en su particular modalidad de invención, suple a la forclusión del Nombre-del-Padre, en un proceso que no-cesa-de escribirse..."






Armando Almánzar Botello
21 de Diciembre de 2010
Santo Domingo, República Dominicana

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Hay sueño en la vigilia y/o vigilia en el sueño?

Breve dramaturgia de la escritura


Por Armando Almánzar Botello



A Fredesvinda Báez, esa mujer que me sigue soñando…

“La oposición del sueño y la vigilia, ¿no es también una representación de la metafísica? Y ¿qué debe ser el sueño, qué debe ser la escritura si, como ahora sabemos, se puede soñar escribiendo? ¿Y si la escena del sueño siempre es una escena de escritura?”. Jacques Derrida.



En el sueño – ¿estado profundo y archioriginario de la “lecto-escritura”? –, la consciencia prerreflexiva puede distanciarse parcialmente de las imágenes en un modo que Sartre llamaba no tético, no posicional.

Podemos decir, inmersos en el proceso onírico: “esto es un sueño, ojalá no llegue, o llegue (depende de los deseos del sujeto-“lector” y del carácter del sueño) el momento del despertar”; pero el sujeto soñante no podría nunca decirse: “cuando yo despierte, ¿seguiré siendo la misma persona que supongo ahora que soy?, ¿estaré acostado, reclinado leyendo, o me descubriré despierto y activo en otro guión o accionar mundano muy diferente al que me ocupa en este sueño?”

Si el sujeto/lector/soñante se plantea así el problema -modo este último correspondiente al de una consciencia reflexiva, tética, posicional-, es porque ya está despierto.

¿Estamos ahora dormidos o despiertos?... ¿Me sigues, lector-soñante?

La seguridad de la vigilia nunca es un estado definitivamente alcanzado por nosotros. No podemos demostrar matemáticamente que estamos despiertos, no existe certeza apodíctica de la vigilia; a pesar de la presunta intuición autoconvalidante de Descartes, que dependía, en realidad, de la existencia presupuesta de un Dios-Autor que no mintiera.

De hecho, sólo podemos proseguir -en un proceso de ensayo y error-, con la validación/falsación fenomenológica de la presunción de vigilia, sosteniendo sobre la marcha la hipótesis de que estamos despiertos... Hasta prueba en contrario... ¿Me sigues, amable lector?...

Como diría Wittgenstein, denominamos entonces vigilia al estado del ser en que nos planteamos este tipo de problema filosófico y/o est/ético.

Nunca, cuando me considero dormido, mi yo se ha planteado así esta contrariedad lógica, por más que me distancie de las imágenes que se me ofrecen en algunos sueños.

Siempre, al formular el impasse, me descubro "casualmente" haciendo lazo social con otro(s) sujeto(s), cuyo espesor existencial
-en ocasiones virtual o espectral-, me hace resistencia, en mayor o menor grado.

En ningún sueño, por más que nos distanciemos de la sucesión aparente de imágenes oníricas 
-en el llamado modo no posional-, podríamos efectuar este tipo de cadena razonante.

Inasible lector, observa el hecho de que siempre, en aquello que nos acontece y que marcamos en el recuerdo con los índices de "vivencia en la realidad despierta", es que nos hemos planteado este tipo de problemas sobre el dormir y la vigilia, con todos sus meandros y matices conceptuales...

A no ser que ahora soñemos sin ninguna coherencia, y creamos, sin embargo, razonar con ideas claras y distintas… No obstante, yo juego a que ahora estamos plenamente despiertos… y escribo…

¿Radica, talvez, en este insignificante detalle, la diferencia profunda entre sueño y vigilia… entre poesía y prosa?...

Se ha dicho: soñar es una experiencia más radical que la locura misma. El cogito queda más profundamente alterado en el soñar que en la alucinación. Por eso, yo supongo que ahora estoy despierto y no soñando…pero escribo...

Las imágenes del sueño son el dar-a-ver originario de un Ello impersonal que simplemente "muestra", para una pura mirada mental flotante que resulta ser la del sujeto que sueña. Alguien, cuyo nombre es Jacques Lacan, dijo algo parecido a esto en un remoto día de lluvia que se pierde en la memoria...

Cuando Chuang Tzu soñó que era mariposa, no fue en su condición de mariposa que se planteó el problema de si estaba despierto o dormido, sino en su carácter de Chuang Tzu. Se suponía sujeto humano despierto prisionero de la duda, pero no recordaba en absoluto que cuando batía sus alas como mariposa hubiese reflexionado sobre este dilema.

Por dicho motivo, podemos conjeturar que quien soñó fue el filósofo y no la mariposa. Satisface nuestra vanidad comprobar que él también lo razonó de este modo…

En el sueño de Chuang Tzu, su mirada misma era la mariposa... El soñante mira, pero no ve, como dijo Jacques Lacan en Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. El ver es un “mirarse mirando”, y esto sólo lo puede hacer la consciencia reflexiva de la vigilia, en la cual, aquella función atópica de la mirada 
–luz, mancha, hendidura, objeto pulsátil en la sombra y estructural desposeimiento–, queda parcialmente elidida.

Ergo: es muy probable que ahora, a pesar del estado hipnoide que pueda inducir en nosotros la Internet o el libro, tú y yo, querido lector, estemos resplandecientemente despiertos.... en la lecto-escritura...

Aunque algo extrañamente familiar me inquieta: una bella rapsoda me recordó una noche, que "el sueño es una vigilia más alta".... No obstante, ahora evoco el hecho de que la hermosa mujer pronunció esta frase cuando se consideraba sutil y completamente despierta: ella misma me lo confirmó en el acto....

Quién sabe, amigo lector, si ahora te encuentras prisionero de Otro que se oculta en ti mismo, y sueñas que lees, por medio de artilugios más extraños que el caparazón de las tortugas, que la hoja de papel, la pantalla del computador o los perseverantes libros, estas "lúcidas" líneas que alguien, desconocido para ti, escribe pacientemente.

-No llamaré "torpe” a esa escritura, con la falsa modestia de Borges-.



© Armando Almánzar Botello
10 de Diciembre de 2010
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

LO REAL COMO EXCESO ES EL VACÍO

Notas sobre el amor, el goce y lo imposible


¡Oh, amor, el atardecer siempre te mira nimbado de lejanía... ¡y sin embargo..."

                                                                             

Por Armando Almánzar Botello


A la gran psicoanalista lacaniana Colette Soler,
inspiradora inmediata de estos tímidos apuntes.


Hay dos disyunciones entre el amor y el goce: una es estructural, inevitable (amar no es gozar del Otro: eso es imposible. Más bien sería soportar la prueba de fuego del eventual goce maligno del compañero erótico... Sólo en los primeros tiempos de la pasión creemos recubrir esa diferencia, el corte, la hiancia insalvable que existe, inevitablemente, entre lo sexual y lo amoroso... pero una esquizia persiste).

La otra disyunción entre amor y goce es un redoblamiento sintomático, neurótico-perverso, de la imposibilidad de sostener juntos, indefinidamente, la pasión sexual y el amor. Entonces, se reparten el amor y el sexo entre dos o más partenaires: La Doña o La Señora, por un lado (el afecto), y La(s) Querida(s), por el otro (el goce).

La primera disyunción es una "degradación" estructural de la vida psíquica: el erotismo turbulento, apasionado, no puede ser eterno en la vida conyugal, la rutina cansa y/o el exceso agota... Y, además, "no hay relación sexual"... Aunque gocemos del cuerpo del Otro, no garantizamos con ello el amor.... El amor como sínthoma es tan sólo una suplencia...

La otra disyunción, como ya señalamos, es neurótico-perversa y corresponde a lo que Freud llamó "la degradación de la vida sexual en el hombre moderno": si ama no desea y si desea no ama. Necesita dos partenaires para encarnar la disyunción, sin realizar el esfuerzo de vivir la dicotomía en una sola mujer (por ejemplo) constituida en semblante del objeto metonímico "a".

La solución real al impasse es... recordar a papá... ¡o inventárselo!... El padre trata de reunir ambas vertientes -amor y goce- en una sola compañera, fracase o no en el intento. "Papá" se esfuerza por tomar a "una mujer" como sinthome. En ese sentido, Lacan lo considera una figura modélica, con valor estructurante, que nos permite escapar a la esquizofrenización implícita en el síntoma autista: ¡mamar en soledad espectacular la letra!...

-Recibí hoy, por intermediación de un apreciado amigo, estos graciosos (cínicos) consejos:

CINCO REGLAS PARA SER FELIZ.

1. Es importante tener una mujer que trabaje, y que además comparta con Uno las tareas del hogar.

2. Es importante tener una mujer que te haga reír.

3. Es importante tener una mujer en la que confíes y que no te mienta. (El partenaire que no miente, ¡Jo!  ¡Ni la computadora!).

4. Es importante tener una mujer que sea buena en la cama y que disfrute como tú del sexo; que le guste estar contigo.

5. Es muy, muy, muy, muy importante que esas cuatro mujeres no se conozcan"
    
    Anónimo.

-Reflexión humorística, psicoanalítica y filosófica sobre las reglas "anónimas"para ser feliz.

Evidentemente, nos encontramos aquí en presencia del llamado narcisismo cínico. (Colette Soler). La mujer "se tiene". Objeto de apropiación.

Degradación neurótico-perversa de la vida amorosa. Síntoma padecido. No sinthome borromeo; ese que hace lazo con un partenaire humano.

Cuando en su turno, cada una de las cuatro amantes le diga al hombre polígamo: -¡Escucha mi amor, háblame de tu padre!, ¿vive aún?... ¿cómo está de salud?- el polígamo debe responderle: -¿A cuál de mis cuatro padres te refieres, cariño?...

¿Se puede vivir, tratando de integrar la corriente del afecto y la sexualidad en un(a) mismo(a) compañero(a), sin Padre o sin suplencia de la figura paterna, sin alguna père-version (juego lacaniano de palabras entre perversión y versión del Nombre-del-Padre) o invención sinthomática de la función paterna?

¿Se puede vivir sin límite tético, simbólico, contractual: sin contrato social ni "mensaje gramatical sintáctico" -instancias connotadas por el mismo Hegel, como "funciones paternas"?

La ritmicidad semiótica (des)encadenada, connotada como "maternal" por Platón y Julia Kristeva, ¿puede existir sin la Ley de lo Simbólico -connotada como "paternal" por la filósofa y psicoanalista búlgara, por Hegel, Wittgenstein, Kojève y Lacan?

¿Podemos vivir en la bulimia del goce permanente, sin renunciar a los múltiples objetos de apropiación que ofrece el Mercado?

¡No se puede superar el impasse entre amor y goce! ¡No hay relación-reaporte sexual! ¡Jamás los habrá! Sólo estaremos "completos cuando estemos muertos"...¡Jo! Por lo menos, "papá-versión” hizo el intento, "en vida", de integrar ambas vertientes -amor y goce-, en una sola persona: ¿en mamá?... Si no logró lo que se propuso, peor para nosotros... Inventemos, pues, nuestra "propia" suplencia... Si ya no es demasiado tarde... ¡Jo!

El amor es el sínthoma que "no cesa de escribirse", posibilitado por "papá-versión”, al no existir la relación sexual como reaporte complementarista... pues esa relación con el Otro "no cesa de no escribirse". ¿Trágico o cómico?... Esa es la diseminación estructural de lo (in)humano, aunque seamos cyborgs y vivamos la dimensión coreográfica de la sexualidad más allá del binarismo.... ¡Oh Heidegger, ingenuo! ¡Qué grande sigue siendo Nietzsche!

-Otro amigo dominicano, del grupo intelectual de los cinco gatos lacanianos, me pregunta:

¿Qué es para ti lo imposible? ¿Aquello que no cesa de darse o aquello que no cesa de no darse? ¿Lo imposible se da o no se da?

Le digo al amigo:

La respuesta depende del contexto teórico que utilicemos como referencia.

En el campo conceptual de Jacques Lacan, lo imposible es "lo que no cesa de no escribirse". Es decir, lo imposible es lo Real, en tanto que escapa, resiste y excede a la simbolización, al matema y a la función lógica como escrituras.

Por ello, Lacan afirma que “la naturaleza” no es lo real-imposible como resto, pues ella es lo calculable por la ciencia. Lo real como exceso es el vacío que impide el cierre de la simbolización. En ese sentido, lo real-imposible difiere de la realidad, que sí se escribe y participa de lo simbólico y lo imaginario. Lacan considera que la relación-complementación sexual no existe, es imposible. Esa imposibilidad promueve el amor como sínthoma. Eso no quiere decir que no haya copulación. La hay. Pero disyunta. ¡Jo!...

Para Jacques Derrida, siguiendo a Marcel Mauss, a Lacan y a Heidegger, el Don es lo que "no-cesa de darse", pero sin retorno, sin la circularidad del comercio, sin aspirar al pago de la deuda.

El don no cesa de darse, pero no debe saber que se da. Por ello Derrida lo piensa también como lo imposible: un don que es puro olvido de sí, ceniza, restancia diseminal... Un don que no endeuda porque no conserva la memoria de su exceso.

En este sentido, se tiende asintóticamente a la justicia como don, pero ella es de hecho lo inalcanzable por excelencia: pura línea de fuga con la que debemos medir nuestros pequeños "dones" prisioneros en la estructura circular -"odiseica", dice Derrida-, del comercio, el cálculo de conveniencia, la "filantropía" con usura, la competencia descarnada y la simple juridicidad formal.

Lo simbólico, dado el hecho de que hace vínculo y/o lazo social, es circular por necesidad: debe escribirse; se escribe. El amor, se escribe, pero tiende a lo imposible…"amor constante más allá de la muerte", dijo el poeta Quevedo. Pasó de moda... ¿Pasó de moda, practicantes de la ética del célibe, cínicos competitivos, insulsos autistas de lalangue?... ¡No todos somos James Joyce!...

El amor, que nace del encuentro contingente y su “cesa de no escribirse”, aspira a lo necesario por su intrínseca vocación de permanencia: “no cesa de escribirse", en eso que Lacan denomina la carta de
a(l)mor. Su dimensión trágica consiste en que se produce sobre un fondo que "no cesa de no escribirse": lo real de la muerte, como lo que viene a destruir todos los juegos del yo (moi) imaginario y su retórica falsa
de simulada y frívola "esquizia".

Es necesario promover aquí un impersonal: “no Se cesa y no Se acaba de morir” (Blanchot), hasta que el yo (moi) muere de hecho, sí, pero cediendo su lugar a las singularidades nómadas, pre-individuales e impersonales, que son “la vida la muerte”, y que atraviesan al individuo entendido como integridad molar temerosa de su propia disolución, de su oportunista y encanallado prestigio yoico. (Lacan, Deleuze).

Lo contingente: "cesa de no-escribirse". Por eso, Lacan considera que el amor se inicia como "el encuentro fortuito de dos huellas en el exilio"...

Lo posible es lo que "cesa de escribirse": suspensión de la compulsión de repetición padecida, reescritura-curación del síntoma en su significación de síntoma-sufrido, para dar paso al sinthome sostenido como nudo borromeo y acto de creación.

El sínthoma, entonces, en su particular modalidad de invención, suple a la forclusión del Nombre-del-Padre, en un proceso que no-cesa-de escribirse...

El inteligente amigo (se trata de un diálogo que sostenemos jóvenes novatos interesados en el psicoanálisis “filosófico"; ¡perdón por mi nueva juventud intelectual!), me argumenta:

En esta breve conceptualización tuya de lo imposible, echo en falta un autor fundamental que apenas citas y que se ocupó también del tema de lo imposible: Georges Bataille.

Le respondo:

Sí, querido amigo, los conceptos de "exceso" y de "imposible" en Lacan, tienen, indudablemente, sin analizar el núcleo aristotélico de esta última categoría, una fuente insoslayable de inspiración en Bataille —Lacan hasta se casó con la viuda de Bataille... ¡JaJaJa!—, pero lo que te expreso sobre lo imposible es un deslinde que espero sepas aprovechar... para una más justa evaluación de cierta escritura ideológica que pretende hacerse dominante aquí en los predios locales... Político-culturalmente hablando: ¿qué es hoy "lo imposible" en República Dominicana?

Jacques Lacan, indudablemente, aprendió y confirmó muchas cosas importantes en su relación dialógica con los textos de Georges Bataille, pero, “al articular los nexos entre la clínica, el deseo, el amor, el inconsciente, el goce y la pulsión”, logró unos niveles de formalización que nuestro admirado y gran pensador-artista, autor de “Historia del ojo”, “Lo imposible”, “Mi madre”, “Madame Edwarda”, “El ojo pineal”, “El ano solar”, “La parte maldita”...etc, no se propuso alcanzar en su lúcida, extraordinaria práctica de la escritura…


Continuará…


 © Armando Almánzar Botello
8 de diciembre de 2010
Santo Domingo. República Dominicana.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Sin escritura automática

Nueva meditación del viento...

Luz que se piensa.
Oscura la mirada,
en el torrente...

A. Almánzar-Botello.



Por Armando Almánzar Botello

                                                        
                                                   A Matsuo Bashō
                                                   A San Juan de la Cruz
                                                   A Fernando Pessoa



Sin escritura automática lograr
el milagro cabal:
                             un no-pensar
                                                    escribiendo
un no-existir existiendo

todo apego suspendido
toda pena en el vacío
                                        trascendiendo.

Tan sólo pensando en el viento convertir
el pensamiento
en claro rumor que presienta otra escalera
más alta:
un sentimiento que alumbre lo que Nadie jamás destruyó...
                        ¡lo que siente!...

Reescribir en el vacío toda la vida inconsciente derramando su silencio
en el roto latir ausente

                                     de Dios.

El soplo de la materia, el hueso de los conceptos,
encarnan intensamente
su misterio real inextenso...

¿Dónde estoy?...

A pesar de nosotros mismos

al pie de la gran montaña
el olvido sigue fluyendo…



Noviembre de 2010
Santo Domingo, República Dominicana