miércoles, 12 de agosto de 2009

AMOR VIR(TU)AL

"Cadáver queda, no se torna carroña, 
el cuerpo que habitaba la palabra, que el lenguaje cadaveriza". Jacques Lacan


                 Excursion into Philosophy. Edward Hopper1959




Por Armando Almánzar Botello



En unas horas me encontraré en estado de "suspensión animada". Ellos, los ávidos banqueros y tecnócratas cibernéticos, me desconectarán por tiempo indefinido de la Gran Red del Simulacro: Internet, Telecable, Redes Sociales Virtuales, Teléfono, Realidad Virtual inmersiva...

Deberás, mujer, estar atenta entonces,                   a eventuales y breves llamadas que pueda hacerte todavía por mi provisorio teléfono móvil, ilícito... Será una especie de comunicación telepática de ultratumba la que sostendremos, esporádicamente, a través de la máquina celular y de la esfera cuántica... ¡Momentáneos reductos finales de nuestra comunicación tangible!

Luego, abolida también esa última vía de contacto, sólo tú serás testigo de mi soledad y de mi encierro en la cámara de suspensión de lo Real...

¡Quién sabe qué remotos mundos perdidos vislumbre cuando explore taciturno el desierto de mis órganos!

Tal vez redescubra el diálogo con las piedras, las reflexiones compartidas con el agua, las extrañezas del bismuto, del hierro y del antimonio, la mágica sensibilidad casi humana de los cristales, los sutiles anhelos del oxígeno y de las flores...

Quizá me aproxime a la recóndita verdad de nuestro amor... A las ensoñaciones y gemidos infrasónicos del mundo...

¿Los efluvios repulsivos de la energía oscura, imponderable, darán entonces testimonio de nuestro invencible misterio?

La vocación de lo imposible ahogará mi ser en la memoria sangrienta del rojo mercurio. Me deslizaré lentamente al reverso de la imagen, donde brillaba la soberanía de tus nalgas turgentes, -anhelos del neón a través de la ventana-, violenta y tenebrosa verdad de mi escritura...

Descenderé al recuerdo y al resplandor de aquel astro: el innominable oscuro que palpita entre tus muslos...

Retornaré sin tiempo a mi estatuto de cadáver, a la opacidad de lo inmóvil, a la neutralidad de la Cosa, al cuerpo desnudo y latente no virtualizado. Volveré a las galerías primordiales de la carne, donde las copias no logran erigir sus fantasmas: el secreto vacío como un ángel de plástico, la pasión ahogada en tinta transitoria, los semblantes de luces y sombras mentirosas...

¿Qué secretas puertas se abrirán para mí cuando caiga en mi ciego Ser desconectado?

¿El cuerpo biológico es una tumba madre desde donde se inicia la aventura cósmica?

¿Otra luz increíble, pre-tecnológico miedo, hará de nuevo palpable un dulce terror olvidado: los besos, las caricias, los olores oscuros del puerto, la luz de tu ventana, el sueño como el agua mojando tus cabellos, lejanas y perdidas geografías de lo incierto?...

¿Descubriré lo terrible en la dura realidad que retorna, implícito el Cielo perdido en mi suspensión animada?

Regresaré a mi soledad originaria, donde lo digital-protésico será tan sólo un pálido recuerdo... Carne sorda de cyborg averiado...

Evocaré, mujer, tus correos electrónicos, tus mensajes en facebook, las fotos en tu muro... hasta que las Transnacionales de la Comunicación me digan de nuevo: ¡¡Lázaro, duérmete y tómala!!

Entre tanto, como una momia absorta yaceré en mi carne, respiraré desnudo en nuestro lecho yerto; lúcido, atrozmente despierto, frío y ausente de mí... a tu lado...



 © Armando Almánzar Botello
     Santo Domingo, República Dominicana.

martes, 7 de julio de 2009

ALGUNOS JUICIOS CRÍTICOS SOBRE LA OBRA DE ARMANDO ALMÁNZAR BOTELLO

sábado 4 de julio de 2009

Dice Pedro Conde Sturla:

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Pedro Conde Sturla

En esta segunda entrega del artículo de Armando Almánzar Botello, el sigiloso “Cazador de agua y otros textos mutantes”, se aclaran ciertos sentidos que se perdieron cuando el texto tuvo que ser dividido por razones de espacio y me obligó a improvisar, a publicar una parte que no correspondía precisamente al título, aunque lo anticipa de muchas maneras.
Ahora sí lo pueden ver al cazador capturando a su presa, lo pueden leer en su ejercicio lúdico, disertando brillantemente, alegremente, navegando entre el plagio de Bryce Echenique, que para él es “en realidad, chiste genial, boutade de altos quilates para ‘ojos que saben traspasar adornos y atavíos’”, y esa Madame Bovary que “en pleno falocratismo del siglo XIX, reivindica a la mujer como espacio transgresivo de la des-apropiación.”

http://www.elcaribecdn.com.do/site/index.php?option=com_content&view=article&id=211412:almanzar-botello-entre-bryce-echenique-y-madame-bovary-y-2&catid=292:pedro-conde-sturla&Itemid=353

Publicado originalmente en El Caribe. 13 de Jun 2009
Dentro de este blog:
Pedro Conde Sturla es escritor pedro.conde@codetel.net.do

Dice Odalís G. Pérez


Odalís G. Pérez

“Ligado al vertimiento de una semántica ‘desemantizada’, el Cazador de agua es un dios, pero un ‘dios escrito’ parecido a Genet, a Mishima o a Beckett.... El contacto con esta obra asegura el conocimiento de lo que ha sido el fenómeno poético dominicano actual en sus principales búsquedas...” Odalís G. Pérez.

Dice César Augusto Zapata:


César Augusto Zapata

“Francis Bacon vuelve. Slaughterhouse’s crucifixion’, nos pone ante una original forma de escritura que no oculta, sin embargo su tradición, y a un tiempo nos revela metapoéticamente sus claves escriturales, dándonos a ver desde Henri Michaux hasta la experiencia Camp”. César Augusto Zapata.

Dice José Mármol:


José Mármol

"Cazador de agua y otros textos mutantes, de mi admirado amigo Armando Almánzar Botello, es para mí una revelación, un síntoma de cuánto podría este libro cambiar, tornar interesante y fértil, quiero decir, el panorama poético, no sólo de la República Dominicana, sino en Hispanoamérica". José Mármol.

Dice Alexis Gòmez Rosa:


Alexis Gómez Rosa

“Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse’s Crucifixion’, instaura un nuevo código discursivo que hace de su dicción un entramado de sólidas arquitecturas verbales e insólitos hallazgos expresivos”. Alexis Gómez-Rosa.

Dice Marcio Veloz-Maggiolo:


Marcio Veloz Maggiolo

"He dicho que escribo a “lo Almánzar”, no me interesan sino las sensaciones que producen sus resonancias y disonancias. Digo que sus visiones del mundo orillan, en la post-modernidad, las de un Bosco caribeño que recrea el universo con el que intenta dejar de soñar. En su soledad y en su atasco de pasiones, Almánzar Botello incluye a políticos, a poetas, a una fauna esotérica y mistérica que en la realidad es sólo materia prima para su justificación de la metáfora".

"Digo que sus visiones del mundo orillan, en la post-modernidad, las de un Bosco caribeño que recrea el universo con el que intenta dejar de soñar. En su soledad y en su atasco de pasiones, Almánzar Botello incluye a políticos, a poetas, a una fauna esotérica y mistérica que en la realidad es sólo materia prima para su justificación de la metáfora”.

Marcio Veloz-Maggiolo, El Sueño y la Palabra.(Francis Bacon, vuelve, de Armando Almánzar Botello). Publicado en Listín Diario. 25 de julio, 2007

Almánzar Botello: entre Bryce Echenique y Madame Bovary (1)

sábado 6 de junio de 2009

Por Pedro Conde Sturla


Almánzar Botello


Armando Almánzar Botello es una criatura extraña, fuera de serie, fuera de toda serie.

Cuando me reúno con él en El Palacio de la Esquizofrenia -y hace tiempo que no nos reunimos-, el diálogo adquiere giros inauditos, porque Armando es dueño de una jovial erudición que seduce y deja maravillado al interlocutor por las ideas que destila y por la forma entusiasta que les imprime.

Artes plásticas, lingüística, literatura, sicología y otras disciplinas forman parte de su amplio dominio de la cultura. Poco o nada escapa a su conocimiento en estas áreas, pero además –como buen personaje de Borges- es un notable memoriógrafo.

Recita a Dante, sin conocer su lengua, en italiano inteligible y en su conversación uno siente que está abrevando en la fuente del saber, sin que jamás asome en sus palabras el mínimo dejo de pedantería.

Almánzar Botello es autor, entre otras cosas, de “Cazador de agua y otros textos mutantes” (una antología poética que recoge poemas de los años 1977 y 2002), y “Francis Bacon, vuelve. Slaughter-house’s Crucifixion”. Esta última entrega ha sido definida por Marcio Veloz Maggiolo como “una esotérica visión del mundo astral, o de lo que pudiera serlo. Mundo a veces dantesco, dantiano cuando el tacto apunta a ser y dar a los sentidos una explicación microscópica”.

No queda mucho espacio en esta página para ampliar la presentación de Armando Almánzar Botello, y prefiero que se presente él mismo con su característica dosis de humor e irreverencia. La misma que se anuncia desde el título de su artículo, el artículo invitado de hoy, un acertijo crítico y un diálogo entre Bryce Echenique y Madame Bovary, un juicio a contrapelo de la lógica formal y cualquier otro formalismo.

Almánzar Botello: entre Bryce Echenique y Madame Bovary (y 2)
Por Pedro Conde Sturla
13 de Jun 2009 12:00 AM

En esta segunda entrega del artículo de Armando Almánzar Botello, el sigiloso “Cazador de agua y otros textos mutantes”, se aclaran ciertos sentidos que se perdieron cuando el texto tuvo que ser dividido por razones de espacio y me obligó a improvisar, a publicar una parte que no correspondía precisamente al título, aunque lo anticipa de muchas maneras.

Ahora sí lo pueden ver al cazador capturando a su presa, lo pueden leer en su ejercicio lúdico, disertando brillantemente, alegremente, navegando entre el plagio de Bryce Echenique, que para él es “en realidad, chiste genial, boutade de altos quilates para ‘ojos que saben traspasar adornos y atavíos’”, y esa Madame Bovary que “en pleno falocratismo del siglo XIX, reivindica a la mujer como espacio transgresivo de la des-apropiación.”

JURÍDICAMENTE CULPABLE Y HUMORÍSTICAMENTE INOCENTE.

En el caso de Bryce Echenique, no hay transformación de los materiales recibidos, sino mera transcripción literal de los mismos.

En este sentido podríamos argumentar que existe plagio, en el sentido vergonzante que ha adoptado esta palabra a partir de cierto momento histórico en el desenvolvimiento de la literatura occidental. (En la Antiguedad y en la Edad Media, por ejemplo, no existía el concepto de plagio: ni literaria ni jurídicamente hablando).

Pero es preciso resaltar que Bryce no "hurta" regularmente obras de ficción, sino simples artículos periodísticos o académicos que casi siempre son mera reproducción inerte de ideas que forman parte del clima espiritual de nuestra época, de una especie de atmósfera de conciencia colectiva contemporánea.

Con ello, Bryce está sacando de su gris anonimato a ciertos cagatintas (no todos), que en lugar de vanidosamente denunciarlo como plagiario, deberían agradecerle al gran escritor peruano sus esfuerzos por inmortalizarlos.

Por otro lado, y lamentablemente -para muchos “odiadores” del autor que nos ocupa-, la obra creativo-transformativa de Bryce permanece libre de toda sospecha de plagio, por lo menos en el sentido que permitió someterlo a la acción judicial.

A "mi" entender, Bryce es un humorista en la tradición de Swift, Chesterton y el non-sense británico. Un ostentador paródico-satírico, además, de ciertas aristas propias de la histeria genial de Flaubert.

Después de Bryce escudarse -ante las primeras acusaciones de plagio-, en su declaración de que "toda la culpa era de su secretaria, por esta haber confundido ciertos papeles en la oficina", llega el momento en que se siente "acorralado" por el peso de las evidencias aportadas por los demandantes, y declara al fin: "¡MI SECRETARIA SOY YO!".

Confesión de su responsabilidad en la comisión de los hechos que se le imputaban (desde el punto de vista jurídico-moral), pero en realidad, chiste genial, boutade de altos quilates para "ojos que saben traspasar adornos y atavíos".

Estamos frente a la variante postmoderna del flaubertiano "¡Madame Bovary soy yo!"... declaración provocadora por medio de la cual Flaubert, en pleno falocratismo del siglo XIX, reivindica a la mujer como espacio transgresivo de la des-apropiación.

¡Cuánta gracia y acierto los de Bryce para descalificar los escritos "propios" de los gacetilleros y pseudo-ensayistas actuales que nunca cesan en el pegoteo semántico de sus inepcias, en la roma reproducción de ideologemas y culturemas que, en medios huérfanos de tradición cultural consistente como lo es el nuestro, pasan por ideas originales, "personalísimas" y brillantes... ¡Si por lo menos tuvieran el decoro del "estilo"!...

Aunque en el caso de Bryce, el hurto de baratijas también puede interpretarse como un homenaje a la bisutería de tocador que tanto amamos, y a los viejos "prenderos italianos que tanto padecimos". ¡Oh, Madame Bovary, ora pro nobis peccatoribus!.

Existen dos tipos de actitudes ante el acto de escritura, decía "yo" hace largos años -y me perdonan, amigos, la inmodestia de citar- "me" a mí mismo (dudo siempre de este mí-mismo): la que consiste en borrar el resplandor del gesto y hurtar a la luz pública una real escritura transformativa, negándose el autor sintomáticamente a publicar lo ya escrito -con el riesgo de que interlocutores "apresurados" le tomen la delantera-, y la de aquellos cleptómanos que publican permanentemente sin haber escrito casi nunca de modo efectivamente textual-transformativo.

Mi (star) sí-mismo, parti(o)cularmente, me incluye en esta última categoría: No considera a mi Yo su maestro, ¡Je!... ¿Moi?. Corresponde a la crítica, dentro de "cincuenta" años, señalar cuáles obras entran en una u otra estrategia discursiva.¡Por ahí se escucha el rumor de sonorosos ríos de tinta!.

En fin, queridos hermanos, podéis iros en paz. Que la gracia del Señor, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre "vuestra escritura".
El que desee, -¡menos Bryce!-, puede apropiarse de estas simples notas o apuntes. Lo excluyo a él en particular, para "yo" no correr el albur monstruoso de la inmortalidad.

Vean ustedes: ¡Cierro con la variante "alman-sa(h)ariana" de un lugar común, ya patrimonio del desierto humano!: Borges.
Si el estilo es (soy) el hombre, la mujer sería (se haría) Madame Bovary, el goce innombrable y sinuoso de la escritura. ¡Mi secretaria soy yo! (Armando Almánzar Botello).

Enredo Brisa Hacenoche
El Nuevo Madrid, Agosto 8 del 2059

ALGUNOS JUICIOS CRÍTICOS SOBRE LA OBRA DE ARMANDO ALMÁNZAR BOTELLO. “He dicho que escribo a ‘lo Almánzar’, no me interesan sino las sensaciones que producen sus resonancias y disonancias.

Digo que sus visiones del mundo orillan, en la post-modernidad, las de un Bosco caribeño que recrea el universo con el que intenta dejar de soñar. En su soledad y en su atasco de pasiones, Almánzar Botello incluye a políticos, a poetas, a una fauna esotérica y mistérica que en la realidad es sólo materia prima para su justificación de la metáfora”. Marcio Veloz-Maggiolo.

"Cazador de agua y otros textos mutantes, de mi admirado amigo Armando Almánzar Botello, es para mí una revelación, un síntoma de cuánto podría este libro cambiar, tornar interesante y fértil, quiero decir, el panorama poético, no sólo de la República Dominicana, sino en Hispanoamérica". José Mármol.

“Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse’s Crucifixion’, instaura un nuevo código discursivo que hace de su dicción un entramado de sólidas arquitecturas verbales e insólitos hallazgos expresivos”. Alexis Gómez-Rosa.

“Francis Bacon vuelve. Slaughterhouse’s crucifixion’, nos pone ante una original forma de escritura que no oculta, sin embargo su tradición, y a un tiempo nos revela metapoéticamente sus claves escriturales, dándonos a ver desde Henri Michaux hasta la experiencia Camp”. César Augusto Zapata.

“Ligado al vertimiento de una semántica ‘desemantizada’, el Cazador de agua es un dios, pero un ‘dios escrito’ parecido a Genet, a Mishima o a Beckett.... El contacto con esta obra asegura el conocimiento de lo que ha sido el fenómeno poético dominicano actual en sus principales búsquedas...” Odalís G. Pérez.
Pedro Conde Sturla es escritor
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NOTA: Ver artículo citado en este link:

http://www.elcaribe.com.do/site/index.php?option=com_content&view=article&id=210706:almanzar-botello-entre-bryce-echenique-y-madame-bovary-1&catid=292:pedro-conde-sturla&Itemid=353

O este otro dentro de este blog:
http://tambordegriot.blogspot.com/2009/05/juridicamente-culpable-y.html

Pedro Conde Sturla es escritor pedro.conde@codetel.net.do
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El Plan

martes 26 de mayo de 2009


             Grabado japonés del maestro Katsushika Hokusai. 1820


El Plan (relato)

Por Armando Almánzar Botello

Para L. N. G.



¡Oh rabia impotente! Parecía que la presencia fatal de un virus electrónico había infectado de forma selectiva los mensajes que los dos se venían comunicando a través del ordenador en el transcurso de aquellos agitados meses de pasión enmascarada. Por ese grave acontecimiento, el sujeto de la escritura no había podido acceder a ciertos archivos que le permitirían definir con más precisión el plan del relato seminal que serviría de base para el otro vuelo.

¿O sería más bien para el descenso al subsuelo ilimitado y monstruoso de su propio ser, de su atroz memoria?... Palabras demasiado convencionales para expresar la terrible perspectiva que se abría ante sus ojos.

Temblaba frente a las puertas entreabiertas del posible cumplimiento, del Plan que vislumbraba, ominoso y ciego como la ruta de un Metro fantasma deslizándose en la noche por interminables galerías subterráneas, clamando por la encarnación de sus espectros en la espesura sombría de su trayectoria inconsciente, ineluctable... Pensó entonces en la frase de Mishima: Se abre hacia la muerte, tal como un kimono de seda se desliza por la pulida superficie de una mesa hasta caer silencioso en la penumbra del piso...

Sintió un escalofrío que recorrió su espina dorsal, y contempló -mientras escribía en el silencio de la noche alta-, la pantalla fosforescente del computador... Al cabo de un rato, apartó la mirada de aquella luz que lo hería, y miró las ventanas oscuras de su cuarto. Pensó entonces en los parques públicos de día, en viejos paraguas olvidados en rincones también sin memoria, en calles al atardecer atravesadas por las corrientes vertiginosas de autos carnívoros, en secretas escaleras que ascendían como promesas de magnolias en la noche, en remotos lugares cerrados donde un hombre y una mujer se desnudan eternamente en la penumbra, para entregarse, resplandecientes de pasión y de extrañas metamorfosis, a ritos innombrables y voluptuosos...

Llegaron a su mente aquellos solares llenos de plantas extrañas, ratas gigantescas, restos de ordenadores y máquinas de finalidad incierta; cucarachas y bichos que creíamos hacía mucho tiempo extinguidos, basureros que aparecen de súbito entre algunos edificios de las grandes ciudades ofreciendo el testimonio de una secreta y vaga verdad de la existencia: la banalidad con la que casi siempre se disfraza el enigma inanticipable del acontecimiento... Porque -pensaba-, no hay nada más misterioso que la basura, que los restos, que los vestigios, que los escombros... Huellas primordiales de la sangre en las palabras terribles que perduran...

En el sujeto de la escritura se ahondaba el hueco, la inclemente verdad de la carencia, el vacío donde agazapada, retorciéndose, ondulante, la peligrosa cobra de la escritura preparaba su fármacon letal.

Al no encontrar en el ordenador los referentes escritos que dieran testimonio de los hechos en apariencia acontecidos entre ellos en los últimos cuatro meses, le parecía que todo había sido un insólito y turbulento sueño del que apenas ahora acababa de despertar, y que esta ensoñación comenzaba, con extraño goce de planta carnívora y angustiosa fiebre delirante, a florecer de nuevo transfigurada en su conciencia, al rememorarla...

Toda la realidad al alcance de sus ojos en la polvorienta buhardilla: arriba, la noche del cielo raso; abajo, la mesa sobre la que escribía iluminada tenuemente por una pequeña lámpara eléctrica, el bolígrafo que sostenía latiendo entre sus dedos entumecidos (escribía ahora a mano, convencida de que la pantalla del ordenador quema los sueños), la página sobre la que trazaba frases inconexas y zigzagueantes, el viejo escritorio sobre el que se reclinaba como sobre un abismo, los libros y objetos dormitando casi vivos en los anaqueles de madera, los pasos enigmáticos de otro huésped del insomnio en la habitación vecina, la sombra voluptuosa de un torso desangrado en la memoria, todo lo que alcanzaba a escuchar y sentir en la alta noche, todo, se consumía como ella en el incendio de la incertidumbre...

De forma parecida a la de Chuang-Tzu, -pensó el sujeto de la escritura.

De forma parecida a la mía leyendo estas frases -prosiguió alguien hablando en voz alta-, que cuando despierto del sueño en el que creí vislumbrar a Chuang-Tzu, no puedo saber si he soñado a Chuang-Tzu, o es él en realidad quien continúa soñándome -incesante como el grito de mi ser-, ahora, aquí, creyéndome despierta en lo que escribo.

Entonces, blandiendo el filoso cuchillo sobre el seno desnudo de la mujer de rasgos orientales -que fosforescía a su lado en el lecho como una dormida y delicada flor de ciruelo-, el innombrable comenzó, con firmeza y precisión, a escribir la verdadera historia...



© Armando Almánzar Botello

RECORDANDO A LOS AMIGOS

martes 26 de mayo de 2009

Por Armando Almánzar Botello

Iván Tovar

RECORDANDO A LOS AMIGOS
Por Armando Almánzar Botello


Travestismo textual que manda Madre –Khôra, Proserpina o la Madonna vaginal de Alta Gracia- por culpa de los tontos de siempre ya he caído (maracas). Por obra de freudianos analistas voy cayendo (cencerros), rodando como un cero por la gótica escalera (güiros y tamboras), rumbo hacia la tinta y sus moluscos persistentes (saxo y acordeón desatan su merengue), hacia el macho mar que no se atreve a subir las escaleras, hacia el púb(l)ico y gimiente musgo de la noche…

Me robo falos vulvas libros lunas rememoro. A los ojos de las lenguas de siempre vivo hundido. Escribo con los cuernos, violo puertas, mato perros: mi Sade y Jean Genet cortan al vuelo…

Tropiezo en la bachata y patizambo pierdo el nombre, escupo la verdad y herido a letras, me derramo. Sangrando sombra espesa mi Ego se descombra, se derrumba, cae a fondo -Luis Alfredo torre alta- del prestigio coronado de lo inmóvil que se apaga, a la gloria chorreante y nerviosa de lo incierto…

Jet of Water: Francis Bacon. Afeitada soledad que se desnuda en frío espejo… ¡Oh fantasmas!...

Algo extraño William Burroughs nos cocina en su sartén, sin pañales ni corpiños: jibias, pulpos, ayahuasca y negra carne de escorpión. A José Lezama Lima blando Pedro Lemebel le lame el limo en mi escritura… Hay penumbra en el dolor… La saliva de Perlongher me sutura las heridas…

Voy, a la carne vulnerable y contingente, a las luces brutales y arbóreas de mi abismo, al nocturno parquecito alumbrado de travestis, a la flema y al semen de la vida sin pañuelos (tensos, briosos, enjoyados glandes brillan su música insolente).

Cae la erección hacia lo alto indecidible. Derrida envía flores. Y después de aquel envío, metafísico el amor, mi fantasma y Gómez Jattin lunas buscan derribar. Luis Alfredo Torres canta con la voz de Proserpina: yo no voy con los cobardes a muchachos bendecir, porque temen los pendejos la navaja y el escollo en el humo violento de aquel bar…

Voy entonces decidido, cazador culebro sabio, al azar necesario que se afirma en el andrógino, en el ojo y un esfínter, en un lirio y los testículos, con su oráculo de labios violados por el clítoris. Teorema en la pocilga: Pier Paolo Pasolini a esta noche le da cine.

Voy, latido corazón entero pájaro la sangre, subiendo hacia el sinfondo con tesón la dura roca, de Sísifo mi lengua humedecida, consciente voluntad de ladrón que ahora me habita, Prometeo revertido y paradójico que busca, su fuego en la ceniza, el ascenso en el descenso, la subida en la caída infernal, Ícaro abyecto, gozoso sinsentido lodazal de los orígenes: la densa rabia erótica.

Más alto que lo alto desnudo lluevo abismo. No cejo en el intento: al cántaro los mares profundos del espejo.

Zar con alma de Almodóvar, mi torre sumergida, me nadan por adentro suaves peces encendidos: Vicente, Luis, Manuel, Salvador y Federico. En la noche memoriosa: me sangra el rojo sol de la carnicería…

La música ya vuelve, ¡ay, las olas! Maracas, cencerros, güiros y tamboras, saxo y acordeón desatan su merengue. Mi propia monería de tíguere enchivado me pone piel culebra. ¡Oh, fantasmas de la luna!..

Voy, -ardiendo y asesino- por la carne titilante del mito que me inventa, a lo vivo más intenso y profundo de lo muerto, a cenar en platos limpios lambí a la vinagreta, cricas, pulpos, escorpiones; a robarme los desastres de la noche, a comerme a dentelladas la carne de mi andrógino. Voy, por la Mano de él transfigurada -rueda eterna del retorno- a la angustia existencial que gruñe flores, carnívoras muchachas de lo neutro, hacia el viejo parquecito de travestis y ladrones…



© Armando Almánzar Botello. Agosto 2006


En el Blog de PEDRO GRANADOS:
http://blog.pucp.edu.pe/item/23233/recordando-a-los-amigos-armando-almanzar-botello

Crítica de Arte

domingo 24 de mayo de 2009




La Pintura Cosmogónica 
de GEO RIPLEY


Por Armando Almánzar Botello



Neutralidad absorta de la khôra. Silencio inabordable del pretiempo a-cósmico...Y de pronto, condensaciones imprevistas del vacío, latidos primordiales del caos turbulento: floraciones provisorias de la mancha.


En la blancura inmemorial de la tela, grumos del ser y del no ser, vórtice de espectros, cópulas intensas del yin y del yang. Gotea la negrura el temblor de sus enigmas. Cortes y suturas, tímidas fluencias. Explosiones en la sombra. La luz vertiginosa se desata. Chispas, letras, remolinos. El dorado levanta sus vigilias. Tenebrosa y mágica la errancia, sus pinceles alumbran el abismo que se expande. Diría Jacques Lacan: Cesa al fin de no pintarse...



Tensa superficie del lienzo que despierta, se inicia la catástrofe, el acontecimiento genésico, el primordial estallido energético, la febril desintegración organizadora. Mezclando con el soplo del misterio los colores: negro, perlado, dorado, rojo, blanco, gris, azul, dual el gesto silencioso y restallante, constructivo y desconstructivo a la vez, va engendrando sus lúdicos espacios, corporal topología del asombro, aliento vital que se desliza sigiloso, tanteando, pensamiento originario que se encarna...




En esta pintura sígnica y gestual de Geo Ripley –expresionismo abstracto, metafísico y metamórfico, imantado por la fuerza arquetípica, lírica y visionaria que se nutre del mito cosmogónico- se nos ofrecen las imágenes abisales y sobrecogedoras de un campo morfogenético ligado a la catástrofe primordial. Aquella que , según las teorías cosmológicas de la física contemporánea, dio origen a la singularidad de nuestro Universo.

Exploración estética de una terra incognita por la maestría pictórica de Geo Ripley. En éste su lúdico y más reciente periplo creador, se fusionan de modo sensorial cosmogénesis, biogénesis, antropogénesis y semiosis. Origen del universo; generación de la vida; emergencia del hombre y la cultura; creación del lenguaje, el trabajo, el mito y el pensamiento.

Bajo su aparente simplicidad sígnica, en esta muestra plástica se enlaza la metáfora cosmogónica con las metáforas geológica, paleontológica, arqueológica, embriológica y mandálica. Este denso tejido de símbolos se ofrece a la mirada de una forma directa, no intelectualizada, sensible, vibrante, corporal. No revela un significado literariamente preformado, extrapictórico, que de manera adventicia vendría a regular la semiótica palpable del lienzo y su específico régimen escópico.

Nos encontramos de hecho frente a un creador en pleno dominio de sus recursos expresivos, cuya fuerza significante, casi demiúrgica, se plasma en la tela a través de un desciframiento alquímico del misterio de los materiales y sus recónditas posibilidades estéticas.

Es notoria, sin embargo, la huella de los peligros asumidos por el artista al aproximarse espiritual y plásticamente a ese sordo fragor de los orígenes, a la materia confusa, casi irrepresentable, condensada en el punto ígneo del que irradia la morfogénesis del universo. Por un lado, advertimos su riesgo constante de ser dominado y engullido por una materia sin designios, por la turbulencia de lo informe, por el abismo digestivo del sinfondo y sus mezclas innombrables. Por el otro, vislumbramos y tememos la no menos desalentadora posibilidad de que el artista reproduzca desmayadamente los gestos habituales o paradigmáticos con los que se ha conjurado esta misteriosa complicatio originaria en el contexto de la pintura contemporánea.

Estamos pensando en la obra de los grandes pintores expresionistas abstractos, informalistas, gestualistas y matéricos que responden a los nombre de Pollock, Kandinsky, Yoshihara, Tobey, Hartung, Soulages, Rothko, Fontana, De Kooning, Appel, Zao Wou-Ki, por sólo mencionar apresuradamente unas cuantas figuras emblemáticas.

Pero no, en la pintura de Ripley –lúcido y tenso equilibrio entre sentido y sinsentido, entre la estabilidad y el vértigo- la informalidad relativa de la obra no equivale al «azar incurable» de la materia prima ni a la ausencia de contra-efectuación estructural del accidente escópico. Además, en nuestro artista, los valores semióticos de las viejas y nuevas vanguardias pictóricas han sido sabiamente metabolizados.

El conflicto entre voluntad constructiva y espontaneidad energética del gesto, se resuelve del modo plástico más convincente, original y vigoroso. Como en las antiguas tradiciones pictóricas del Extremo Oriente, de inspiración Taoísta y Zen, la ya mencionada «espontaneidad» del gesto implica un disciplinado movimiento de espacialización orientada, que surge de un espíritu libérrimo y seminal pero profundamente despierto y constructivo.

Libre de la prisión teleológica o preformativa, el valor estético –esa tensión irreductible entre ergon (obra) y párergon (marco o encuadre)- se va generando en la inmanencia del proceso creador, en el hacer pictórico mismo. La semiótica plástica de Ripley se afina y profundiza sobre el lienzo en contacto con la materia y la forma de la expresión; al ritmo parcialmente intencional de la faena creadora.

Al compás de la contemplación activa y la conciencia fulgurante del vacío, la pura intencionalidad estética cohabita mágicamente con los caprichos del azar, las formaciones del inconsciente y las danzas aleatorias del pigmento.

La acrílica, trabajada con pinceles que oscilan entre dos y media y seis pulgadas de ancho, revela en la paleta de Geo un campo simultáneamente espectral y «matérico» de intensa significancia plástica. Las atinadas y constructivas mezclas cromáticas, las ondulaciones sutiles de las gruesas pinceladas, las graduaciones altamente expresivas en la densidad del empaste, evocan texturas de órganos, latidos celulares, crepitaciones de soles, extrañas cintas carnales de Moebius, erupciones volcánicas, úteros germinantes, míticas cavernas, vórtices o portales cósmicos...

La utilización de tonos plateados y lácteos, al conjugarse con el rojo, el negro, el dorado y eventuales «fisuras» de blanco, contribuye a reforzar los rumores fetales del misterio, los esbozos secretos del pleroma, los diversos estados atmosféricos de conciencia mística o pictórica. La hibridación de los espacios generada por la maestría de las fusiones cromáticas y por la fluidez vertiginosa o serena del gesto, nos introduce en un hiperespacio topológico y mágico signado por el rito, la regeneración, la curación chamánica y el milagro. Saco vitelino que estalla numinoso, luminoso, liberando mundos. Transmutaciones cíclicas de la piedra que es vida...

Un elemento más a resaltar en esta maravillosa exposición, lo constituye la presencia de grandes y potentes formatos junto a la serie sutil de dípticos, polípticos y cuadros de menor tamaño. Estas variaciones de formato evidencian la contundente coherencia interna de la muestra dentro de su policéntrica y musical diversidad.

Ritmología cosmogónica. Prodigiosas geometrías nómadas. Congelaciones instantáneas de los vértigos. Tal es el arte chamánico, talismánico y apotropaico de Geo Ripley.

Travesías de la huella como enigmatización del origen, estas obras de un artista integral, nos ofrecen el valioso testimonio del Eterno Retorno selectivo del gesto creador.


Santo Domingo, R. D.
Agosto de 2004



Visite la página oficial del artista:
http://www.georipley.com/index.html

JAZZ

domingo 24 de mayo de 2009



Por Armando Almánzar Botello



                              Billie Holiday


http://www.youtube.com/watch?v=YKqxG09wlIA


"Bellas mujeres negras"
Imamu Amiri Baraka


En el aura de tus manos
el mar es un retorno.
Lenta fluye como un pájaro la noche por la flauta,
y herido de una luz
un saxo me desangra.

Absuelto de mi nombre en tu mirada inmóvil,
soy máscara de nadie,
limpio filo de silencio,
puro resplandor de una trompeta
en otro labio ardiendo.

Soplo ahora contra el muro de tu cuerpo
y me deslumbra,
el saxo con su rabia,
la gota de una tinta
oscura que te piensa,
el deseo inacabable de la Forma,
(¡frágil universo!)
esta lluvia de mi hambre por la página cayendo.

Futura luz la música de la memoria vuelve
mi aliento como el mar sobre tu desnudez
abierta.

Espesa la maleza en la gruta humedecida,
yo leo tu secreto,
te abro lentamente,
me pierdo entre tus verbos, balbuceos
y fonemas,
camino tu misterio con la lengua
bosque adentro.

La música te envuelve.
Toco tu silencio.
Y alguien narra con un saxo tu verdad,
oscuramente…


    
    Enero de 1985
    
    © Armando Almánzar Botello
    Cazador de agua y otros textos mutantes 
     (Antología poética personal 1977-2002)
     Editora Gente, Santo Domingo, Rep. Dom. 2003,
     página 23.