sábado, 28 de agosto de 2010

La muerte, la castración y el deseo


(Divagaciones en torno a la violencia)

Carta abierta a un amigo poeta.


Por: Armando Almánzar Botello



Sin que debamos concebir la pulsión como un ente orgánico (más bien es un constructo o "artefacto" susceptible de desmontaje, y toda pulsión siempre es de muerte), ella es lo imposible de un real que no se deja asimilar de modo pleno por lo simbólico.

Sí, querido poeta, el deseo convoca y confirma a la muerte; no es posible sin una aceptación de la muerte, pero sólo si opera más allá del principio de placer como mera evitación de la falta, de la carencia, del displacer ligado a la experiencia de la pérdida y a la confrontación con lo real de la Cosa obliterada.

Por ello, la ética del psicoanálisis no es una ética superyoica del goce (¡Goza!, como falso imperativo categórico del Carpe Diem: banalidad del mal en el Discurso capitalista del Amo y su Mercado), sino una ética que apunta al goce a través de "la escala invertida de la ley del deseo". ( Jacques Lacan).

El psicoanálisis nos concede también la libertad de no gozar, nos permite sustraernos al goce padecido que se reduce a una mera imposición o mandato superyoico; la experiencia analítica nos habilita para gozar de otro modo distinto al que implica dicho goce "mercadológico" del síntoma convencional: el ¡goza!, en su calidad de compulsión y mascarada.

Nada de "Happy hour perpetuo". Más bien, goce del sinthome con todo lo que ello implica de diferencia y reposicionamiento estructural de un sujeto temperado con respecto al goce del symptôme usual en su condición de goce padecido, de catastrófica bulimia existencial que vampiriza al otro negándole toda realidad como otro de pleno derecho.

El desamparo (Hilflosigkeit), es la forma en que el sujeto vive la posibilidad de su muerte; es resultado de la exposición del sujeto, situado más allá de la angustia (Angst), a la dimensión imprevisible del acontecimiento que proviene de la extimidad, de la alteridad constituyente.

La Represión Originaria (Urverdrangung) rechaza el goce bruto del cuerpo, operando sobre él, con la letra, el significante y la "metáfora paterna", un vaciamiento de su gloria extática, para que se constituya el goce del Otro propiamente dicho, en tanto que goce reprimido, temperado, "lenguajeado", marcado por la carencia como significante de la falta de Ser.

La violencia divina, esa que menciona Walter Benjamin (hay que mencionarlo por su nombre completo para evitar la ilusión de que todas estas ideas son nuestras: debemos aceptar aquí la pérdida, my baby), no alude a la violencia segura del poder constituido, avalada por el Gran Otro del Estado, sino a la decisión ética tomada en responsable soledad (S. Žižek), sin garantías trascendentales, en ausencia de "catecismos" de grupo y de sustentación en la "moral pragmática" de los poderes fácticos.

Temor y temblor de la decisión ética en el horizonte de la justicia, en la radical exposición a la vulnerabilidad o letalidad del otro —a su lado Cosa freudo/lacaniana, monstruosa por atípica y no específica, mas necesaria—, pero exposición sin la garantía de un Dios, sin el Partido, sin el Estado, sin la Pandilla o sin el "regateo del Mercado" (Jacques Derrida), como instancias garantes o incitadoras de nuestros actos (riesgo del terror fundamentalista en sus diferentes modalidades asesinas).

Violencia divina no es la de Creonte, sino la de Antígona. Violencia es la de cada cual cuando en lúcida soledad y angustia, se decide a "tomar" la justicia ardiente en sus manos de cara al rostro vulnerable y/o amenazante del otro ...

¡Hay que renunciar primero al goce, aceptando la pérdida y la muerte, para que podamos alcanzarlo, sin trascendencia onto-escato-teo-teleológica, en la "la escala invertida de la ley del deseo".

Dice Lacan, por intermedio de Néstor A.Braunstein, que existen tres Goces: Goce del ser más acá del corte (riesgos: la psicosis y el paso al acto asesino); Goce fálico (riesgos: la neurosis y/o la perversión), y el Goce más allá del corte (riesgos: la poesía, el erotismo, el amor, la santidad y la nueva revuelta).

Por eso Kant, Freud, Marx, Lacan, Derrida, no eran meros perversos en el sentido "técnico" del vocablo. Perverso: el que hace semblante de gozar, en lugar de gozar de hacer semblante (con lo que implica esto último de aceptación de la castración: Corte y vaciamiento de goce operados por la letra y el significante; compromiso y/o tensión entre banda de movilidad/dispersión y contrabanda de estabilidad/concentración. Alianza necesaria para "la vida, la muerte" (Derrida), entre dispersión del proceso primario del inconsciente y concentración de los procesos secundarios del psiquismo. (Freud).

Poner en juego la pulsión de muerte en el texto y en la vida, implica entonces una metamorfosis o transmutación "creativista" de la mera destrucción en bruto. Lo que no niega el hecho de la violencia real en una "economía ética de la violencia".

Lo eternamente cuestionable es "la seguridad del juego fundado" en la que se afirman, sin riesgo, el Poder Asesino y su violencia estructural, sistémica, administrada por los diversos agentes de buena y aséptica conciencia puestos incondicionalmente a su servicio.

Ejemplos de violencia estructural en el mundo contemporáneo, mi querido poeta, podemos observarlos en estos hechos: 1) Falta de atención médica de calidad para la mayoría de la población, 2) Falta de educación idónea para los ciudadanos y ausencia de las precondiciones mínimas para efectuar el proceso de enseñanza, 3) Ausencia de auténticas oportunidades de trabajo productivo, 4) Suspensiones en el suministro de energía eléctrica y de múltiples servicios a los ciudadanos aunque se paguen los impuestos correspondientes y las bárbaras tarifas, 5) Desatención por los diversos Gobiernos a los Aparatos Productivos Nacionales, para responder tan sólo a la voracidad de las grandes Corporaciones Transnacionales y a las ambiciones personalistas de políticos y comerciantes importadores canallas, en perjuicio de los reales intereses  básicos de los pueblos, 6) "Democratización" abusiva de las penalizaciones fiscales con protección directa o indirecta a los márgenes de beneficios del Gran Capital, 7) Acoso a la libertad de libre expresión del pensamiento bajo amenaza de que te pueden suspender como castigo las posibilidades laborales de sobrevivencia, zombificarte socialmente, y, en el peor de los casos, arrancarte la vida misma... etc. etc, etc...

Pero el sujeto ético, querido amigo, "avanza solo y traicionado"; y en el horizonte del goce como tropiezo, como felicidad sin esperanza de nuestro (des)encuentro tíquico con lo real, se perfila lo fallido, la desubjetivación y la muerte como grado cero y matriz de toda subjetivación...

No obstante, parafraseando a Lacan, ¡yo persevero, tú perseveras, él persevera: nosotros perseveramos!

Y como decía el gran poeta español Luis Cernuda:

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?



Un abrazo, poeta.

Armando Almánzar Botello.
28 de Agosto de 2010

Santo Domingo, República Dominicana.

martes, 10 de agosto de 2010

MINIFICCIONES



Por: Armando Almánzar Botello


                                                       
                                                            
                                                                 MUNDOS POSIBLES


En aquella otra historia el nudo era Gordiano. Mas el Deus ex Machina olvidó la espada… y los Estados Unidos nunca jamás existieron.
                                                              
                                                              *
                                            


                                                  UN CUENTO PERFECTO 


 Había una vez la prótasis, a la que siguió una epítasis, que desembocó en catástrofe.

                                                                *
                                          


                                           EL RITMO DEL ESTORNUDO


Deseaba Monterroso escribir otro cuento… ¡y estornudó!
                                                               
                                                                 *


                                                
                                                      PLAGIO FACIL 2


 Veni, Vidi, Vici…. ¡y no fumo!
                                                            
                                                                 *
                                                


                                                     HISTORIA DEL UNIVERSO


…Om…

                                                                  *
                                                 


                                                    CIUDAD DE NEON


 -¡Mi nombre es Legión!- dijo el cerdo en aquel sueño… y se perdió en la muchedumbre…
                           
                                                                      *    
                                                  


                                                           OTRA ESPADA VELOZ
                                                

 Un rumor de sí mismo en la penumbra… ¡y sangró frente a un espejo el otro samurai!

                                                            *
                                                

       
                                                          EPITAFIO


Trató de escribir un cuento corto, y al no encontrar el desenlace, se ahorcó.
                                                    
                                                          *


                                                                    
                                                    ESCRITURA LUDICA
                                                                             
                                                                                                      
A Pier Paolo Pasolini, in memoriam


Una mano corrió sobre la página, se deslizó el ojo por las letras, cada personaje floreció en sus máscaras, la monstruosidad fluyó de nuevo en los espejos, y erótico-tanática la voz del innombrable dijo:
-¡Atención, amos del mundo, comerciantes de la paz y de la guerra, cuidado con vuestras mustias leyes frías, cuidado con vuestros códigos binarios; empezó aquí en lo blanco el juego sin linderos, irrumpió desde un “sinfondo” la verdadera fiesta, la violencia integral de la escritura!...

¡Y de pronto: un preciso rayo láser de la Guerra Preventiva, calcinó la mano en revuelta del artista!...  Aunque otros dicen que la culpa fue de un cargo en el Gobierno…

                                                                                                                       *
                                              
                   

                                            CREACION EN SUSPENSO


No sabía qué decir, dudaba el Gran Demiurgo, y el espacio turbulento prosiguió soñando en blanco…
                                                          
                                                                                                                        *



                                              MAGISTERIO POLITICO 5


En un lugar del Planeta, de cuyo nombre increíble perfectamente me acuerdo -excúsame, amable lector, no te lo puedo decir porque rindo culto profundo a la gran diosa Prudencia-, un joven y rebelde escritor quiso una vez publicar un sencillo y breve cuento. Mas con aviesas intrigas políticas fue prohibida y denostada su obra por la censura canalla del tenebroso gobierno…

El pulcro hombre de letras, persistente en su propósito de legar a la posteridad su modesto estigma indeleble, realizó varios intentos de encontrar un editor, pero todos sus esfuerzos resultaron al final dolorosamente fallidos.

– No podemos ayudarte –  le decían en voz baja sus cordiales y medrosos colegas intelectuales  – estás cogido en la red de las pulsiones y recelos más oscuros e impublicables de este régimen político abyecto-. Y añadían sotto voce: – Tal parece que el Presidente, y algunos más de su gabinete, desean algo íntimo de ti… quizá tu semen, tu conciencia o tu sangre…

Entonces el hombre franco, frustrado y dolido, sí, pero intimidado nunca, resolvió discretamente exiliarse de su patria, y se fue lejos, lejos, muy lejos... Aunque siempre la imagen querida de su tierra le rondaba por las esquinas del sueño...

Muchos años después, ya de nuevo en su país, casi abolida su torre sensitiva y pensante, traicionado por sus más caros discípulos y frente al pelotón de fusileros, el anciano escritor se lamentaría de haber creado aquel cuento… 



Enero  de 2008
Santo Domingo, República Dominicana

Tomado del libro de microrrelatos titulado
Mecarrelatos. Hipertextos de un Cazador,
de la autoría de Armando Almánzar Botello.

viernes, 6 de agosto de 2010

El despertar del Otro II

             (Mecarrelato)                             

                                                                                           
A: Gilles Deleuze y Félix Guattari

Por Armando Almánzar Botello


Al despertar Gregorio Samsa -aquella otra mañana- de su programado y letárgico sueño habitual, alumbró de improviso su conciencia la maravillosa noticia... Por la radio matutina una voz entusiasta le decía, de un modo familiar, personalizado y convincente: 

—Ya no eres un monstruoso insecto, ni el burlado empleaducho público, ni el pobre viajante de comercio, sino un cyborg postmoderno beneficiario de los Programas Privados de Asistencia Social…

Restregándose lentamente los ojos y escéptico al mirar el espejo, Gregorio se sentó trabajosamente en el borde de su cama. Escuchó de inmediato en su mente, por telepatía nano-robótica y con invasivo pavor, la voz plutocrática de Bill Gates que decía, en sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas:  

—¡Vean ustedes, señores estadistas, qué filantrópica forma tenemos los puros estetas, de fraguar convincentes negocios con la hermosa Eternidad!
 
Agosto de 2010
Santo Domingo, República Dominicana

Tomado del libro de microrrelatos titulado
Mecarrelatos. Hipertextos de un Cazador,
de la autoría de Armando Almánzar Botello.

lunes, 10 de mayo de 2010

Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse’s Crucifixion


 
Pintura 1946. Francis Bacon

                                                                                           
Por Armando Almánzar Botello

A la memoria de Gilles Deleuze, 
quien acaso hubiese podido suscribir también este poema




Soledad de paraguas no percibe
la que indiferente crea, todavía.
Curva,
ciego trazo, negrura soberana, mancha informe
del pigmento. Sangra rota la textura por el filo
de la espátula. Eso raspa.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
¡Oh sufriente madero del olivo!
Atroz y chorreante cuerpo cierto interminable.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
                                                                                                                                                                    Un dolor atónito que tiembla gusano 

que se arrastra lento por la tela en coágulo imprevisto. Carne abierta que no cesa. Slaughterhouse’s Crucifixion. En garfio suspendida la belleza desollada.

La mano, con trapo frota, loca, orienta
la hemorragia, enturbia frente y labios…
despega, en el aire del instinto, el oscuro
paraguas del miedo casi un ave.

Con duro hierro araña, corta marca labra
-garra del halcón, cuchilla enardecida-
la mano:
azar transfigurado, caníbal
boca ciega.
Un puño, tremendo,
golpea sobre un lienzo el diagrama contingente
de las fuerzas... Accidente utilizable...

Chorro ardiente que perturba el esquema visual
configurado.
Borra un ojo, vuela un trazo, plata
líquida los labios, mancha viva que se expande,
pincel que muerde, arde, látigo erguido,
torso que sangra.
Hambre gruñida del abismo en retorno animal de
rostro en fuga.
Obsceno, ameboide hocico proteiforme.

Gotas por la tela: sangre. Mercurio, semen, leche oscura:
centrífugas manadas de la mente.
Roto sinsentido musical en devenir omnímodo 

de glandes.
 
Bombardeo tecnológico del miedo.
Cámara de gas. Matadero:
Vibra la carne intensamente cerdos, bueyes y corderos,
pájaros, mandriles, escorpiones... malvaviscos...
Pero no. Flor de fango erógena la mano,
indecisa aletea solitaria, sangra y sonora
impredecible tiembla. En gesto disolvente
se despoja, se desnombra, cae a fondo,
raspa,
cangrejo renegrido, arroja sus pulsiones agrias en este
trapo insomne.
Violencia disonante de la tinta.
Carne grita sombra en espacio que no piensa. Gime.
Siente. Pero no. La tela, el velo, su naranja:
borra. Vibra cuchillo nuevamente.
Duele la piel, hondo.
Cual monstruos dedos machos mastican
rotos dientes del piano flores blancas.
Aceitan, entintan,
percuten teclas negras.
El óleo se levanta:
ondula,
violento,
seminal,
rabiando el zumbido del motor su chorro de agua/pintura sobre un lienzo.
Rojo Verde Negro.
Virgo Virga Sangre.

Con un trapo en la cabeza -enigmático,
tríptico animal- horror de carne proferida,
dolorosa virgen rota:
Verga ciega tubular dentada gruñe profecías.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
Pensó primero Anunciación, luego, escrito Sacrificio.
Arcos rotos de la luz preludian los gemidos.
Bombardeo tecnológico del miedo.
Matadero.

La mano alumbra, traza: sangre, Furias,
hierba,
oscuros cortinajes de cartílago/ectoplasma.
Espectros del violeta. Huracán su gris
de fondo en aullido congelado. Horror fosforescente…
pero no…
Fría y tenue la luz de la bombilla en la
escalera:
resopla, asciende, asoma y lo
desdobla su perfil el asesino.
Una oreja corta,
cae,
disemina,
pintura que lo escupe,
gotea...

Silencia un ojo alguien: lepra del azogue.
La cara, de fuerzas contamina, grita incertidumbre,
se deforma, estalla:
rota la figura mancha olvido para espejo.
La brocha, tiempo, espuma: en hombre desnudo se resuelve…
De fósforo las letras,
periódico vacío, in memóriam:
Carne blanda cotidiana se rasura su cadáver de etiqueta por un día.
Cacare  ergo sum.
Exquisita porcelana de inodoro pensativo.
Sombra espesa solitaria mana el cuerpo. Se levanta,
oscura de tentáculos palpita, abre un cuarto sordo, negro,
explora lo imposible.
Allí la imagen sangra mordida por lo
informe, terribles Euménides…
Un trazo, figural de armiño en los pinceles, bordea el agujero.
Cae de la boca el goce a lo innombrable…

Pero no, es plagio ya decir tiniebla en la tiniebla.
Tu llave gira, fría…
Podrido el pensamiento, al encender la luz, hierve,
su hondo tropel de ratas locas…



Armada y rota de violines la mano huracanada,
luz desangra cenital violenta sobre un lienzo, neutro
todavía…
Turbio espacio en un reflejo se disuelve:
Plaza. Templo. Matadero:
Carne loca convulsa enjaulada confundida en
fluir de toro y hombre.
Tauromaquia de la furia que deviene
pedazo de tiniebla manando su aullido.
Danza oscuro el líquido bifronte.
Negro vómito de abismo sobre el miedo.

Aislante vitrina del insomnio, espejo que desnombra,
libros en el polvo. Fotos de
fantasmas mordidos por el semen, pinceles del horror,
ausencia herida.
Desangrada soledad en el estudio:
Ciego caos gruñendo
prisionero bajo llave. Carcajada
grotesca del azar en un bolsillo…

Escupe al fin torero la tinta transitoria,
hondo el texto de tu carne a la página
de nada.Y rueden letras lentas
por la arena de tu cuarto…
Goteando sangre y luna tatuada de persianas, muerde
lógicos barrotes.
La bombilla del recuerdo en el cubo del desastre
-olvido en la escritura-
espesa y fría recámara oscura de silencio…

Nave de los locos, rara joya del delirio:
Brilla ebrio el bar su risa en alta noche.
Desgarrados alcoholes del jazz y
de la mente, pensamientos
retorcidos de un saxo
que te envuelve -pulpo verga floreciendo, saliva dientes lengua-
y sumerge poco a poco en el vaso azul de humo
la evidencia palpitante de un vértigo de carne,
la boca metafísica y su sexo de neón.



Escritura revertida/líquida en espejo el
Adentro llueve Afuera:
negra vulva del espanto anaranjado.
En abismo suspendida Otro pinta su pintar.
Exquisita porcelana de inodoro que la piensa.
Tina patas de león, agua discursiva
con su luz rememorante. Amarillo rojo azul …

Aporético el poema se dispersa en tuberías:
coágulo de nada,
oscuro vómito de insomnio,
sangre lúcida del sueño, excremento de la mente
ausente que no miente.
Remolino inconsciente,
agua lustral que mana de la vida…¡Clack! ¡uoaaahhhh!...

Pero no ¡coño! aquí no hay expresionismo nuevo, digo -el párate y dispárate con tu abstracto disparate-
ni torpe testimonio edificante,
ni difícil equilibrio ilustrativo,
ni frígida muleta resentida contra un
juego frotativo de cricas neobarrosas…

Muy afuera en roto adentro, in memóriam
-por la tela en su reverso-
tenaz fluye la muerte su rata en los escombros...

Se acerca, resopla, se aleja: Pictor ignotus.

Algo ciego ensombra sus manos cuando piensa.
Algo corta y gruñe por la tela cuando pinta.
Desatada tauromaquia del instinto.
Banda corporal que a sí misma se devora tinta en
miedo invertido y se retuerce. Magnetismo del vacío.
Trapecismo de la carne sobre huesos pendulares.

Resopla, se aleja, se acerca: Pictor ignotus.
Descorre una cortina:
En garfio suspendida la belleza eviscerada.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
Violeta rojo negro…

Aquí no hay postvanguardismo ¡coño! ni
sujet supposé savoir de lo mirado, ni
poética supuesta del pintar y otras pamplinas.

Para mejor concentrarse algo en sangre se
disuelve, se licúa, se dispersa. Para mejor
estallar algo en negro se concentra.

Testigos de su muerte:
periódico en el piso,
hurtada escena de la letra,
lavabo frío del vértigo.


Hay diástole en la sístole.
Hay sístole en la diástole.

Dispersos por la luz, desposeídos,
copulan acoplados los cuerpos con
su sombra. ¡Oh júbilo que sangra!

Así respira la figura a
través de la membrana.
Deviene la estructura en su firmeza de
homogénea apariencia invulnerable,
duros dientecillos del abismo, nalgas,
piernas, glandes, amplios costillares,
frágil campo vectorial de carne rosa y turbulenta.
O lo inverso:
Se instilan los cuerpos fluidos que atraviesan los umbrales,
la membrana, los contornos -gota a gota retumbando- en el fondo vibrante luminoso donde trazo y figura se dispersan.
Amarillo rojo azul violeta verde anaranjado…

Por el túnel diminuto de la aguja todo el cuerpo retrocede a la jeringa.
Mar de luz originaria sin hombre todavía y su mirar oscuro.
¡Oh vida microscópica del tacto!
Intensa superficie imperceptible. Piel estrujada, confundida, duele,
con su fondo y con su altura sobre un plano indiscernidos,
con su cielo y con su abismo al fin resueltos,
en música que arde al dios que fluye desgarrando la conciencia estremecida... Mar ...



Y así, mirada insomne, goza ríspida y secreta la textura, abre intenso
un ojo testigo en la materia, racimos inmanentes de ojos en el tacto, pupilas en el gusto, en oído y en olfato, fotones en la mente. Vergas visionarias y altas vulvas de la carne.
Afuera del afuera: tenaz la vida fluye su rata en los escombros…
Milagro miserable, mas milagro.

¿Por qué alguien escribe, pinta, miente?
Al borde de otro cuerpo, desnudo precipicio,
la mano ardiendo late: hambre absorta en vocación de abismo suspendida.

Algo ciego gruñe por la tela cuando sangra: luz rabiosa originaria del toro y de los glandes.
Tenue la bombilla en el pasillo ilimitado fosforescen de colmillos locas bocas en el grito. Confundidas con el semen las caras se derriten por debajo de las puertas y descienden la escalera…
Sombría luz del vino. Intensa la caída visceral sobre los lienzos.

Derrumbe de sí mismo en duro afuera: Autorretrato. Sombría luz del vino... entinta las mucosas del adentro, barre con esponjas la materia, palpita, supura, se invagina de otro en su distancia,
de pápulas clítoris testículos,
esfínteres forúnculos tatuajes: Nocturno cazador de Nadie.

Portraits and Self-Portraits: estallidos de la luz en negro espejo: posiciones radiográficas del rostro que se pierde.
Condensa en un instante su perfil el asesino, rabia de pinceles y de espátulas. Torso que deviene retorcido,
herida    semen    lodo    sangre...
Se encharca dios en malva triste su carne
vulnerada, su flujo leopardo goteando labios rotos.
Coitus reservatus
Coitus interruptus
Deus absconditus

Placas radiográficas de Ausencia…



Rotos labios derrotados del orgasmo beben muerte. Vaso
de neón, espíritu del vino loco andrógino que sangra.
Dientes borran los umbrales de la carne sorprendida. Pero no:
lejano el ascensor y su latido sordo en la placenta ciega del hotel ausente, oscuro corredor interminable que parece conducir hasta el infierno, resoplantes cañerías del misterio:
asómase la tarde a través de las persianas.
De puntillas cautelosa la penumbra por los cuartos…

Vestida de neblina,
lento azul en ascensor sube la noche.

Puta en rojo es la ciudad entreabierta en los espejos…

Ahora, las sábanas revueltas, indómito rumor de los cuerpos enlazados. Resplandecen las manchas con la risa. Sobrevive su goce al epitafio…

Detente: contempla lo vivido. Algo extraño alumbra la carne cuando siente. Algo turbio ensombra los dedos cuando pintan y el óleo se levanta. Algo loco asombra las manos cuando piensan, su hombre se maquilla la bestia en cuarto oscuro, aletean solitarias de nuevo sobre un lienzo fría luz de los escombros.

Por la página perdida y la tela desgarrada, remotos ya la música, la fiesta, los licores, la imagen             se maquilla su hombre en roto espejo.                                                                                                                                                                      Por el río     de ciudades de la mente y sus noches de neón ensangrentado: palpables transeúntes del deseo. Por el óleo imprevisible y la textura de sus cuerpos: centrífugas manadas del pigmento y su memoria. 
Surtidor de agua en el desierto:                                                                                                                   ¡Francis Bacon vuelve!   

                                          





Poema escrito en julio de 2006 y publicado por primera vez en la revista País Cultural, órgano del Ministerio de Cultura de República Dominicana. Año 1, número 2, octubre 2006. La presente versión ha sido tomada del libro de Armando Almánzar Botello titulado: Francis Bacon, Vuelve. Slaughterhouse's Crucifixion, Editora Angeles de Fierro, 2007. San Francisco de Macorís. R.D. 






                                         


                                                              





jueves, 6 de mayo de 2010

Divagaciones en torno a la caída en el cuerpo. ¿Hacia arriba o hacia abajo?

"Dicho es mal dicho. Cuando quiera que dicho dicho dicho mal dicho. Desde ahora dicho sin más. Fuera desde ahora ora dicho y ora mal dicho. Desde ahora dicho sin más. Dicho por mal dicho. Por sea mal dicho." 
Samuel Beckett. Rumbo a peor

"El maldicho [médit] instalado en su reputado ocre: «No existe grado de lo mediocre a lo peor»" 
Jacques Lacan. Televisión

"Al caer he conquistado el cielo puro de la inmanencia."
A. Almánzar Botello. Legión en noche oscura

"Humpty Dumpty" (homenaje a Lewis Carroll)
  por  Kimber Fiebiger 


Armando Almánzar Botello  

                                                                                   A Samuel Beckett, In memoriam

1

Cuando alguien dice: El hombre se expresa o se cae "con o de" su cuerpo, está diciendo en efecto: El hombre se expresa o se cae "con o de" la carne, entendida ésta en su carácter meramente físico, biológico, anatomo-fisiológico y convencional.

Cuando alguien dice: El hombre se expresa o se cae "desde" su cuerpo, la construcción gramatical "anómala" (el usar la preposición “desde” -que expresa el punto de partida espacial o temporal de un objeto, proceso y/o acontecimiento-, en lugar de la preposición “de”) pone en juego un registro abisal, vectorial e intensivo del cuerpo, de la caída y de la expresión corpórea, que apunta, en lo real, "con intensidades puras y fuerzas en devenir", al espesor "espectral" de una corporalidad, digamos metamórfica, que no es equivalente a la "carne homeostática", convencionalmente 'objetiva', bio-física, orgánico-apolínea.

En ese sentido, alguien puede empezar a caer y/o danzar, carrolliana, lacaniana, artaudiana o deleuzianamente, no sólo “desde los propios pies” sino desde las rodillas, desde la cintura, desde la vulva, desde el tronco, desde el ano, desde la boca, desde la cabeza, desde el pene, desde el corazón...

Caer, entonces, no es ya un mero accidente: deviene, ahora, en "acontecimiento-sentido" contra-efectuado en el campo de la pura inmanencia. 

Seguimos aquí al Gilles Deleuze de "Lógica del sentido" (Lewis Carroll y la caída del huevo Humpty Dumpty) y, además, al de "Lógica de la sensación", libro éste de reflexión filosófica y estética sobre la pintura de Francis Bacon y su estrategia plástica deformante, figural y anti-representativa.


2

Por otra parte, Pablo Neruda dixit, en su poema Sólo la muerte, refiriéndose a la caída radical que es el morir: ...Como un naufragio hacia adentro nos morimos,/como ahogarnos en el corazón,/ como irnos cayendo desde la piel al alma...

"Caerse de sus (propios) pies", es un sintagma oral –frecuentemente utilizado en el habla coloquial hispanoamericana– que no es por completo lógico (el lenguaje tampoco lo es en su totalidad) pero que comunica perfectamente la idea de caída accidental de un cuerpo sobre su propio plano de sustentación. Lógicamente caemos “desde” lo alto, no "desde" el piso como plano de soporte. Por eso hay animales –los llamados rastreros– que habitualmente, en sentido estricto, no pueden caer… O por lo menos eso saben ellos hasta que encuentran las condiciones propicias para su caída, generalmente creadas por otro animal…

Evidentemente nadie se cae, en la realidad convencional, de los pies del otro. Pero cuando utilizamos como matriz o modelo este "sintagma oral cristalizado" y hablamos de: la "caída desde sus propios pies", pretendemos aludir al hecho de un precipitarse desde el cuerpo-organismo, anatómico, físico, material, hasta o hacia una región intensiva, abisal, inmanente, en la que ya está en juego otro tipo de cuerpo: el Cuerpo fenomenológico vivido y/o el  Cuerpo sin Órganos  de Artaud-Deleuze. Este último cuerpo debe ser entendido como juego de fuerzas y tensiones a lo interno del cuerpo convencional y que, paradójica y simultáneamente, lo desborda y constituye como organismo.


3

El Cuerpo sin Órganos (CsO) es la potencia del Cuerpo Intensivo que encuentra en el huevo, concebido desde el punto de vista de la embriología post-fenomenológica deleuziana, el campo de gradientes, vectores, tensiones, umbrales, en el que se operan devenires-cuerpos. La relación problemática entre organismo, lenguaje, objeto metonímico y cuerpo intensivo y/o libidinal, encuentra también, en el psicoanálisis de Jacques Lacan, una ejemplificación topológica en las figuras de la Banda de Moebius, el Cross-cap y la Botella de Klein, con su continuidad, complicación o torsión entre el adentro y el afuera.

El Cuerpo Intensivo no es más que el  Cuerpo sin Órganos  entendido como campo descentrado de manifestación de una única onda o sensación que recorre la multiplicidad de registros o dominios sensoriales y se expresa en ellos de una forma plural. La fenomenología habla, diferenciadamente, de un "desorden de los sentidos" basado en una mezcla de dominios sensoriales distintos, pero totalizados al final del proceso en una unidad sinestésica de las sensaciones.

La concepción del cuerpo sin órganos, niega esta presunta unidad de base fenomenológica del cuerpo vivido, tal como lo concibe un Merleau-Ponty, y afirma una única sensación problemática, atópica, que se resiste a la metafísica de la presencia y se manifiesta, como hemos dicho, en los diferentes registros sensoriales.


4

"Caer desde sus propios pies", expresa o significa entonces precipitarse desde el fundamento propio del cuerpo físico –los pies– hacia o hasta el cuerpo intensivo o cuerpo-pensamiento, cuerpo pasional o cuerpo de la sensación como aisthesis o sensación estética.

"Caer desde sus propios pies", es un viaje intensivo hacia los abismos de la carne, "desde" los "propios" pies. Viaje ontológico deleuziano, kantiano, en pura intensidad. 


Me caí desde mis "propios" pies -hacia el abismo de lo (im)propio: el Cuerpo sin  Órganos (CsO) en el que se descubre una superficie incorporal que testimonia dos cosas, por lo menos: la subida de la profundidad, y/o la caída de la altura sobre la superficie de... ¡la piel!

En verdad, "no hay nada más profundo que la piel" como decía el poeta Valéry... 

Por otra parte, la dimensión mística de La Caída de Satán o de Adán, puede encontrar en este enfoque post-fenomenológico deleuziano -sin que se niegue por ello lo teológico y lo cabalístico-, una vía interesante de aproximación exegética y hermenéutica.

¡Caer hacia arriba! Conquistar el cielo de la inmanencia en el acto mismo de caer. "Sólo en la caída se cumplen las presencias", nos dice con agudeza un poeta. 


Esto acontece así, porque fenomenológicamente todo incremento de fuerza, de tensión, se experimenta como una caída (Kant, Deleuze, Lacan).


"La caída es lo más vivo que hay en la sensación, aquello en lo que la sensación [como la pulsión de muerte] se experimenta como viviente. De manera que la caída intensiva puede coincidir con un descenso espacial, pero también con un ascenso" (Deleuze. Lógica de la sensación. Editorial Arena. 2002. Página 85).

La caída y la pulsión de muerte son el devenir activo de las fuerzas y las pulsiones. En este sentido inmanente, intensivo, toda caída es satánica y transformativa, porque hace subir el acontecimiento del Otro, porque hace devenir Otro al Mismo... 

De lo precipitadamente dicho podemos inferir, que la Voluntad de Poder (Nietzsche) descubre belleza y arte allí donde otros más débiles o empobrecidos -sensorial, cognitiva, ética y estéticamente-, sólo ven simple dolor o fealdad: la trivial o peligrosa evidencia de la magulladura...



© Armando Almánzar Botello
Santo Domingo R.D.
5 de mayo de 2010








lunes, 12 de abril de 2010

CARNALIDAD MUTANTE

Confecciones del cuerpo en el arte contemporáneo (Fragmento) 


                     Stelarc, artista del cuerpo protésico.



Por Armando Almánzar Botello

I

Tal como nos han revelado las investigaciones antropológicas, psicoanalíticas y lingüísticas, el ser humano se define y sitúa en relación con el mundo a través del Orden Simbólico.

Este orden significante, en gran medida constituido por el lenguaje articulado, contamina y labra la relación del hombre con lo real.

En ese sentido, se podría decir que todo cuerpo propio es desde siempre cuerpo impropio, por cuanto la artificialización es un efecto de la alteración y tamizado de la continuidad inconmensurable de lo real por los “espectros discontinuos” (Lévi-Strauss, Derrida, Wajsman), del registro simbólico de la cultura. Como nos recuerda Jacques Lacan: Cadáver queda, no se torna carroña, el cuerpo que habitaba la palabra, articulado por el lenguaje que lo cadaveriza.

Prolongando esta vertiente de nuestra argumentación podríamos aseverar también que todo cuerpo (im)propio es cuerpo protésico, pues el lenguaje como órgano artificial/natural (Lacan), las llamadas técnicas del cuerpo (Mauss), y el biopoder (Foucault), es decir, el conjunto de los dispositivos de artificialización semióticos, técnicos y tecnológicos a disposición del ser humano (tal como se presentan en formas estratificadas de poder en un momento histórico específico), contribuyen a definir radicalmente las modalidades de “propiocepción” del cuerpo vivido, y a perfilar lo que en cierto discurso fenomenológico se ha denominado subjetividad/carnalidad intercorporal.

Existe pues, a través del lenguaje y el símbolo, una inter-retro-acción compleja, en bucle (Morin), entre corporalidad visceral y excrementicia, cuerpo libidinal psicoanalítico, Cuerpo sin Órganos (CsO) artaudiano y cuerpo metafórico del espacio público y social.

Es preciso aclarar que el filósofo francés Gilles Deleuze, siguiendo los planteamientos de su coterráneo el poeta, actor, dramaturgo y pensador Antonin Artaud, entiende el Cuerpo sin Órganos (CsO) no como una simple ausencia de estos atributos orgánicos, sino como producción de un cuerpo metamórfico, transformativo, proliferante. Este cuerpo sin órganos, a diferencia del organismo como “silencio de los órganos” determinados, se define por la presencia actuante de órganos indeterminados, temporales y provisorios que se manifiestan en un juego metamórfico de intensidades que no debe ser confundido con la mera dinámica de la corporalidad anatomo-fisiológica y sus procesos de homeostasis orientados a la supervivencia.

II

La crisis del modelo corporal/urbanístico armónico y clásico –modelo que pretendía mantener ligados de forma solidaria, en aparente integridad funcional, el cuerpo propio del sujeto (determinado como organismo armónico y apolíneo), y el cuerpo de la ciudad entendida como cuerpo público y metafórico, presunto recinto de racionalidad y pureza–, posibilitó, con el advenimiento de la modernidad, la manifestación de una serie de fracturas, heridas simbólicas y atolladeros urbanos, que van a ser concebidos por el pensamiento semiótico, psicoanalítico, sociológico, antropológico, psico-geográfico situacionista, fenomenológico y post-fenomenológico, como síntomas a seleccionar, interpretar y analizar.

La quiebra del proceso biológico-cultural de “protracción”, entendido como antropogénesis de la cara y producción histórica permanente de facialidad o rostridad humanas, alcanza en el arte moderno su más significativa expresión esquizo-estética en los retratos realizados por Pablo Picasso, Alberto Giacometti, Francis Bacon, Andy Warhol, entre otros. En ellos se expresa la ruptura moderna entre la corporalidad estallada, devenida carne gozosa y/o sufriente, y el amueblaje de representaciones, emblemas y símbolos de status que servía de marco asegurador a la individualidad burguesa.

“Después de la contra-cultura, ¿acaso estamos en el alba de una cultura, de un arte contra-natura?”, se pregunta en su ensayo "Un arte despiadado", Paul Virilio, el filósofo y urbanista galo, crítico y estudioso de las nuevas tecnologías informáticas, bio-telemáticas, quirúrgico-virtuales y genético-transgénicas que permiten, en fecha reciente, modalidades de expresión artística completamente insospechadas.

En la mencionada obra, el filósofo francés arroja un estremecedor balance de la situación de las artes en el contexto de la post-modernidad, y resalta lo que él considera una sobre-exposición histérica, para-psicótica o meramente espectacular del horror y la violencia, que, bajo la apariencia de una cierta crítica a ”lo dado”, promueve de hecho un imaginario ligado a la mutilación indiscriminada de los cuerpos para satisfacer en bruto las pulsiones sado-masoquistas y canibalísticas del espectador, convertido en “mirón” de la negatividad banalizada.

Para Virilio, teórico y crítico del cibermundo y de la dromología (teoría de la velocidad), lo anteriormente expuesto genera un crecimiento exponencial de la violencia simbólica y real del sistema, entendida como violencia estructural contra los cuerpos, como línea fría de simple destrucción y muerte en la que se ha perdido la genuina capacidad mutante y creadora de la desterritorialización estética.

La violencia convencional programada no participa de la “furia parsimoniosa”que caracteriza a la textualidad estética transgresiva y liberadora, abierta al carácter imprevisto y singular del aisthéton, del acontecimiento-sensible, entendido ahora en este contexto como transfiguración de la carne "accidental" -objeto inerte de las biotecnologías y del biopoder-, en teatro corpóreo de una nueva "crueldad" mutante.

Aquella consabida violencia sistémica contra la vida desnuda de los cuerpos (G. Agamben), complementaria del proyecto general de “pacificación” y guerra preventiva contra la diferencia, apunta a neutralizar, interesada y perversamente, los conflictos y tensiones necesarios entre lo simbólico, lo imaginario y lo real, con miras a reforzar la pasividad reactiva en los sujetos (existe una pasividad activa positiva cuyo valor táctico y estratégico aflora en ciertas ocasiones) y la desmovilización del espectador como subjetividad corpórea y política atrapada en la red espectacular de los poderes.

De modo similar o colindante con estas ideas de Virilio, han articulado la estrategia de sus respectivos discursos algunos pensadores del llamado porvenir de la "nueva revuelta", tales como Julia Kristeva, Jacques Derrida, Michel Foucault, Guy Debord, Martha López Gil, Rosi Braidotti, Ernesto Laclau, Jean Baudrillard, Néstor García Canclini, Alain Badiou, Massimo Cacciari, Mark Dery, Donna Haraway, Iris M. Zavala, H. Tristram Engelhardt, Edgar Morin, Gianni Vattimo, Giorgio Agamben, Slavoj Zizek, entre otros. En la compleja heterogeneidad de sus enfoques, estos escritores marcan nuevas posibilidades de reflexión sobre el lugar del cuerpo en la post-modernidad estética y en los procesos de planetarización.

III

Sin restar valor a las advertencias de Virilio, pero sin compartir una cierta 'neotecnofobia' que en algunas ocasiones parece impregnar a su discurso -quizá por razones estratégicas y preventivas-, consideramos que resulta necesario esclarecer críticamente, caso por caso, si determinadas manifestaciones artísticas que utilizan el cuerpo protésico como soporte, son realmente una exploración del sentido y de la extraña problematicidad de lo real inaudito, o resultan, por el contrario, meros fetichismos de los medios técnicos y simples “academicismos del horror” situados en el registro de lo intrascendente.

El objeto "seudo-estético" presentado como simple casting de la angustia, despoja al horror de sus poderes de revelación transmutantes, programa la violencia bruta contra los cuerpos y las poblaciones, y la legitima por trivializarla bajo el estatuto de simple accidente cotidiano. Frente a esta violencia representativa y banal, concebimos una textualización de la 'furia ilustrada' y del arrebato creador característicos de la 'escritura artística' entendida como 'plétora' o exceso que transforma la economía micropolítica de la corporalidad/subjetividad, sin dejarse atrapar por la violencia espectacular propia del guión del mundo ni por “el hacha del juicio normativo”.

La pura violencia espectacular post-moderna, enrejada en su aviesa estrategia de “comerse al otro”, corresponde a lo que Lacan denomina “floculación difusa del odio” en el Discurso Capitalista del Nuevo Amo: el Mercado “policéntrico”, competitivo y segmentado.

En este sentido, el filósofo Jacques Derrida nos habla de un carno-falogocentrismo, para expresar la unión indisoluble que se produce en el contexto de la tradición metafísica occidental entre canibalismo –real o simbólico- y el centralismo violento del falo, el logos y la oralidad, todo ello en detrimento de la escritura, el arte, el cuerpo, la mujer y el espaciamiento dialógico.

Sin abandonar la denuncia de cierta violencia seudo-artística postmoderna, se torna cada vez más urgente determinar críticamente cuándo estamos en presencia de un nuevo y auténtico 'arte trágico de la crueldad' -en el sentido artaudiano y renovado de esta expresión-, de un arte abisal y dionisíaco que, utilizando estratégicamente las potencias de la sensación y la corporeidad/pensamiento -por exceso de fuerza y humor-, explora significativamente, con los nuevos recursos tecnológicos, la dimensión de lo sublime y/o de lo siniestro situada más allá de la belleza tradicional entendida como simple velo del horror.

Como dice Lacan: producir y descubrir objetos artísticos a la medida de una est/ética rota cónsona con la urgencia del acto ético/creador puro.

Aquel arte quizá contribuya a revelar, atravesándola con sus luces y sombras, con su juego trágico-humorístico de vuelos y caídas, la trama ideológico-libidinal que subtiende a las modalidades y “dispositivos de semiotización colectiva” (Guattari), operantes en el cuerpo estético-político de la post-modernidad.

Ese arte de resistencia a que aludimos se debate con los nuevos materiales, temáticas, técnicas y novísimas tecnologías, en su afán de crear nuevos códigos y lenguajes, nuevas posibilidades semióticas situadas más allá de los usos y decursos cognitivo-instrumentales y pragmáticos asignados a las tecnologías por el mercado.

Siguiendo en esto a Deleuze y a Giorgio Agamben, podríamos decir que este nuevo arte de resistencia se opondría de modo parsimonioso al trazado cartográfico de jerarquías esencializadas y separaciones absolutas entre adentro y afuera, vegetal y animal, humano e inhumano, orgánico e inorgánico, vida desnuda y vida cualificada políticamente: zoé y bíos. De esta forma, las nuevas manifestaciones estéticas y biopolíticas que pretenden erosionar el fundamento de los poderes, del bio-poder, se regirían en su especificidad por un "principio de indeterminación virtual" operante en el plano de inmanencia subjetivo-corporal, social y político, abierto a la "beatitud" impersonal de una contemplación activa, como la concibe Deleuze.

IV

¿De qué modo y hasta qué punto las llamadas estéticas de ultravanguardia -representadas actualmente por la escritura hipertextual e hipermediática, el arte tanatofílico y transgénico de un Eduardo Kac, los “visionarios” de la realidad virtual, las experimentaciones biotelemáticas de interfaz hombre/máquina y las estéticas protésicas, carnales y de body art al estilo de Stelarc, Antúnez y Orlan, entre otras manifestaciones extremas- son meras genuflexiones ante los poderes más duros y simples consagraciones del Gestell tecnológico?

Heidegger concibe el Gestell como estructura de emplazamiento, imposición o dominio propia de una hipertrofia de la racionalidad predicativa y cognitivo-instrumental, previa al centelleo del Ereignis como Acontecimiento o Trans-apropiación liberadora.

Debemos tener presente que los fetichismos del objeto técnico que no alcanzan la articulación polivalente propia de las constelaciones semióticas de relevancia en el plano artístico transformativo, se constituyen en simples dispositivos de neutralización funcional del cuerpo y el deseo que pretenden mantenerlos encerrados en los consabidos límites de una axiomática del capital tecno-científico. Esa axiomática, con sus 'atractores velados', exige la producción de ideologemas seudo-innovadores y seudo-estéticos para ocultar y/o legitimar, ante los sujetos serializados, la magnitud monstruosa de las depredaciones y canibalismos cometidos por el cuerpo lleno, bulímico, voraz y realmente monstruoso del Capital Militar-Financiero-Cibernético.



Armando Almánzar Botello
Santo Domingo R.D.
Febrero de 2005

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Enlace a: Arte Transgénico de Eduardo Kac. http://www.uoc.edu/artnodes/espai/esp/art/kak1101/kak1101.html