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domingo, 30 de marzo de 2014

Metamorfosis con lo nimio...

ONTOLOGÍA DIMINUTA DE LO ADYACENTE

«La existencia no es algo que se deja pensar de lejos: es preciso que nos invada bruscamente». 
Jean-Paul Sartre.

«¿No sería “la náusea sartreana” el reverso del satori Zen, una suerte de iluminación inversa?». 
Armando Almánzar-Botello.


Por Armando Almánzar-Botello.


Solitario y sentado ante la mesita de noche, intento esculpir lo indecible que aúlla en mi cuarto silencioso. Es casi la madrugada de un día que desconozco. Algo negro me impide moverme del lugar en que ahora me encuentro. ¿Será el peso agobiante de la nada, las letras turbias de lo inconcebible, la tinta oscura y lúcida que mana del insomnio?

Pero aun así deseo a la criatura monstruosa, el ayuntamiento erótico intenso, innombrable. A diferencia de otros héroes, yo anhelo aquí en lo atroz la comunión de soplos.

Quizá viendo el mundo a través de unos bárbaros ojos no descritos todavía, y palpando lo real por las manos milagrosas de la bestia polimórfica, los signos y los seres lánguidos y fríos no me sean 
—de un modo tan extraño y nauseabundo—, inoportunos, gratuitos y fugaces.

Me parece voy dejando jirones de mi vida en cada necia cosa que yo palpo, en cada persona insulsa que me aborda por las calles, los teléfonos, las cartas. Me aniquila, sin clemencia, el mirarme sin luz en los espejos colectivos del desastre, paladear cada momento intrascendente que reclama mi cuidado y que me absorbe, como el falso titular de algún periódico y su estúpida lectura en apariencia inaplazable: rotas letras de un poema destruido que sólo dice nada, nada, nada…

Persigo transmutar, con un párrafo brutal de vida 
intensa íntimo, feroz, alegre, gozoso y entusiasta, la prosa sin substancia que circula por los cuerpos, por la carne del mundo taciturno; la triste polvareda del absurdo indigente que me envuelve.

¡Busco monstruos!

Quisiera sentir ahora lo imposible potencial bramando su misterio entre mis manos; abrigar su palpitante concreción de indiferencia; lamerle los contornos a la vulva indescifrable de la nada o al abismo que sostiene la danza sobre el orbe de las férvidas presencias de lo ignoto.
………………………………………………………………………………………………………………………...
Vuelve lentamente la hormiguita. Había desaparecido por un momento entre los libros y papeles de mi pequeño escritorio. Ahora camina justamente por el borde mismo de mi antebrazo izquierdo. Haciendo pequeños zigzags, como un diminuto Hamlet que dudara del mundo, se detiene, agitando sus minúsculas antenas, cerca de mi mano que reposa inerte sobre la superficie de la mesita de noche. Interrumpo la escritura y la miro con cierta displicente curiosidad; ella también parece mirarme y estudiarme… Un ligero parpadeo, y el bicho se escapa presuroso entre los folios.………………………………………………………………………………………………………………………...
En este momento, amiga tenebrosa, tú eres la distancia, la insalvable distancia del monstruo y el rumor de lo tremendo…
¡Y yo que intento renovar contigo la naturaleza profunda de mis contactos!

La noche está junto a mí; su baba oscura me rodea por los cuatro costados del insomnio. La noche me clausura con sus miles de ojos y bocas balbucientes. La noche me valora como ente… ¡Soy la noche y su escritura de sombras! Ella me agobia tornando conciente mi peso de angustia. En otras ocasiones, me roba cautelosa el ser y la substancia, y soy así, entonces, la hoja vacía bajo el candil impávido de nadie.

A ratos, la noche me parece tan tierna y sugestiva… tan llena de presencias misteriosas y audibles… pero finalmente retorna con gran vigor el asco… la única potencia que en esos momentos parece ocupar mi cuerpo y la totalidad de mi mente. ¡El asco!

Y entonces, odio la noche con todas mis fuerzas, y aún más cuando me percato de que ella es el fin de otro día y el preludio de un nuevo amanecer, de una alborada que a su vez llegará simplemente para dar lugar a un nuevo atardecer seguido de otra noche… Y yo seré un ojo abierto en ese nuevo amanecer y en esa nueva noche; una oscuridad que dará paso a un nuevo día y a otro nuevo anochecer, hasta que llegue al fin el momento de la definitiva negrura: ¡la de siempre!

Y tú, innombrable criatura, dueles ahora tu verdad espantosa en la distancia… Y sin embargo, prosigues siendo lo recóndito que fluye amargamente por mi carne, tan próximo a mi ser a pesar del gran mutismo de las cosas y del cosmos, cuando bocas taciturnas, derramadas, no dicen a tiempo la palabra justa. ¿Eres acaso la potencia del espacio que congrega y reconcilia en el dolor con su silencio?...
…………………………………………………………………………………………………………………………
Vuelve nuevamente la pequeña hormiga. Esta vez, pienso aplastarla sin miramiento alguno. La imagino completa y minúsculamente despanzurrada y yerta sobre la mesita-escritorio y su manchado tapete verde o sobre la punta de mi dedo índice derecho.

Veo al insignificante insecto afanarse una vez más por la superficie de mi mesa, con movimientos breves, polidireccionales e impredecibles, tal como si trazara una escritura generosa y salvífica, un inaplazable sermón de lo vibrante y epiceno. Agita sus pequeños tentáculos como si quisiera decirme, con una gran urgencia, algo neto y trascendente.

Experimento de súbito el impulso de acercarme indiscreto al pequeño animalejo y contemplarlo cuidadosamente. Abro un cajón del escritorio y tomo de él una vieja pero poderosa lupa que me regaló el azar de los misteriosos mercados de baratijas de la Avenida Duarte.

Con la respiración suspendida me acerco, lente de aumento en ristre, al diminuto animal.

¡Ahora miro acrecentada su compleja, maravillosa y delicada arquitectura, y casi lanzo un grito de asombro y maravillado terror en la noche!

Creo saber el porqué cuando justo en este instante viene a mi conciencia un breve y antiguo poema del japonés Kobayashi Issa: 

Para el mosquito / también la noche es larga, / larga y sola”.

¡Y pensar que la vida tiene formas todavía más pequeñas; que también lo que llamamos inorgánico está vivo de otro modo trepidante y misterioso…!

Me sorprende algo así como la descarga dorada de un rayo inescrutable.

Observo el pequeño corpúsculo móvil de vida nerviosa con patas, pelos y antenas —que por supuesto no es un mosquito sino la hormiga ordinaria de siempre—, y siento con gran humildad, hasta mi oscuro fondo encendido lo siento, que una olvidada cosa inconcebible, ardua y asombrosa en su latir profundo, retorna invulnerable, con lentitud y firmeza, desde su lugar paradójico, secreto y eterno…

En este mismo instante, alguien o algo llama con sigilo a mi puerta…




1973-1983

Réplica de "Metamorfosis con lo nimio..." 
en el Blog Tambor de Griot:
http://tamborgriot.blogspot.com/2014/03/metamorfosis-con-lo-nimio.html


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

viernes, 14 de febrero de 2014

FELICIDAD DEL TERAPEUTA

Perhaps we ought to feel with more imagination. / As today sky 70 degrees above zero with lines falling / The way september moves a lace curtain to be near a pear” John Ashbery.
                                                                           

Por Armando Almánzar-Botello.

A Ella…


Amanece. Despierto y voy al patio. Con bata y en pantuflas me deslizo por el césped. Escucho. Vislumbro en la neblina la jaula y su revuelta. Una devoción mayor y frívola por brillo especular de imagen rota, estremece allá en lo umbrío la hojarasca. ¡Oh, los pájaros! Escrito está que hace frío intensamente. No la pura y esencial mostración de los conceptos. No. Solo cantan. Trazan / meros garabatos con el pico… Sonrío ahora y me detengo. Abandona el buen humor la pajarera y me dibujo de improviso en la recámara. Allí, un baño me despoja de la sombra. Me visto y le quito la tapa lentamente a mi frasco de perfume favorito. Al hacerlo, veo mi rostro casi escrito con mi letra más cursiva en el espejo. ¡Caray! ¡Sí! ¡Existo! Y parece que algo en mí es muy feliz en este instante. ¡Qué cosa! Rumbo al comedor pienso raudo y engreído: La mancha de la yema del huevo solar en la clara del cielo y el mantel que se despierta, mueve menos la sencilla curiosidad de las aves que las nubes chorreantes de albúmina escolar...  Son las diez de la mañana en punto. Hora precisa del té con las tostadas. ¿Quién soy yo sin rubor para decir estas cosas?... Nos miramos en silencio. Tomo asiento. Escribo con rigor el Teorema... No habla nunca iluminada por las luces descompuestas de aquel pésimo guión de otra memoria. Veo flores en la mesa. ¿Pensará de nuevo en el teatro? En tierra de ciegos el bostezo es rey... Luego iré a la Financiera y solicitaré un préstamo con intereses blandos. El anciano gerente ha sido conmigo siempre muy gentil… Ella tose y al fin me desconcierto. Me mira con fijeza su misterio y parece iluminada oscuramente. Yo pienso que podría reflejar en su semblante cotidiano la taza de té sobre la mesa o la mesa de té sobre la taza… ¡No importa! Tomo el agua de su vaso y casi ella se sonríe la evidencia de mi error... Esboza un dedo silencioso los contornos de unas manos que respiran lentamente latiendo en el mantel... La energía del poema, contenida o represada en las páginas de un libro, ¿vale menos que la imagen del mismo libro ardiendo?... Miro el vaso de agua y no lo toco nuevamente. Me levanto translúcido y empuño mi bastón. Alguien se despide. Amarillo arriba casi verde habla el sol gesticulando. Sin embargo, así las cosas, él te ama con firmeza todavía, como siempre…



Agosto de 2011



© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

domingo, 19 de enero de 2014

Sobre psicoanálisis y filosofía. (Notitas de un diletante).

Un aire oscurecido en el fragmento es el poema.” A. Almánzar-Botello. 

Fotograma de la película "Vértigo" (1958), de Alfred Hitchcock.

Por Armando Almánzar-Botello


NOTITAS. Enero, 2014

1

Psicoanálisis... ¿ciencia?

«Comiencen por creer que no comprenden. Partan de la idea del malentendido radical, fundamental... El momento en que han comprendido, en que se han precipitado a tapar el caso con una "comprensión", [supuesta empatía auto-resonante] siempre es el momento en que han dejado pasar la "interpretación" que convenía hacer o no hacer para alcanzar la verdad en fuga.» Jacques Lacan, Seminario III. “Las psicosis

He aquí un deslinde que hace el mismo Lacan entre “comprensión”, como ilusión imaginaria de “conocimiento” del "objeto", por un lado, e “interpretación”, por el otro, a entender como aproximación asintótica a cierta “verdad” que, a su vez , aspira a lo Real, pero sin pretensiones de agotarlo, como intenta, por la naturaleza misma de su estructura interna, el Discurso canónico de la Ciencia.

"Demostrar", para Lacan, en el contexto de una tradición filosófica que él mismo problematiza con su pensamiento, implica efectuar un proceso de abstracción, contrastación y subsunción que permitiría probar o conferir legitimidad a una cierta correspondencia o adecuación lógica, sin resto, entre un determinado objeto de estudio y los conceptos, funciones y matemas que de ese objeto se podrían formar en el ámbito de un discurso predicativo asumido por la instancia que Lacan denomina "Sujet supposé savoir": Sujeto supuesto al saber.

La vocación o aspiración final de la “demostración” es el cierre lógico-simbólico, si es posible "matemático", del proceso de conocimiento, con una eliminación de los factores intuitivos e imaginarios.

En este sentido, el llamado Discurso de la Ciencia permitiría DEMOSTRAR la existencia de leyes y/o procesos que operan en el ámbito de la llamada realidad objetiva.

La demostración científica apunta a una cierta certeza apodíctica, a cierta homogeneización y estandarización.

Como para Lacan no hay otra certeza que la “angustia”, ligada a la percepción por el sujeto de su propia “falta-de-ser” (manque à être), el último pensamiento de Lacan no permite instaurar intuiciones autoconvalidantes ni argumentaciones que conduzcan al establecimiento de certezas apodícticas cognitivo-instrumentales.

Sin dejar de reconocer el valor “mostrativo” y revelador del psicoanálisis y sin abandonar la defensa de cierta coherencia lógica interna de su propio campo, apoyada en la experiencia clínica, Lacan considera que dicha disciplina no es una ciencia en el sentido convencional de esta categoría —no pretende "demostrar" eliminando la complejidad del sujeto—, sino que constituye más bien (y así lo pensaba también el filósofo Jacques Derrida) un saber crítico y problematizante que marca los límites de la misma ciencia en tanto que “ideología de la supresión del sujeto”.

La ciencia hace un uso excluyente-forclusivo de la demostración. Para fundamentar la coherencia de su campo, debe tapar la opacidad del sujeto (cosa que ya se va tornando muy problemática en el campo de la microfísica y los fenómenos cuánticos, tal como señalan varios pensadores epistemólogos y científicos).

Para el último Lacan, el psicoanálisis, más que “demostrar” científicamente, muestra, revela y crea el espacio conceptual y crítico propicio para desmontar los límites del cientificismo implícito en el intento de reducirlo todo a la demostración lógico-discursiva, abstracta, cognitivo-instrumental.

De ahí la componente de “poetizar” que va unida en el discurso lacaniano a la claridad de los procesos lógicos expositivos. El lacanismo trabaja con las lógicas para-consistentes e inconsistentes en su intento de tornar posible la transmisión de su experiencia, formalizándola parcialmente, pero su voluntad crítica es muy parecida a la del filósofo Martin Heidegger, quien con su afirmación de que "la ciencia no piensa" constituye una importante referencia para Lacan sobre este tema específico y sobre otras cuestiones ligadas a la problemática del pensar.

El psicoanálisis es un saber que, apoyado en la experiencia clínica, corroe los límites mismos de un pensamiento calculador que forcluye o rechaza lo imprevisible y lo singular de la “subjetividad-corporalidad”; de esa dimensión problemática e irreductible a la fórmula como simple transparencia; de aquello que opera como subjetividad y que no puede ser convertido en simple objeto de cálculo, mensura y programación.

No hay que olvidar el uso “metafórico” que realizó Lacan de la lingüística, la topología, la antropología, la economía: un uso orientado a lograr ciertos niveles de formalización y coherencia, pero no a conferir al psicoanálisis el estatuto duro de ciencia. Por eso, Lacan hablaba, por ejemplo, de “topologería” (topologerie) y no de 
topología… 

Contra la “demostración”, entendida como búsqueda programática de la certeza y de la absoluta cognoscibilidad, transparencia, calculabilidad y simbolización totalizante de la realidad con miras a incrementar la eficiencia y a maximizar los beneficios de la economía, el psicoanálisis, sin convertirse en una mística ni mucho menos en una religión dogmática, erige la valoración de lo “Real incoercible” que se resiste al absolutismo del Discurso de las Tecnociencias, cuando éstas manifiestan su alianza con los criterios de eficacia, rendimiento y previsión colindantes con la “Lógica de los Mercados”, como denomina Néstor A. Braunstein a cierta modalidad postmoderna del Discurso del Amo. 


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

2

Real, sinthome… Rorty... out!


"No hay propiamente saber en lo Real, sino cavilación del sujeto supuesto al saber sobre un Real. Mas lo Real persiste como sinthome, más allá del Sinn (sentido: Husserl) y de la Bedeutung-Intention (intención significativa, querer-decir: Husserl). De ahí que la verdad como ficción y la travesía del semblante como acotación del goce, apunten siempre a él sin agotarlo. No todo se queda en las palabras. Por ser también el inconsciente de lalangue algo real: ¡No hay relación sexual!"

En este párrafo anterior de inspiración lacaniana, amparado además en Duns Scoto con su idea de las 'singularidades-acontecimientos', se podría constatar, si meditamos lo suficiente, la proximidad entre Charles Sanders Peirce y Jacques Lacan: realismos anti-relativistas que dicen ¡no! a la banalidad postmoderna de cierto nominalismo lúdico, psicologista, 'existencializante', irresponsable y cognitivamente impotente. Aquí, Rorty... out!


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

3

Lo(s) Real(es), la Realidad, el Semblante...

Dice Jacques Lacan: “Otra estructura es el saber que, tanto posible cuanto imposible, lo real cierne. Es mi fórmula como se sabe. De tal modo lo REAL se diferencia de la REALIDAD. Y no es para decir que sea incognoscible, sino que no se trata de entender de algo, sino de demostrarlo. Vía excenta de toda idealización.” (Jacques Lacan. Radiophonie. Scilicet 2/3. Editions du Seuil. Paris, 1970. Traducción de Oscar Masotta y Orlando Gimeno-Grendi. “Psicoanálisis. Radiofonía y Televisión.” Editorial Anagrama, Barcelona, 1977).

La categoría de “lo Real” en Jacques Lacan resulta diacrónicamente polimorfa, polivalente. En esta particular mención de lo real que transcribo en el párrafo anterior de esta nota, Lacan se refiere concretamente a un real susceptible de cálculo, que coincide aquí con la posibilidad de matematización y demostración: el real de la ciencia... La "realidad" se ve pero no se demuestra; este "real" no se ve pero se puede despejar mediante cálculo…

No obstante, el pensamiento lacaniano más radical, ése donde funciona la categoría de lo Real en su modo más singular y determinante, se pone de manifiesto cuando concibe lo Real como Imposible, como “aquello” no susceptible de formalización lógica o simbólica: “Vacío” destotalizante, como bien glosa Slavoj Žižek; hiancia que vendría siempre a exceder, en su calidad de resto, en tanto que falla y fisura inasimilables, los intentos de totalización simbólica. Lo Real-imposible lacaniano: lo que 
no cesa de no escribirse”...

La llamada “realidad” y la “naturaleza” misma están construidas por lo que Lacan denomina “semblantes” (semblants): modalidades de regulación y aproximación a la significación que pueden, en mayor o menor grado, insinuar el contorno de lo no programable, de lo no simbolizable, de lo disyuntivo tajante. Lo Real lacaniano no es agotable por el cálculo científico ni por los protocolos de la imagen que pretenden obturar la falta-de-ser, la “manque à être” y la opacidad irreductible del sujeto. Lo Real, para Lacan, excede tanto a la Realidad como a la Weltanschauung y al denominado Zeitgeist.


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

4

Pulsión de vida y pulsión de muerte

Podríamos decir, en el contexto teórico lacaniano, que Pulsión de Vida y Pulsión de Muerte son dos facetas antagónicas y complementarias de toda Pulsión. La Libido es, simultáneamente, vida y muerte. La sexualidad siempre implica el horizonte de la muerte. 

Cuando la pulsión funciona en el Marco de la Homeostasis y el Principio del Placer, podría considerarse como pulsión de vida; cuando se manifiesta Más allá del Principio del Placer, se concibe como pulsión de muerte. Eros y Tánatos o Thanatos (categoría esta última que no utilizó nunca el mismo Freud como sinónimo de pulsión de muerte) son dos vertientes inseparables de la "energía" pulsional. 

Lacan consideraba que toda pulsión es de muerte. En el contexto de su pensamiento, la muerte, el goce y la pulsión se ubican en el registro de lo Real

Sustituyó, además, el Modelo Freudiano del Goce como Descarga Pulsional que conduce al cero “0” de lo inerte o inanimado (Principio del Nirvana), por el Paradigma del Goce como Incremento de Tensión Más allá del Principio del Placer freudiano.» Armando Almánzar-Botello. "Introducción a la lectura de Jacques Lacan". (Fragmento).

© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

5

Vértigo, Desamparo, Angustia

El pensamiento de Eugenio Trías concede a la categoría de “Vértigo” una cierta precedencia ontológica con respecto al concepto heideggeriano y sartreano de “Angustia”. El gran filósofo español piensa la experiencia del vértigo y el vacío como algo más originario, más radical y “di-solvente” que la misma experiencia de la angustia. “Vértigo por la amenaza de la nada y de la locura”, dice.

A mi entender, Trías sitúa la experiencia del vértigo, del vacío y de lo abismal —ligada a sus ideas sobre la primordial suspensión del sujeto fronterizo entre el círculo del aparecer y el círculo hermético—, como algo próximo a la experiencia del "Hilflosigkeit" heideggeriano, entendido como desamparo radical, abisal, de cuya experiencia nos defendemos por medio de la angustia como retracción del ser ante el vacío del no-ser.


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

6

Ortega y Gasset, la ciencia, el pensar y el arte

"... Es preciso tener el valor de acercar la ciencia a la poesía mucho más de lo que hasta aquí se ha osado. Yo diría, si después de todo lo enunciado se me quiere comprender bien, que la ciencia está mucho más cerca de la poesía que de la realidad, que su función en el organismo de nuestra vida se parece mucho a la del arte." José Ortega y Gasset. "Ideas y Creencias". (Fragmento).

Entiendo como válido esto que afirma Ortega contra cierta metafísica positivista que confiere un valor absoluto al ideal cientificista, cartesiano, de suprimir, forcluir (forclusion: repudio y rechazo), expulsar o excluir del ámbito de la cogitación al sujeto deseante que introduce la dimensión del equívoco (Lacan, Gerber), a ese sujeto de la fantasía y de la imaginación al que se refiere Ortega y Gasset en su texto.

El discurso cartesiano, ése que marca del modo más radical la inauguración o advenimiento de la ciencia moderna, comporta, en el campo de su constitución y ejercicio, una obliteración de lo que luego Kant concebirá como la "imaginación trascendental", entendida como espacio de mediación y generación de los esquemas que comunican la intuición y el concepto, la locura y la razón, lo empírico y lo trascendental...

Sin embargo, lo dicho por el gran pensador español en el citado pasaje de su obra "Ideas y creencias" (¡Ay, Antonio Fernández Spencer!) es una conceptualización de "filósofo", no de "científico": la ciencia en sentido estricto, por su propia naturaleza reductora y constrictiva, "no piensa" (M. Heidegger), "no tiene memoria" (J. Lacan), "en tanto que ella olvida, en el seno de su correspondiente campo de ejercicio, las peripecias de las que ha nacido" (Lacan), su naturaleza de “constructo artificial generado por un cierto uso de la imaginación” (Jonathan Scott Lee).

Por lo arriba señalado, el propio discurso científico no puede, desde su área operativa particular y cumpliendo con su vocación estructural de clausura y sometimiento de lo real al cálculo y a la racionalidad cognitivo-instrumental, reconocer y dar legitimidad a estos juicios de Ortega, los cuales maniobran en el registro de los conceptos filosóficos y no de los matemas y funciones lógicas característicos de la ciencia.



© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

lunes, 6 de enero de 2014

INCLEMENTES GUARIDAS…

"En ciertas ocasiones, / buscando la verdad reprimida de su origen / secretamente alguien acude a las cloacas, / retretes y viejas escaleras. / Límenes donde la vida dialoga silenciosa con lo incierto...

Armando Almánzar-Botello. LA GUARIDA. Texto Rizomático. (Fragmento).


Por armando Almánzar-Botello


En su genial relato “Der Bau”, traducido diversamente como “La Madriguera”, “La Construcción”, “La Guarida”… Franz Kafka narra y describe, desde el punto de vista de un extraordinario, pertinaz y reflexivo animal (probablemente un lúcido topo), la construcción, realizada por dicha criatura, de una singular morada-refugio sometida en todo el transcurso de la referida historia a un riguroso y detallado análisis, cuasi hermenéutico-textual, de sus posibilidades de alojamiento, estratificación, salvaguardia y fuga.

El complejo lugar, descrito por la misma inquietante y familiar bestezuela, es un laberinto crucial y defensivo, una territorialidad subterránea y lúdica, un “rizoma” protector con sus múltiples posibilidades, galerías, pasadizos y espacios... ¿Metáfora sorprendente de la edificación de una obra literaria o creativa entendida como albergue provisorio contra las embestidas de la muerte, la contingencia y el olvido, factores cuya procedencia los humanos atribuyen, casi siempre, a una supuesta exterioridad amenazadora?... Work in Progress and Crack-Up


En el poema de mi autoría “La Guarida. Texto rizomático”, homenaje modesto a la obra de Kafka, la perspectiva de lo insólito varía un poco y se incluye también el punto de vista de la madriguera misma... Ese recurso, utilizado desde el principio del texto, crea una falsa intimidad entre el lector y la voz poética fragmentada, voz en efecto plural, ambivalente, a ratos un tanto siniestra, polifónica, o por lo menos bifronte... 

El texto poético pretende funcionar como máquina textual de enmascaramiento y desenmascaramiento estético-pulsional, como escenificación rizomática, dramático-política, erógeno-laberíntica. Cartografía de fuerzas, constructos y verdades ligadas a diferentes puntos de vista de apreciación sobre el cuerpo, la extranjería, el sí-mismo y el otro, el adentro y el Afuera, lo sagrado y lo profano, lo arcaico y lo presente, la memoria y el olvido, el misterio, el mal y lo abyecto, la palabra con su ruido y su silencio, lo indígena y lo alienígena, el lugar y el no-lugar, la sexualidad y el género, la ley, el devenir-animal, "la vida la muerte" (J. Derrida), el trabajo creativo y el contrato (in)humano de convivencia en el seno de un socius transhistórico-mutante.


La Guarida”: Juego diferencial entre “pliegue-despliegue y repliegue” (M. Foucault, G. Deleuze), “territorialidad-desterritorialización y reterritorialización” (Deleuze-Guattari).

El texto en cuestión pretende ser una meditación poética, en lúcida y dosificada embriaguez, sobre las fronteras existentes entre aquello nombrado y conocido como “local”, y la inconmensurable magnitud de la “comarca”: Micro-topología textual de mediación entre lo “cerrado” y lo “abierto”, entre “mundo” y abismo de la “tierra”. (M. Heidegger),

El breve poema pretende constituir, entre otras cosas, una reflexión artística sobre la dualidad del biopoder, sobre la hipocresía de una dúplice política de los límites, de una estrategia imperial (neo-colonialista, si se quiere) y de un cierto pseudo-cristianismo falsamente humanitario, que finalmente reclama sus víctimas…

Los poderosos que simulan bondad y solidaridad, aquellos que aparentan dar albergue y protección a los desamparados —a los pobres entendidos por los Amos Plutócratas tan sólo como “biomasa” aprovechable, como mera vida desnuda susceptible de explotación—, hablan cínicamente de "derechos humanos" y de respeto a la vida, pero amenazan con su ambición monstruosa la ecología del planeta, abandonan en lo esencial a las poblaciones que sufren, a los inmigrantes y/o extranjeros, y desconocen la terrible verdad del otro desgarrado y sufriente...

"La Guarida" es un sencillo poema sobre el misterio abismal de la vida vulnerable, dañada (T. Adorno) y los orígenes problemáticos del ser. Onto-biografía discreta de aquellos hombres anónimos que padecen el exilio, la explotación, la violencia, principalmente en el seno de las Grandes Metrópolis, y, en ciertos casos paradójicos no poco frecuentes, en su "propio" o supuesto país de origen.

El poema dibuja una aproximación escritural a los denominados seres "extraterritoriales": aquellos desposeídos del terruño, de su lengua, de su fuerza de trabajo, de su cuerpo gozante...

La escritura de "La Guarida" encarna un precario y persevarante intento de indagar en lo humano vulnerable y abisal, en esa (in)humanidad constituyente del prójimo en su calidad enigmática de Cosa (Das Ding), de “sujeto fronterizo en éxodo y exilio” (E. Trías). Dicha meta se pretende alcanzar a través de cierta potencia de revelación propia de mi particular decir estético, de una imaginación poética sobria transida por la humildad, el horror y el asombro…

La Guarida. Texto rizomático”: Intento de sondear el secreto primordial y sin fondo que constituye el acto de “escritura caósmica y oblicua”, en su sentido más fuerte…

Dice el poema en la incandescencia de sus versos finales, como terrible verdad revelada:

«¡Soy la Madriguera feroz que ahora escribe su misterio! // Descuartizo los cuerpos animales que me habitan. / Escupo con furia su tragedia banal y los huesos / de los seres insondables. // Mas no tienes nada que temer, sabandija del exilio. / Sólo cuídate de mi ternura. // ¡Soy la boca ensangrentada de Cristo en la caverna!»

CAZADOR DE AGUA: La Guarida, Texto Rizomático.

Versión en francés de este mismo texto: Espèce de traître...! 


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Oscurecido en el fragmento... (Notas y Vestigios)

Un aire oscurecido en el fragmento es el poema.” A. Almánzar-Botello. Leyendo con Lacan el día de playa. (Verso del poema).
                                                  
Francis Bacon. Tres estudios de Lucian Freud (Tríptico), 1969. 
                                          Subasta en Christie's.
                                                                                                   

Por Armando Almánzar-Botello


1-. BELLEZA Y ZOMBIFICACIÓN ESTÉTICA...


Lunes, 11 de noviembre de 2013


La BELLEZA, antes cerrada y armoniosa, hoy está rota, desgarrada. Vivimos desde hace largos años la crisis de lo Bello en el Mundo Moderno. Las denominadas VANGUARDIAS no significaron otra cosa. 

A pesar de cierto retorno post-vanguardista a la “legibilidad” parsimoniosa del texto artístico (R. Barthes), experimentamos con gran fuerza una apertura SUBLIME de las formas a la indeterminación y al caos orientado. Debemos leer aquí lo “sublime” comprendiéndolo en sentido kantiano: un exceso convulsivo que desborda la medida, la mesura y las categorías del entendimiento. 

Según Jean-François Lyotard y Julia Kristeva, lo sublime moderno participa de “una sublimación de lo abyecto, pero sin consagración: sublime desposeído, roto”. Verdad inabordable y tremenda del acto de creación en la modernidad tardía: el agujero ontológico revelado en la capa de ozono de nuestra sensibilidad est/ética... 

No obstante (sin mencionar el manido y reaccionario academicismo “lindista”), cierta vertiente “soft” de un presumido y edulcorante postmodernismo para las masas consiste en un retorno reglado (en ocasiones burdamente cínico más que irónico, casi siempre trivializante y light) a las estructuras tradicionales del mensaje artístico en clave de un “¡toma lo que te gusta!”, dirigido al receptor del mensaje en su calidad de sujeto zombificado por el aparato mediático. De ahí la impresión que tienen muchos de encontrarse de vuelta sin jamás haber partido…



© Armando Almánzar-Botello. “La belleza, lo sublime, lo abyecto”. 2009. (Fragmento).


2-. LA MENTIDA LIBERTAD DEL MERCADO ES UN FORMA ENMASCARADA DE DEFENSA CONTRA EL ACONTECIMIENTO IMPREVISIBLE. FORMA POSTBURGUESA DE LA ESTABILIDAD OCULTA POR ATRACTORES EXTRAÑOS.


Martes, 12 de noviembre de 2013.


[...] En el fetichismo de su culto a "lo nuevo" banalizado, el Mercado pone cada más de manifiesto la repetición serializada de la falsa novedad, la programación inexorable de los bienes de consumo, la operacionalización rentabilizante de los procesos, la oferta universal y segmentada de los objetos desechables como obturadores fantasmáticos del deseo en la "eternidad" irrisoria del consumo narcisista.

En el Mercado Global Capitalista, preludio del "Estado Espectacular Integrado", hasta la programación de un accidente tecnológico sirve de pretexto y telón de fondo para el lanzamiento de un nuevo producto, de un nuevo gadget engañabobos.

No es lo mismo el "accidente programado" que la dimensión realmente imprevisible del Acontecimiento [...]

En términos nietzscheanos, el tipo humano que constituye el empresario inversionista en el contexto del capitalismo, haga o no "inversiones-invenciones" cruciales de aparente alto riesgo, representa siempre, ética y estéticamente, el prototipo del "mal jugador".

Esto es así, por cuanto el "inversor", de un modo u otro, somete el azar "a las pinzas" de la causalidad lineal, a las mallas protectoras del interés mezquino, a la FINALIDAD UTILITARIA ABSTRACTA y a la intención rentabilizante olvidadiza del dolor del otro, renegadora de la plena realización de su ser. 


El "inversor" persigue una combinación específica y ganadora, en lugar de AFIRMAR TODO EL DEVENIR CONTINGENTE en un solo envite o lanzamiento de dados (G. Deleuze).

Prueba de lo anteriormente afirmado la constituye el hecho de que "el inversor" busca compensar sus intervenciones de relativo alto riesgo en mercados emergentes, con el uso de tecnología panóptica y con inversiones sólidas que participen de elevados niveles de previsibilidad y que terminan constituyendo la "enmarañada política financiero-democrática de lo banalmente mercantil".

De este modo, pretende morigerar los efectos potencialmente catastróficos de la indeterminación y del azar reales, y someter la contingencia al resultado evidentemente apetecido por todo hombre de negocios diagnosticado como "cuerdo": obtener la combinación ganadora y esperada y maximizar con ello sus beneficios.

El auténtico artista y el pensador crítico, por el contrario, hacen sus apuestas de otro modo: juegan sin garantías. No persiguen simplemente la compensación de minusvalías psico-sociales ni la obtención o preservación de un cierto estatus a través del impacto comercial de su obra o del "éxito" "doxométrica" y teleológicamente considerado. No persiguen el "interés en el interés" como simple autoconservación mezquina, sino el "interés desinteresado", entendido como fundamento de la ética y del arte en sentido general (Alain Badiou). 


El artista genuino y el pensador crítico encarnan la deriva crítica del neo-exceso como resistencia a la NUEVA ESTABILIDAD de lo programado por el sistema neo-capitalista. Esta criticidad debe ser entendida como plena y lúcida asunción del riesgo que comporta el verdadero proceso paralógico (Lyotard) de creatividad y liberación.

El arte auténticamente soberano no es nada útil en el sentido en que lo son las "invenciones asordinadas" de las tecnologías sometidas al principio de maximización de beneficios: tecnologías informáticas de producción de softwares, tecnologías transgénicas y farmacéuticas, nuevos diseños de automóviles, políticas triviales de auto-promoción sin rubor, etc.[...]


© Armando Almánzar Botello. “Mercado, Innovación y Pensamiento del Exceso”. (Versión retocada y ampliada). Noviembre del 2000. (Breves fragmentos).


3-. LOCURA, EXCESO, BATAILLE (Notita)...


Miércoles, 13 de Noviembre de 2013


La lucidez de A. depende de una ausencia de deseo. La mía es la consecuencia de un exceso: sin duda es también la única verdadera. Si sólo es una negación del delirio, la lucidez no es totalmente lúcida, es un poco todavía el miedo de llegar hasta el final, convertido en aburrimiento, es decir, en desdén del objeto de un deseo que excede.

No vemos que la simple lucidez que alcanzamos es también ciega. Es necesario advertir al mismo tiempo la mentira y la verdad del objeto. Debemos saber, indudablemente, que nos estamos engañando, que el objeto es, antes que nada, lo que discierne un ser sin deseo, pero es también lo que un deseo discierne en él.” GEORGES BATAILLE.

Richard Lindner. Boy with Machine. 1954


A la locura, interpretada por la filosofía, la psiquiatría, el psicoanálisis o la antipsiquiatría, podemos aproximarnos, hermenéutica y/o nosológicamente, desde dos puntos de vista principales.

Podemos verla como simple entidad clínica, patológica (la PSICOSIS como enfermedad mental, como "breakdown", al decir de Ronald D. Laing; así la concibe la tradición psiquiátrica clásica de Kraepelin, Bleuler, etc.) y la locura entendida como "break-through", es decir, el delirio vivido como proceso creativo y restitutivo de curación (Freud, Jaspers, Bataille, Cooper, Laing...).

En la gran CORDURA inventiva (distinta de la empobrecida "NORMALIDAD" estadística) los mecanismos de la locura se encuentran al servicio del acto creador. Por eso decía Salvador Dalí (expaciente y gran amigo del psicoanalista Jacques Lacan): "La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco."

Cuando Georges Bataille habla del delirio como exceso, como sinónimo del deseo, asume, además de la revisión de una cierta tradición spinozista del “conatus”, la concepción freudiana que ve en dicho delirio un proceso que intenta restablecer cierto equilibrio y cierta "cordura" en el funcionamiento del aparato psíquico.

A falta de una intervención psiquiátrico-farmacológica y/o psicoanalítica, pero también en ausencia de una recepción y asistencia antipsiquiátrica de la psicosis, el sujeto delirante se puede estabilizar "espontáneamente", de un modo parcial, en la llamada "metáfora delirante".

Esa última modalidad de "anclaje" en un "mundo compartido con los otros", si bien es una forma precaria de acceso al vínculo socio-simbólico, funciona frágilmente como uno de los "nombres del padre": una suerte de suplencia "bruta" de la Metáfora Paterna.

Bataille alude con la palabra "exceso", en otra vertiente semántica de los dos párrafos que arriba citamos, a lo que podría ser el freudiano “más allá del principio del placer”: un principio generalizado del placer que desborda la mera homeostasis y que permite una redescripción inédita de los límites de la subjetividad. El pensamiento del filósofo-escritor está dirigido aquí, en su origen, a transgredir cierta mojigatería burguesa...

Los términos entre los cuales se juega la tensión entre ley-prohibición-norma-límite-axiomática, por un lado, y deseo-transgresión-subversión-atravesamiento crítico del cerco capitalista, por el otro, se han modificado significativamente con el triunfo de lo que Daniel Bell denomina "capitalismo hedonista", posterior al capitalismo clásico "weberiano"…

A su vez, y siguiendo en esto a Spinoza, a Laing, a Jaspers, a Artaud, a Michel Carrouges... entre otros, Gilles Deleuze y Felix Guattari consideran que la "locura-enfermedad" (psicosis) comporta un empobrecimiento y una detención de las "máquinas deseantes", concebidas como instancias creativas de "desterritorialización" y "devenires rebeldes".

Inversamente, Deleuze y Guattari piensan que la "locura-proceso", la locura vivida, experimentada como proceso —y no simplemente padecida como entidad nosológica—, implica una recuperación de la potencia deseante por parte del sujeto, entendido ahora como "agenciamiento colectivo de enunciación"…

Jacques Lacan entiende que: "El ser del hombre no sólo no es comprensible sin la locura, sino que ni siquiera sería el ser del hombre si no llevara en sí a la locura como el límite de su libertad."


© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 2 de noviembre de 2013

EL DIVÁN POLIVALENTE


MIS ESTADOS RECIENTES EN FACEBOOK 


Diván de Sigmund Freud.

Por Armando Almánzar-Botello.


Lo digo en el diván polivalente.” 
A. Almánzar-Botello. Verso de SINTHOME. (Poema).



1-.HUMOR Y GENUINA ORIGINALIDAD.

Ser "ORIGINAL" no consiste en concederse el derecho a decir de un modo rutinario, 
para cierto coro de personas que no analizan lo que dices al desgaire sino que simplemente lo celebran por pura amistad y cariño a tu persona, meros disparates líricos de "alto estilo" con pretensión dizque filosófico-poética, cargados de insolencia y plagados de lugares comunes (estulticias de un sujeto prematuramente "senil", epistemológica y creativamente hablando).

Para ser auténticamente originales debemos transitar de forma previa por los correspondientes campos del saber, nutriéndonos de ellos, hasta alcanzar la fase de una verdadera y matizada comprensión de principios básicos y fundamentales. Sólo así podríamos transformarlos en función de nuestra experiencia y aportar un real valor agregado a lo ya establecido. Armando Almánzar-Botello.




2-.NOCIÓN, MITEMA, FUNCIÓN LÓGICA Y CONCEPTO.

El estatuto de la materia oscura, de la antimateria, de la energía oscura, etc., no es "metafísico" en el sentido en que lo son las nociones de los Vedas, del Libro Tibetano de los Muertos o del pensamiento gnóstico. "La ciencia es una ideología de la supresión del sujeto", como dice Lacan, pero no manifiesta su componente "metafísica" del mismo modo en que lo hacen las creencias o los sistemas místico-religiosos.

Por ejemplo, decía yo hace unos pocos años:

"Prodigioso el Rig Veda, grandioso el pensamiento filosófico-metafísico de la India en sus múltiples vertientes hinduistas y budistas, pero lo que existe como intuición y noción ideológico-poética en el Rig Veda, relativo a la fuerza de atracción entre los cuerpos y los seres en general, no es equiparable, epistemológicamente hablando, a la Ley científica de la Gravitación Universal de Newton, por ejemplo.

Esta Ley de Newton es una función lógica en la que se establece una relación entre 'conceptos' (no entre 'nociones' de sentido común, por más elaboradas que éstas puedan encontrase en el plano metafísico) susceptible de una formulación matemática: F (fuerza)= K(M.m/d2). Fórmula que desarrollo aquí de este modo por las limitantes de este medio virtual, y que, algebraicamente equivale a: F (fuerza de atracción entre cuerpos) = K (Constante Gravitacional = 9.81m/s²) multiplicada por M (Masa mayor) por m (masa menor), dividido por d2 (distancia al cuadrado).

Hay que notar que esta Ley descubierta por Newton tiene como precedentes necesarios el conocimiento científico de la gravedad y la formulación por Kepler de sus leyes astronómicas basadas, a su vez, en las investigaciones de Tycho Brahe. No hay que perder de vista, además, que existe un retoque relativista de la ecuación de Newton como efecto del cambio de paradigma científico representado en la Física por la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Todo esto les confiere estatutos muy distintos a la Ley de Newton (entendida como formulación lógico-matemática de una relación entre conceptos, definida por la aplicación del método científico a un problema de 'objetos' específicos en su condición de abstracciones construidas por la ciencia misma: masa, fuerza, aceleración, gravedad, etc. aunque con una base experimental y capacidad predictivo-explicativa de la realidad), por un lado, y por el otro, a la Noción Intuitiva, Poético-Metafísica e Ideológica (ideología en sentido epistemológico: constructos pre-conceptuales y nocionales-intuitivos), de una fuerza que da cohesión al Universo, tal como la concibe prodigiosamente el Rig Veda al margen del contexto lógico funcional de las ciencias fisico-matemáticas modernas.

Me parece que confundir ambos registros discursivos: "unidad noético-conceptual" y "mitema poético", no es hacer mala Física sino más bien intentar elaborar mala Filosofía y peor Antropología. 

A modo de breve digresión filosófica esclarecedora, podríamos decir que si bien para Martin Heidegger el "pensamiento originario más abisal" (abgrundlicher Gedanke) subtiende y precede al deslinde entre mito, religión, filosofía y cogitación o vida teorético-conceptual, existen otras posibilidades de articular filosóficamente la complicatio que Gilles Deleuze y Felix Guattari denominan en su obra "¿Qué es la filosofía?": la "heterogénesis del pensamiento". El cerebro-sujeto piensa de tres modos: a) como ejeto: la ciencia, que utiliza funciones lógicas y matemas para pensar; b) como super-jeto: la filosofía, que utiliza conceptos como trama de personajes conceptuales, y c) el injeto: el arte, que utiliza perceptos y afectos (no percepciones y afecciones en bruto, sino la contra-efectuación formal de estos accidentes hasta convertirlos en "acontecimientos-sentidos en el suspenso vital de una obra". Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. ¿Qué es la filosofía? Barcelona. Editorial Anagrama, 1993, Págs. 202-220. 

Si a intuiciones de fuerzas cohesionantes vamos, la noción de “mana” precede, en la acepción que confiere a ella Lévi-Strauss (como símbolo-cero y fluido impasible, impersonal y cohesionante del Universo presente en el pensamiento del Homo Sapiens desde el Paleolítico), a la referida noción intuitiva de cohesión universal del Rig Veda." A. Almánzar-Botello. "Noción, Función y Concepto. Tres vías de aproximación a lo Real". 2009. (Fragmento).

Lo que digo aquí, mutatis mutandis, se podría aplicar a las categorías de "materia oscura", "energía oscura", anti-materia", etc., que si bien son poco conocidas científicamente, en sus dimensiones macro y microfísica, no funcionan insertas en los sistemas nocionales de algún corpus ideológico-místico-religioso, sino en el contexto del discurso científico occidental: cosmología, física cuántica, etc. La física teórica no es mera física especulativa y nocional. Armando Almánzar-Botello.



3-.SUEÑO GRATIFICANTE (PRINCIPIO DEL PLACER), Y PESADILLA (MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DEL PLACER).

Es algo banal el recurso de querer despertar cuando el sueño es traumático y de querer proseguir soñando cuando el sueño es gratificante. Obedece dicho recurso a los mecanismos de defensa del Ego soñante que se resiste, aun dormido, a ser confrontado, no con la Realidad de la vigilia, que es otra forma de seguir dormido, hipnotizado, amodorrado, histerizado, prisionero del simple Principio del Placer como principio de constancia energética, sino con lo Real de la Castración, con el vacío, la hiancia, el hueco, la nada (no "néant" sino "rien") que se encuentra por detrás de toda imagen onírica...

Por otra parte, la verdad no es, psicoanalítica y filosóficamente hablando, un contenido constituido, estable, sino más bien esa relación de necesario descompletamiento que el sujeto establece con la dimensión tética del sentido para poder vislumbrar, en los litorales del sueño, lo real, la carencia de Ser, el exceso...

El poder de la pesadilla como sueño traumático es superior, como fuerza reveladora de un Real imposible al que aspira la Verdad constituyente, al Principio del Placer satisfecho que comporta el simple sueño gratificante y homeostático. Por ello, la realidad socio-simbólica convencional, espectacular, es decir, lo simplemente verosímil de la vigilia, es una mera variante pragmática del dormir...

Lo Real del goce se encuentra en lo que Freud llamó el "Más allá del principio del placer"... y colinda con la pulsión, con la pulsión de muerte...

Por todo esto, Jacques Lacan, leyendo la Antígona de Sófocles y revisando cierta interpretación de Hegel, elabora una ética psicoanalítica en la que el deseo apunta al goce, sí, pero sin implicar un ¡goza! de partida, sino un "¡desea!... y si quieres goza", al asumir la pérdida, la castración, cierto desapego, "en la escala invertida de la ley del Deseo"... Armando Almánzar-Botello.



4-. NO HAY POSIBILIDAD DE PSICOANÁLISIS IN EFFIGIE O IN ABSENTIA

31 de octubre

Me parece que, cuando a falta de argumentos consistentes apelamos tan sólo a los efectos seductores, deformantes y perversos del Aparato Virtual Espectacular, y/o a la posible ignorancia de ciertos públicos que "aplauden o bostezan en la butaca", en su calidad de interlocutores potenciales o simples convidados de piedra sin visión crítica, estamos prestando un flaco servicio a la verdad tal como la concibe el psicoanálisis: Algo constituyente que difiere del simple MOLINO DE PALABRAS.

Por yo seguir estos principios lacanianos le reconocí casi por completo la razón (no toda) al doctor Leonel Fernández Reyna, cuando se resistió a debatir con ciertos candidatos presidenciales, asumiendo la postura de que sus contrincantes, para bien o para mal, “no sabían conceptualizar”… Armando Almánzar-Botello.



5-. NOTA PARA ANALISTAS

29 de octubre


DETESTO REPETIR (y no me refiero aquí precisamente a la Compulsión de Repetición), but... Cierta contradicción aparente de interpretaciones que se ofrece como ‘error de paralaje’ (Žižek ) en este particular contexto del psicoanálisis lacaniano, es efecto de lo que he venido insistiendo en señalar desde el principio: la doble vertiente del ‘objeto a’. Por eso decía: asimilar ciertos puntos del lacanismo es cuestión de ritmo…¡hasta el golpe y porrazo final que comporta el asumir la propia castración cuando el sujeto renuncia a los "juegos de puro prestigio" y al vano intento de pretender obturar la carencia, la falta y el vacío con un "saber supuesto" al servicio de la ilusión y el poder!...

Dice Žižek: «En contraste con la histeria, el perverso conoce perfectamente lo que es para el Otro: un saber sostiene su posición como el objeto del goce de su Otro (de su sujeto dividido). Por esa razón, la fórmula del discurso de la perversión es la misma que la del discurso del analista: Lacan define a la perversión como la fantasía invertida, es decir, su fórmula de la perversión es ‘a ◊ $’, [fórmula de la fantasía: '$ ◊ a'] lo que es precisamente el nivel superior del discurso del analista. La diferencia entre el vínculo social de la perversión y el del análisis se basa en la ambigüedad radical del ‘objeto a’ en Lacan, que vale simultáneamente para la pantalla/señuelo imaginaria fantasmática y para aquello por lo cual este señuelo produce ofuscación, para el vacío que hay detrás del señuelo. En consecuencia, cuando pasamos de la perversión al vínculo social analítico, el agente (analista) se reduce al vacío que provoca en el sujeto el enfrentar la verdad de su deseo.». Slavoj Žižek. “Visión de paralaje”. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2006, páginas 453 y 454.

Por otra parte, el fin de un análisis, lo reitero, se basa en un “atravesamiento de la fantasía” y en la identificación del analizado no con el “síntoma” entendido como aquello que molesta, incordia o agobia, sino en su identificación con el “sinthome”, concebido éste por Lacan como suplencia y reescritura borromea del síntoma retocado, 'sublimado', transmutado así por el proceso analítico: "saber hacer ahí con el síntoma", un saber hacer que 'hace lazo social'.

De este modo, a través del sinthome borromeo, el sujeto une lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario en la singularidad de un nudo como invención... El gran Otro no existe: existen sus variados simulacros que van cayendo en el proceso del análisis... Finalmente sólo queda la sucesión formalizable de las máscaras y la dimensión del semblante que se abre a lo Real... Armando Almánzar-Botello.



6-. CITA CITABLE

24 de octubre

"Me hacen gracia junguiana las canicas, bolitas, bellugas o abalorios, con su almita petulante, polícroma y trivial..." ¿Hermann Hesse o Yo?...




7-. LA VERDAD

25 de diciembre

La verdad reprimida retorna enmascarada y agravada en el error.



© ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO.
Santo Domingo, República Dominicana.



sábado, 5 de octubre de 2013

NOTA PARA ÍDOLOS DE LA VIEJA INOPIA LETRADA...

NO COINCIDO CON LA CRÍTICA DE SLAVOJ ŽIŽEK AL CONCEPTO DE “DEMOCRACIA POR VENIR” ELABORADO POR JACQUES DERRIDA…

Yo no estoy de acuerdo con esa idea derridiana de la "democracia por venir", porque da la impresión de ser algo siempre inalcanzable, como si lo que tenemos de forma actual fuera un fracaso en relación con lo que podría ser. Está introduciendo una fórmula kantiana, la de la injunción ética, incondicional, aludiendo a lo que siempre está por llegar, a lo que nunca puede ser realizado. Para mí el principal problema de todo eso es que disuelve cualquier acción política en una suerte de proceso infinito que nunca se acaba ni se cumple.” Slavoj Žižek.



                            Slavoj Žižek


                                                             
Jacques Derrida


Por ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO



Cuando Jacques Derrida desarrolla la idea de "Democracia por Venir", no es cierto que pretenda disolver, como entiende Slavoj Žižek, el valor de "cualquier acción política [actual] en una suerte de proceso infinito que nunca se acaba ni se cumple". 

A lo que Derrida apunta es a una deconstrucción de la unidad-totalidad-verdad metafísica, a una problematización de cierto andamiaje ahistórico de vocación onto-teológica y totalizante.

El concepto derrideano de "DEMOCRACIA POR VENIR" implica un cuestionamiento a la absolutización hegeliana de la positivación, la totalidad y el cierre, tal como dicha esencialización aparece en el ámbito de las supuestas “efectuaciones universales” de la Democracia. 


La referida noción del filósofo galo comporta una crítica a las "totalizaciones totalizantes" de la metafísica, las cuales no sólo reconocen la necesidad estructural e ineludible de la "positivación" y la "totalización" (el lenguaje como mensaje gramatical y la sociedad como contrato social: Julia Kristeva díxit), sino que pretenden conferir un valor absoluto a estas nociones de "positividad" y "totalidad" al subordinar toda "negatividad" a una positivación hipostasiada y pacificante que no aparece como límite o borde provisional sino como finalidad efectuada de modo absoluto.

Pensar la "democracia" como fenómeno que se nos podría ofrecer bajo la especie de lo "absolutamente presente y realizado" en un contexto histórico específico y particular, convierte a dicha manifestación político-jurídica y económico-social en una suerte de entelequia. Se termina concibiendo a la democracia, de manera ilusoria, como algo plenamente cumplido, capturado en una estructura completa, "saturada", hipostasiada y, por ende, NO PERFECTIBLE. Por esta vía se cree poder decretar entonces el "FIN DE LA HISTORIA"…

Jacques Derrida, sin restar el más mínimo valor a la URGENCIA del "ES PRECISO ACTUAR", sin negar la “absoluta” relevancia de lo que se consuma o efectúa en la escena pública, de lo que se materializa como lucha, denuncia internacional, conquistas, nuevas codificaciones jurídicas o logros convivenciales de la revuelta, la conjura o el reclamo, apunta lúcidamente que NUNCA SE CUMPLE DE UNA VEZ POR TODAS LA TOTALIDAD DE UN PROCESO PLURAL Y COMPLEJO DE REIVINDICACIONES, TRANSFORMATIVO-REVOLUCIONARIO, aunque haya cortes y logros estratégicos parciales, incluso signados bajo el carácter de LO RADICAL, y límites estructurales provisorios definidos por la concreta dinámica de la lucha política.

Pensar que un cierto proceso revolucionario de “democratización profunda” del tejido social (con los eventuales desgarramientos diacrónico-sincrónicos que se haga necesario imprimir a dicho tejido) pueda terminar o agotarse de una vez por todas, alcanzando así un punto absoluto de "detención terminal" (J. Lacan), entrópico-inercial, constituye el riesgo de lo que se ha denominado "BUROCRATIZACIÓN DE LA REVOLUCIÓN". Mero atasco y paro de las máquinas revolucionarias y deseantes (G. Deleuze y F. Guattari).

Una cierta relectura o redescripción “paleonímica” (J. Derrida) del concepto marxista-trotskysta de "Revolución Permanente", podría arrojar luz sobre la categoría derrideana de “Democracia por Venir”…

En este punto particular, me parece que Žižek no ha leído correctamente a Derrida.

No debemos olvidar la idea derrideana de la “no-presencia”: Ningún elemento de un sistema se encuentra radicalmente “presente” ante sí, no goza de una “pura identidad” al margen de sus relaciones y vínculos con otros elementos inscritos en el juego “archioriginario” de la HUELLA.

Dicho dato paradójico funciona más bien como elemento diferencial en una constelación reticular, móvil, bajo el carácter de tejido de “reenvíos tabulares”, “rizomáticos”, en permanente diseminación espacio-temporal. Los “cortes” y detenciones “esencializantes” que puedan operarse en este campo transformativo y potencial, constituyen recursos meramente estratégicos.

Nada se ofrece a la conciencia como puro dato inmediato al margen de una “economía generalizada de las marcas y de las huellas” que determina que todo rasgo aparentemente “atómico”, aislado, funcione mediante su remisión a otro elemento “ya pasado o todavía por venir” en la mencionada economía del vestigio, de la huella, de la traza, de la marca, de la pista, de la “restancia diseminal de la letra”.

Ya el mismo Platón diferenciaba el “punto tópico”, el presente puro de la detención y la medida           —fundamento de la metafísica de la presencia—, del “instante” problemático, “atopon”, a-tópico, sin lugar fijo: pura instancia paradójica o punto aleatorio de no-presencia que divide a todo “presente”, de un modo simultáneo, en “ya pasado y aún por venir” (G. Deleuze).

En esta trama filosófica "semoviente", contexto de lectura crítica a los presupuestos onto-teológicos y “ontopológicos” de la tradición metafísica occidental, es que Jacques Derrida considera que LA DEMOCRACIA, EN SU PERFECTIBILIDAD POTENCIAL, no está ni estará nunca TOTALMENTE PRESENTE.

Las diversas acciones políticas concretas, incluidas aquellas acciones consideradas como las más urgentes y radicales, no están simplemente “presentes” en su puntual efectuación histórica; participan más bien de un inevitable arrastre histórico-diferencial que las hace resonar y las proyecta, tanto a un pasado ilimitado como a un futuro indeterminado, abierto, problemático, contaminado por la inerradicable incertidumbre: verdadero teatro de la crueldad en el que podría ser descuartizada la presunción autárquica de ciertos ídolos…




© ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO.
Santo Domingo, República Dominicana.

jueves, 12 de septiembre de 2013

OFICIO INGENUO DE BOCAS... ¡No a la Guerra!

HOMENAJE BECKETTIANO A SAMUEL BECKETT. ¡CONTRA LA GUERRA, CONTRA LA LOCUACIDAD BÉLICA DE LOS POLÍTICOS Y FALSOS ANALISTAS! (Parafraseando a Beckett).


Por Armando Almánzar-Botello.



OFICIO INGENUO DE BOCAS. Decir, Decir, Decir, Decir. Farfullar. ¡Sí! Hablar, Hablar, Hablar. Tartamudear. Escupir. Escupir saliva borboteante... sí, sí, sí, sí, sisisiempre y en primera persona sisisiempre, sobre sí mismas y sobre las cosas y acontecimientos del mundo: ¡siempre!, noticias babeantes para no decir nada, nada relevante decir, absolutamente nada, nada, nada, nada, nada... Boca: ¡Viva la Vida!... Boca: ¡Muera la Muerte!... Boca: ¡Viva!... Boca: ¡Muera!... ¡Viva!, ¡Muera!, ¡Viva!, ¡Muera!, ¡Viva!... ¡No!... ¡Abajo las formas inútiles y cansonas del silencio! ¡No y no a las piruetas vertiginosas o cansinas de vacancia! ¡Fuera los eruptos de ausencia! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡No a los asqueantes borborigmos del Vacío! ¡¡Viva ALGO!! ¡JAJAJAJA! Sí: ¡¡Viva ALGO!! Y si no puede, y si NO PUEDE: mejor NADA decir, terminar, terminar de una vez por todas con la cagalera verbosa, con la diarrea prosódica. Y punto. Callarse... ¡No, no y no a la Guerra Imperialista! Y punto. Callarse... ¿Decir de otro modo, de otro modo, de otro modo, de otro modo?... Callarse... ¡Decir!



© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.





martes, 13 de agosto de 2013

SOBRE LENGUAJES Y SILENCIOS

APUNTES DE UN DILETANTE

Espero con ansiedad el día en que todos, no únicamente los sordomudos, podamos leer a Cervantes y a Shakespeare en lenguaje viso-gestual y no necesariamente de forma viso-fonético-alfabética o ideográfica... En términos hermenéuticos y ético-políticos, ¿se ganaría algo nuevo con ello?



Por Armando Almánzar-Botello


Il n’y pas hors-text” (no existe nada fuera de texto), decía el filósofo francés Jacques Derrida. 

Esta polémica afirmación no implica, como creen erróneamente muchos, un simple “lingüisticismo”: la defensa de la tesis que vendría a decirnos que no hay nada fuera del discurso, fuera del lenguaje.

Se alude aquí, en la formulación del gran filósofo galo, a la puesta en funcionamiento de una generalización de la noción de “texto”, más allá de la oposición “lenguaje” / “mundo de las cosas”.

Esta 'archiescritura', conceptualizada así por el primer Derrida, sin que niegue las diferencias de registros existentes entre los órdenes del “lenguaje” y la cosa”; el “discurso” y la llamada “realidad”, involucra en su “diseminación” tanto al Sujeto como al Objeto

Debemos recordar la relevancia de la noción de “huella” en el pensamiento del Derrida de “De la Gramatología”. Nada, ni siquiera la “cosa”, se manifiesta en su ‘pura’ presencia metafísica, libre de una malla de reenvíos textuales propiciados o facilitados por dicha huella.

Dice literalmente Derrida en la página 64 de “De la Gramatología”. Siglo XXI Editores, México, 1978 (Texto adquirido por mí en el año 1973 en la “Librería Paz”, administrada por el Padre jesuita Alberto Villaverde, en Santo Domingo):

«La diferencia entre la fenomenología de Husserl y la de Peirce es fundamental, pues concierne a los conceptos de signo y de manifestación de la presencia, a las relaciones entre la representación y la presentación originaria de la cosa misma (la verdad). En relación con este punto Peirce está sin duda más próximo del inventor de la palabra fenomenología: Lambert se proponía en efecto “reducir la teoría de las cosas a la teoría de los signos”. Según la “faneroscopia” o “fenomenología” de Peirce, la manifestación en sí misma no revela una presencia, sino que constituye un signo. Se puede leer en los Principies of phenomenology que “la idea de manifestación es la idea de un signo”.12. Por consiguiente no hay una fenomenalidad que reduzca el signo o el representante para dejar brillar, al fin, a la cosa significada en la luminosidad de su presencia. La denominada “cosa misma” es desde un comienzo un ‘representamen’ sustraído a la simplicidad de la evidencia intuitiva. El ‘representamen’ sólo funciona suscitando un ‘interpretante’ que se convierte a su vez en un signo y así hasta el infinito. La identidad consigo mismo del significado se oculta y desplaza sin cesar. Lo propio del ‘representamen’ es ser él y otro, producirse como una estructura de referencia, distraerse de sí. Lo propio del ‘representamen’ es no ser ‘propio’, vale decir absolutamente ‘próximo’ de sí (prope, proprius). Ahora bien, lo ‘representado’ es desde un principio un ‘representamen’.» Nota al pie de la página 64 de la edición que poseo y cito: «12. P. 93. Recordemos que Lambert oponía la fenomenología a la aleteiología». Cierro la cita.

Debe entenderse por ‘aleteiología’ una disciplina o modalidad hermenéutica cuyos recursos interpretativos apuntan al descubrimiento o a la simple revelación de un presunto sentido inmediato y/o verdad (aletheia) inmanente a la ‘cosa’ en la presunta pureza de su presencia.

Evidentemente, esta posición comporta una metafísica de la presencia. Esta ontología de la presencia se manifiesta en la hipóstasis de un significado trascendental o en la esencialización de la ‘pura’ cosa, que de simple desecho y/o mero vestigio hylético, pasa a encarnar una verdad cuyo sentido “pre-existe” al lenguaje.

En el contexto derrideano de esta problemática gramatológica (vinculada también con los pensamientos de Charles Sanders Peirce y del segundo Wittgenstein), en la que a través de la huella se produce una suerte de juego diferencial o de reenvío matricial entre la palabra, el gesto y la cosa designada, puedo ahora decir que el “sordomudo” no es una real excepción a la efectiva operatividad o vigencia de la conceptualización filosófico-científica que juzga al “lenguaje doblemente articulado” como la instancia que constituye lo que se podría llamar, siguiendo a Gerard Mendel y a Jacques Lacan, por ejemplo, “núcleo simbólico-antropológico específico” del Homo sapiens sapiens. Dicho nódulo estructural y conceptual permite la realización de un particular deslinde relativo entre “lo animal” y “lo humano”. 

Creemos, no obstante, tal como lo entendía el Wittgentein de Las investigaciones lógicas a propósito de las relaciones entre lenguaje”, por un lado, y silencio fuera del lenguaje, por el otro, en la existencia de un laberinto problemático de fronteras”, rizomático, diría Gilles Deleuze, entre los ámbitos de la humanidad y la animalidad

No existe un corte unívoco que permita separar limpiamente, de un modo absoluto, sin contaminación o resonancia de un estatuto sobre el otro, al animal de lo humano. Aludimos aquí a la problematicidad de lo (In)humano.

Tampoco decimos que no existan, en los planos ontogenético y filogenético del Homo sapiens, ciertos tipos de pensamiento generados más acá o más allá del “lenguaje lingüístico” en sentido estrictoEntendemos, tal como lo hemos resaltado más arriba, la potencia semiótica de la huella, del grama, del reenvío archiescritural y del sinsentido pre-verbal y translingüístico en su condición de operatividades constituyentes y juegos diferenciales que subtienden a todo lenguaje o lengua particular constituida. 

Entendemos, además, que no existe una separación radical entre los llamados tres registros lacanianos: Simbólico, Imaginario y Real. Existe más bien una relación compleja de conjunción, solapamiento y disyunción entre estos mencionados órdenes del sentido, el sinsentido y el no-sentido.

Sin embargo, no consideramos puntualmente demasiado esclarecedora la visión teórica, tal como la formula George Steiner en sus excelentes reflexiones sobre lo humano y lo bestial, en la que el ser humano sordomudo viene a constituir un “quid enigmático” y una suerte de excepción a la tesis que define como rasgo distintivo y fundamental de lo humano las estructuras operativas del lenguaje articulado, entendido esencialmente en sus manifestaciones orales.

Por más independientes que sean las lenguas gestuales de las orales (y esto lo aceptamos como una realidad validada por las investigaciones de varias disciplinas científicas), no es concebible, en la presente fase de la filogénesis del Homo sapiens, una sociedad humana totalmente constituida por “sordomudos”, organizada de modo autónomo y que funcione con absoluta independencia de los valores, prestaciones tecno-simbólicas y facilitaciones convivenciales creados por el Orden Simbólico humano, cuya instancia de organización funcional básica sigue siendo el lenguaje articulado en el plano de la oralidad.

Si bien una gran parte de los miembros de una determinada comunidad pueden comunicarse de un modo gestual prescindiendo de la comunicación oral “explícita” y en apariencia “implícita”, la historia humana no registra ningún caso de comunidades sordomudas EN SU TOTALIDAD, cuyas codificaciones culturales no estuvieran relacionadas, de un modo u otro, con sociedades o con sectores mayoritarios de la comunidad en los cuales la comunicación oral fuera la preponderante.

Parece que ahora se aborda una verdad de Perogrullo, pero esta problemática es crucial en ciertos contextos lingüísticos, tecno-científicos, (post)humanísticos y filosófico-políticos.

Aunque existen personas (sordomudos congénitos), cuya “lengua materna natural es de características gestuales”, y si también se puede hablar de “culturas sordas” y de “sub-culturas del silencio” con numerosos “hablantes”, 
los cuales comienzan poco a poco a exigir el respeto a sus derechos, ¿valores?... y diferencias, estas situaciones extremas se viven siempre como sub-conjuntos subsumidos en el universo de las “lenguas lingüísticas” orales, entendidas como lenguas mayoritarias. En este contexto complejo, heteróclito, se operan procesos intersemióticos multidireccionales de transcripción y traducciónEsta realidad plantea, de hecho, un reto bioético, convivencial y político.

Si bien el sordomudo vive su gestualidad comunicativa codificada, sin discurso lingüístico explícito (lo cual no excluye las “sonorizaciones fantasmáticas” o virtuales del pensamiento en el registro fenomenal del sonido como “ser-oído del sonido”, independientemente de su efectuación real o física en el mundo: esto se ha comprobado experimentalmente), no se desenvuelve, en efecto, de un modo completamente ajeno al lenguaje oral stricto sensu, no vive totalmente “fuera del lenguaje oral”, pues el propio “silencio significante” por el que se desplaza es un efecto del lenguaje articulado, del orden simbólico y de la cultura: es un “afuera modulado por la misma oralidad”.

Este “afuera” topológico no sería posible sin la dimensión lingüística constituyente de la comunidad oral mayor en la que viene a insertarse el “sordomudo”.

Por más natural que se considere la comunicación interhumana en base a gestos codificados (los cuales tienen de hecho su propia “fonología”, su propio 
léxico icónico-gestual, su propia “sintaxis” kinésica, etc.), ningún código no verbal de comunicación funciona para el hombre sin relaciones de contaminación, de interacción por omisión o de recambio semióticodirectas o indirectas, en el plano de la oralidad glosopoiética o en el de la grafía, en los ámbitos fonético-alfabéticos o ideográficos, con el sistema de las denominadas “lenguas lingüísticas” orales

Otra cosa distinta observamos si se toma en cuenta lo que la etología entiende y denomina como “códigos de información o sistemas de comunicación y señalización”. 

Estos códigos y sistemas funcionan de un modo instintivo y preformado en los animales (aunque puedan ser perfeccionados por aprendizaje), pero resultan muy diferentes en sus grados de complejidad, tal como lo entienden la lingüística y las neurociencias modernas, a lo que se conceptualiza y define como "lenguaje oral doblemente articulado" o, como en el caso de los sordomudos, “lengua humana de señas” o de “signos gestuales”.


© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.


ADENDA 2014

¡NO ES CIERTO QUE TODO PENSAMIENTO POSTESTRUCTURALISTA REDUZCA LO REAL A SIMPLE DISCURSO, A MERA IMAGEN (CONVENCIONAL) O A SEMBLANTE!

1-. Generalizar, deconstructivamente, el concepto de “Escritura”, en su calidad de categoría opuesta metafísicamente a la idea de “Habla”, y pensar entonces, como hace Jacques Derrida (“De la Gramatología”), la noción de “Archiescritura”, no comporta ningún lingüisticismo ni absolutización alguna del lenguaje o el discurso frente a la llamada realidad-real.

2-. Generalizar el concepto de “IMAGEN”, tal como lo hace Gilles Deleuze (“Diferencia y Repetición”, “La imagen-movimiento I", “La imagen-tiempo II") y entender que participan del estatuto general de “imágenes” las llamadas “imágenes convencionales”, las COSAS mismas y el movimiento, no comporta una abolición de las diferencias tipológicas y estructurales existentes entre las heterogéneas manifestaciones de las “imágenes”, una de las cuales la constituye el “cerebro-sujeto” como “interioridad” o “pliegue” de cierta especie de imágenes... Las categorías deleuzianas de “imagen-movimiento” e “imagen-tiempo” no funcionan dentro del modelo platónico MODELO/COPIA, no son equiparables a la última categoría o polo de ese paradigma metafísico-trascendental, ni tampoco se reducen a la pura idealidad .

3.- Cuando para superar, por motivos internos a su propio campo psicoanalítico-filosófico, la oposición metafísica tradicional "Lengua/Habla", Jacques Lacan acuña el neologismo "Lalangue", y sitúa dicha manifestación del lenguaje en relación con el registro del "Inconsciente Real" del "Parlêtre", como algo diferente al "Inconsciente Simbólico" freudiano, no está reduciendo el mundo a simple semblante o imagen. ¡Todo lo contrario! Frente a cualquier "nominalismo" reductor, defiende el carácter irreductible de un REAL INDOMEÑABLE.

Es necesario conocer con cierta mínima precisión aquello que pretendemos criticar. 


© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

EL LENGUAJE DE LOS SIGNOS