domingo, 31 de marzo de 2013

EUTIQUIA. Previsor Optimismo... (Fragmento).

[...] Espiritualmente, un año de lo más negro y pobre hasta aquella memorable noche de marzo, en el extremo del muelle, bajo el ventarrón, jamás lo olvidaré, en que todo se me aclaró. Al fin, la revelación. [...]" Samuel Beckett. La última cinta de Krapp.


Por Armando Almánzar-Botello 

A Franz Kafka, a Samuel Beckett, a Louis-Ferdinand Céline. In memoriam.


"[...] sí, muy bonito paisaje acuático el de una laguna brumosa, con su pequeño muelle o puentecito de madera y pilotillos que atraviesa el agua como una promesa de infinito, y que nos induce a soñar con maravillosos viajes, paseos recónditos y mágicos descubrimientos… sí… pero los tablones del pequeño muelle bien podrían estar podridos por la humedad y quebrarse cuando uno los pise, y entonces podemos sufrir una severa herida o desgarrón en una pierna que interese o afecte hasta la mismísima arteria femoral —arteria femoral izquierda si es la de la pierna izquierda, arteria femoral derecha, si es la de la pierna derecha—... ¡y quién sabe!... o la niebla puede envolvernos el cuello con sus fríos y tétricos brazos y producirnos una grave enfermedad respiratoria de consecuencias impredecibles... o un pájaro desorientado en su vuelo puede estrellarse de un modo imprevisto sobre nuestra cara y sacarnos los ojos, o simplemente deformar nuestro rostro, para siempre, de un modo monstruoso, horrible... o uno podría estar invadiendo propiedad privada y entonces resulta probable que venga el legítimo propietario de los terrenos, sólidamente amparado por las leyes locales, y nos amenace con su escopeta, ¡y quizá hasta podría dispararnos!...       o puede venir volando un extraño insecto al que seamos alérgicos y no lo sabíamos, picarnos de un modo sorpresivo en la zona de las manos que no cubren los guantes, en la cara o en el desprevenido cuello, y producirnos una peligrosa reacción alérgica que, al encontrarnos distantes de un centro de atenciones médicas urgentes, pueda desembocar en lo peor... o podría haber quizá un temblor de tierra en el momento de nuestro tránsito por ese puentecillo y de seguro entonces: ¡hombre al agua!, con el agravante de que quizá no sepamos nadar... ¡No, yo mejor elijo quedarme seguro en mi guarida! [...]" 



© Armando Almánzar-Botello. 
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 27 de marzo de 2013

YO, SAN FRANCISCO DE ASÍS: ¿UN CYBORG DE SANTO DOMINGO?…

"Son tan inesperados los medios y concepciones de la obra de arte." A. Almánzar-Botello. "La Caída. 
Texto Neo-testimonial".


Por Armando Almánzar-Botello



«En el Parque Mirador Sur de Santo Domingo, 
a dos exiguas cuadras de mi hogar portentoso, mientras hoy, en pleno miércoles de Semana Santa, ofrecía yo de comer maíz a las cándidas palomas, acompañado, como siempre, por mi propia ausencia turbulenta y por mi deseo de encontrar soldados valientes dispuestos a morir, ¡de verdad!, por el Teatro Fútil del Universo (Cultural Dominicano), tanto apetito manifestaron las aves en sus hervideros traviesos, que se posaron impetuosamente en mi antebrazo no-biónico izquierdo, —cuya mano franciscana ofrecía el alimento amoroso a las volátiles criaturas—, y me produjeron unas pequeñas heridas, casi letras, agravadas por “la aspirina que consumo por motivos cardiovasculares, 'y que me ha producido' la fragilidad capilar excesiva generadora o responsable del sangrado espontáneo que ahora parece florecer en la tensa superficie de mi piel.” 

De inmediato, Crist@ en persona chupó con sus ‘ventosas’ mis pequeñas heridas precoces, pre-cosmogónicas, como si de sorber una mordedura venenosa de serpiente cascabel se tratara, y, en breves segundos, la verdad antiséptica de una boca y su espumarajo místico, chupando, chupando y chupando, voló en terrible inusitado resplandor divino, en acrobacia seminal de Paloma Sacrosanta del Espíritu Santo… Y eso… que apenas comenzaba el Milagro...»



Enlace relacionado:
http://cazadordeagua.blogspot.com/2010/04/la-caida.html


© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 13 de marzo de 2013

PADRE PERRO QUE...

Nuevas formas de intentar paliar el freudiano Malestar en la Cultura.


Por Armando Almánzar-Botello



"[...] El análisis pormenorizado de una significativa casuística en torno al EMBLEMA que constituye la figura del 'PERRO' en nuestro mundo actual; el detenido estudio de estos profusos datos leídos en claves propias del pensamiento antropológico-psicoanalítico de Jacques Lacan, es decir, la idea de poder interpretar de un modo simbólico-lacaniano, la-canino, lacani(a)no, el rol que dicho mamífero carnívoro desempeña en nuestra vida doméstica contemporánea, me ha permitido perfilar la hipótesis del actual papel 'civilizatorio' y humanístico del significante 'PERRO' —y de ciertos protocolos de aproximación a éste en el marco de la CULTURA OCCIDENTAL—, entendiéndolo como una de las principales SUPLENCIAS tardías, postmodernas, de la Metáfora Paterna, del NOMBRE-DEL-PADRE, en la caducidad antropológico-metafísica, ontológica e histórica de dicho SIGNIFICANTE TRASCENDENTAL. 

Cuando ya se ha producido casi como un hecho de envergadura antropológica la trágica Forclusión, Verwerfung, Repudio o Rechazo del Significante Mayor 'PADRE', anteriormente concebido de un modo trascendentalista, —crisis del Discurso del Amo Clásico, Religioso—, forclusión rastreable al metamorfosearse el Amo Hipostático en Amo Capitalista, y, posteriormente, en meros Gadgets del Discurso del Mercado (Braunstein), nos vemos precisados a decir: ¡LA BENDICIÓN PAPÁ PERRO!

De dicha pérdida de 'sustancia paterna', para ser sustituida por 'sustancia perruna', depende la poderosa ideología militante, cuasi virulenta, que caracteriza al ANIMALISMO OCCIDENTAL, en este caso canófilo y de terciopelo, imperante en nuestros días como recurso compensatorio y protésico que implica, en ocasiones, un falso compromiso con lo viviente.

Este fenómeno se ofrece con regularidad, y de un modo equívocamente sinthomático, no como una prueba real de sensibilidad ante los sufrimientos de todos los seres vivos sintientes o ‘sentientes’ (Zubiri), no como una lucha política integral contra la barbarie del carno-falogo-centrismo (Jacques Derrida), sino como paradójico recubrimiento 'sensiblero' de la violación de los Derechos Legítimos de la TOTALIDAD DEL PLANETA COMO ORGANISMO VIVO, por parte de una élite perversa y su BIOPODER sin clemencia [...]"



© Armando Almánzar-Botello. La sexualidad humana y la potencia del animal. (Reflexiones Deleuzianas). Ensayo. 2005. Página 121. Santo Domingo. R.D.


Escuchemos ahora, en MP3, a propósito de un posible "Psicoanálisis del Perro", el vigoroso relato "Las investigaciones de un perro", de la autoría del inmenso Franz Kafka:

http://www.escuchaunlibro.com/n_administrador/videos/vervideo.php?video=Investigaciones+de+un+perro.mp3



© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.


martes, 5 de marzo de 2013

“LA PERSONA VÍRICA”. Indignada nota de protesta.

"TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE SER FELICES Y DISFRUTAR." Patricia Ramírez.

"¿Tenemos la OBLIGACIÓN de ser felices y disfrutar?" Armando Almánzar-Botello.

"Si no buscas el placer, si no estás dispuesto a gozar, te sientes culpable. Y no estoy hablando de una hipótesis abstracta. Me encuentro todo el tiempo con psicoanalistas que me dicen que esa es la razón por la cual la gente acude a la consulta. Se sienten culpables de no gozar lo suficiente. La gran paradoja es que el deber de nuestros días no impone la obediencia y el sacrificio, sino más bien el goce y la buena vida. Y quizá se trate de un mandato mucho más cruel. Probablemente el discurso psicoanalítico es el único que hoy propone la máxima: 'gozar no es obligatorio, te está permitido no gozar'. La paradoja de la sociedad permisiva es que nos regula como nunca antes." Slavoj Žižek.



Por Armando Almánzar-Botello


A pesar de la aclaración que se hace en el artículo “Personas víricas que consumen energía”* cuando dicho escrito explícitamente dice: “Parar los pies a los víricos victimistas no es abandonarles sino invitarles a tomar las riendas”, entiendo que la denominación "Persona Vírica" es una “etiquetación ideológica segregativa”, excluyente y con peligrosas pretensiones de rigor nosológico-psiquiátrico, ético e higiénico-existencial.

Este pseudo-diagnóstico invalidante, cándido y útil en apariencia: "persona vírica", "persona tóxica"..., se promueve en una sociedad postmoderna medrosamente gregario-individualista que pretende, en el seno de su interaccionismo físico y virtual generalizado, desentenderse del Otro en su real problematicidad y sólo aceptar en éste, de un modo perverso y reductor, aquello que satisface el hedonismo y la "pétrea fortaleza narcisista" de quienes niegan a dichas personas supuestamente “víricas” su estatuto de sujetos singulares, contradictorios o sufrientes, no domesticados ni folclorizados.

Entiendo que este lenguaje “encanalladamente” inmunológico: “sujeto vírico”, es parte de una labor de counseling, de consejería "terapéutica", que debe ser entendida como una de las múltiples versiones micropolíticas de la guerra preventiva contra las poblaciones, guerra que un cierto biopoder intenta realizar y de hecho realiza en nombre de la armonía y el concierto áulico de los dominios, eliminando todos los elementos perturbadores de la supuesta salud del “organismo” social mediante ideologías "liberales" de negación de la desgracia .

Una cosa es el derecho que legítimamente nos asiste para elegir nuestras amistades, y otra, muy distinta, la constituye la práctica de elaborar una ideología de la victimización y del rechazo a los sujetos ajenos a nuestro sistema de valores, en función de criterios supuestamente psicoterapéuticos que, en última instancia, se revelan como simples torniquetes ideológicos reguladores del canje social en el seno de la Empresa y del Mercado.

En esta metáfora biologicista, "persona vírica", percibo profundas resonancias fascistas y segregativas.

Este mecanismo de rechazo del otro en tanto que Otro radical, no especularizable, problemático, no asimilable por nuestros propios sistemas de valores, es algo característico de una sociedad hipócrita, en lo esencial profundamente racista, en la cual impera lo que Jacques Lacan denominó: "floculación difusa del odio", con su creación permanente de exclusiones y víctimas propiciatorias.

Como decía lúcidamente Kenneth Burke: “el principio sacrificial de la creación de víctimas es intrínseco a la congregación humana” […] De ahí que lo importante no sea “el modo por medio del cual los motivos sacrificiales revelados en las instituciones de la magia y la religión podrían ser abolidos, sino cuáles son las nuevas formas que adoptan”.

Victimizar a la víctima (victimización de segundo grado que apela a los prestigios de una supuesta psicología preventiva) y gozar de ese mecanismo perverso-espectacular pretendidamente ético-terapéutico, podría apuntalar de hecho, en última instancia, las bases más perversas de una sociedad casi en su conjunto enajenada. 

"La persona vírica" es el primer paso en la definición estratégica de "comunidades víricas", "creencias religiosas víricas", "prácticas instrumentales víricas", "culturas víricas", etc. Todo ello, evidentemente, favorece la estabilidad y el fortalecimiento de los poderes más duros, tortuosos y manipuladores.

Esta lucha antigua, pero también moderna y postmoderna contra lo extraño y lo desconocido, identificados con  “lo vírico”, lo “anormal” y lo “patológico”, —que proceden, supuestamente, de una oscura exterioridad amenazante—, me hace reflexionar sobre los antiguos rituales griegos de expulsión del “fármacos” (farmakeus) en su calidad de “víctima sacrificial monstruosa o deforme” seleccionada y expulsada como tal por la comunidad para ésta librarse, mágicamente, de sus propios males intestinos (plagas, guerras, catástrofes climatológicas, etc.). Este fenómeno ha sido bastante estudiado por la antropología, la etnopsiquiatría y la filosofía.

Pero, sobre todo, este intento de eliminar lo heterogéneo, lo extraño y la realidad misma de la muerte me hace pensar en “El Decamerón” de Boccaccio, obra en la que se ofrece la noticia de ciertos grupos o estamentos sociales privilegiados que creyendo huir así de la gran peste negra que asolaba a Europa en el Siglo XIV, se encerraban en sus mansiones y palacios, en sus fortalezas grupales (una suerte de plazas sitiadas por el miedo y el cinismo) para disfrutar de música, historias, buena mesa y bailes, mientras creían mantener a raya la muerte procedente del “exterior”.

La etiquetación de “persona vírica” promueve la victimización de todo aquel sujeto (víctima de primer grado o no) que se muestre refractario a la imposición de las escalas axiológicas de ciertos grupos de decisión.

Ese “diagnóstico banal” (en el sentido en que Hannah Arendt habló de la “banalidad del mal”: pero... ¿existe realmente la banalidad del mal?), podría promover una generalizada actitud aséptica de rechazo a toda manifestación de sufrimiento, infelicidad, conflictividad, reclamo de justicia, contradicción y problematicidad proveniente de ciertos sujetos. Vislumbramos implícito aquí un terrible conformismo egotista.

Resulta siempre curiosa esta velada forma de intolerancia frente a las diferencias, frente a los supuestos “monstruos” víricos que amenazan la homeostasis del sistema, y más cuando dicha intransigencia “pseudohigiénica” se presenta en el contexto de una paradójica ideología de la “felicidad y solidaridad universales, globalizadas”, que olvida, como bien dice Michel Serres, la “criminal inversión del principio sacrificial que se vive en el mundo actual, donde la mayoría de los habitantes del planeta es sacrificada para el mantenimiento del estatus de una minoría de privilegiados.”

Esta etiquetación segregativa que constituye el sintagma “persona vírica”, lleva implícita una vocación de anulación del sujeto en su alteridad irreductible y cierta velada voluntad de destrucción de la persona "integral", múltiple y contradictoria, para ponerla a disposición de los engranajes instrumentalizadores de la Empresa y el Mercado. Todo esto me hace pensar en la “microfísica de los poderes” de Foucault, aquella en la que los llamados "anormales" por ciertas estructuras de dominio, son expulsados del seno de la "sana" convivencia y recluidos en instituciones especiales o arrojados a espacios marginales.

Claude Lévi-Strauss, por su parte, nos recuerda esta poderosa verdad:

“Después de los trabajos de Cannon se comprende más claramente cuáles son los mecanismos psicofisiológicos sobre los que se basan los casos de muerte por conjuración o sortilegio, atestiguados en numerosas regiones: un individuo, consciente de ser objeto de un maleficio, está íntimamente persuadido, por las más solemnes tradiciones de su grupo, de que se encuentra condenado; parientes y amigos comparten esta actitud. A partir de ese momento, la comunidad se retrae: se aleja del maldito, se conduce ante él como si se tratase no sólo ya de un muerto sino también de una fuente de peligro para todo el entorno; en cada ocasión y en todas sus conductas, el cuerpo social sugiere la muerte a la desdichada víctima, que no pretende ya escapar a lo que considera su destino ineluctable. Bien pronto, por otra parte, se celebran en su honor los ritos sagrados que le conducirán al reino de las sombras. Brutalmente separado primero de todos sus lazos familiares y sociales, y excluido de todas las funciones y actividades por medio de las cuales tomaba conciencia de sí mismo, el individuo vuelve a encontrar esas mismas fuerzas imperiosas nuevamente conjuradas, pero sólo para borrarlo del mundo de los seres vivos. El hechizado [el sujeto vírico, en nuestro caso] cede a la acción combinada del intenso terror que experimenta, del retraimiento súbito y total de los múltiples sistemas de referencia proporcionados por la convivencia del grupo, y, finalmente, de la inversión decisiva de estos sistemas que, de individuo vivo, sujeto de derechos y obligaciones, lo proclaman muerto, objeto de temores, ritos y prohibiciones. La integridad física no resiste a la disolución de la personalidad social ” Claude Lévi-Strauss. Antropología estructural.

¡Esclarecedora y contundente reflexión del gran antropólogo francés!

Me sorprende que algunas personas llamadas a meditar más profundamente sobre temas de esta naturaleza, se limiten a compartir los ideologemas en curso sin someterlos a una debida crítica hermenéutica.

¡Ay, estudiosos de Emmanuel Lévinas!

¿Serán los pobres, para la ideología capitalista del “¡goza a toda costa!”, los sujetos víricos por excelencia?...

“Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar” (¡sic!), dice el texto en cuestión “Personas víricas que consumen energía”. Es evidente aquí el mandato superyoico que funda un falso “Imperativo Categórico” de naturaleza secretamente sádica.

¡Ahora bien, y cierro así estas deshilachadas reflexiones!: ¿Seré acaso yo un “sujeto vírico” y no me apercibo de mi propia desventura?...

* (Patricia Ramírez. Personas víricas que consumen energía. EL PAÍS SEMANAL, 3 de marzo, 2013.)



© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.


ADENDA


VIOLENCIAS... CONFLICTOS... JUSTICIA...

1

“La sociedad democrática moderna quiere borrar de su horizonte la realidad de la desgracia, de la muerte y de la violencia, buscando integrar, en un sistema único, las diferencias y las resistencias. En nombre de la globalización y del éxito económico, intentó abolir la idea de conflicto social. Del mismo modo, tiende a criminalizar las revoluciones y a desheroizar la guerra a fin de sustituir la ética por la política, la sanción judicial por el juicio histórico. Así, pasó de la edad del enfrentamiento a la edad de la evitación, y del culto de la gloria a la revalorización de los cobardes.” Elizabeth Roudinesco, psicoanalista e historiadora francesa.

2

“Ciertamente, la violencia y el conflicto son instancias constituyentes de la condición humana: No hay sociedad ni contrato social sin violencia originaria. Pero, una cosa es el carácter transhistórico del conflicto y otra su pretensión absolutista de ahistoricidad. Esto último desemboca en la categoría política de ‘lo peor’. Una cosa es conflicto histórico y/o transhistórico, y otra muy distinta la “brutalidad” ahistórica (Derrida) de “lo peor” ligada al 'struggle for life' concebido de modo 'etológico', puramente biológico, animal. Esta última ideología, como dice Néstor A. Braunstein, se constituye en una 'auténtica aplanadora del deseo' revolucionario. Una cosa es la violencia ejercida para mantener el Orden establecido, y otra, muy distinta, la violencia efectuada para operar transformaciones históricas que de seguro no restablecerán la armonía idílica en la sociedad, pero permitirán cambios necesarios en las estructuras del Contrato Social, transformaciones operadas en la línea de fuga y de perfectibilidad ilimitada de la Justicia. ¡No al ‘Anything Goes’ político-existencial: puro nihilismo pasivo!” Armando Almánzar-Botello.

3

“Las diversas modalidades de violencia son inevitablemente históricas, y, además, en su especificidad, constituyentes "inerradicables" del Contrato Social. El problema no consiste en tratar de eliminarlas absolutamente: de hecho, es imposible. Un sujeto sin conflictos consigo mismo o con otros sujetos no sería un sujeto humano.

La cuestión es generar una modalidad de nexo social orientado por una suerte de "economía de la violencia", de reducción o acotación de ésta a su mínima expresión: a la violencia necesaria para las transformaciones, en ocasiones radicales, del contrato social...
” Armando Almánzar-Botello.

4

“[…] En el pensamiento del mismo Rousseau, en su idea del estado natural mítico, previo a la fundación del Contrato Social, encontramos una complejidad problemática sobre la que podemos reflexionar.

El gran pensador francés considera aquella situación originaria como caracterizada por la paz y la armonía, pero de hecho también puede ser concebida como una situación de violencia y conflicto.

El Contrato Social es una contra-violencia ejercida sobre una violencia originaria que es la del don originario como exposición incondicional al otro: tanto al mal que de él puede proceder como al mal que podamos infligirle. Donar la Diké, donar la Justicia, implica probar nuestro gesto sobre el telón de fondo de la A-dikia, de la posibilidad misma del mal, del error y de la injusticia. ¡No existe aquí garantía trascendental!. (Derrida).

Esta ambigüedad, entre otras aristas del problema, ha conducido a ciertos pensadores a cuestionar el concepto mismo de Derecho y, en particular, el de Derechos Humanos.

Esta vertiente de la reflexión filosófico-jurídica a que me refiero, intenta mostrar cómo, efectivamente, esa categoría (derechos humanos), está consubstancialmente ligada a una tradición metafísica occidental que limita eventualmente, en su concreto histórico, el ejercicio plural, múltiple y metacultural de la justicia y las prácticas ético-jurídicas.

El concepto de “derechos humanos” está preso dentro de una cierta tradición occidental de la persona, de lo humano, de la ley, que es posible deconstruir. El derecho internacional debe estar abierto a esta reflexión crítica.
” Armando Almánzar-Botello.

5

“Cuando se intenta eliminar el conflicto del seno de lo social o considerar iguales y susceptibles de homogeneización todas las modalidades de violencia, estamos pasando de la necesidad de la violencia, de cierta economía de la violencia (Blanchot, Derrida), a la posibilidad de lo peor: la inmortalidad autodeclarada del Sistema Capitalista de Mercado en sus vertientes más absolutistas: complemento perfecto del Terrorismo de Estado.” Armando Almánzar-Botello.

6

“El anhelo de expulsar totalmente la violencia del territorio de los ordenamientos y procesos humanos; el deseo totalitario de fundar el reino absoluto de la paz libre de todo conflicto; el proyecto de establecer la armonía universal carente de contradicciones, constituye el principio de la peor violencia: la guerra preventiva contra el sujeto, por definición contradictorio y conflictivo, la lucha sinuosa y perversa contra la complejidad indomeñable de lo (in)humano, contra el planeta y las poblaciones en su diversidad irreductible y problemática. Esta violencia preventiva opera, explícita o implícitamente, para garantizar la permanencia de un Orden injusto, el imperio de lo totalmente transparente y previsible. El banal e hipócrita integrismo pacifista termina siendo muchas veces el complemento perfecto de la Guerra Genocida que desata el Biopoder contra la inconmensurabilidad de lo múltiple.” Armando Almánzar-Botello.

7

"Real, sinthome… Rorty... out!

"No hay propiamente saber en lo Real, sino cavilación del sujeto supuesto al saber sobre un Real. Mas lo Real persiste como sinthome, más allá del Sinn (sentido: Husserl) y de la Bedeutung-Intention (intención significativa, querer-decir: Husserl). De ahí que la verdad como ficción y la travesía del semblante como acotación del goce, apunten siempre a él sin agotarlo. No todo se queda en las palabras. Por ser también el inconsciente de lalangue algo real: ¡No hay relación sexual!"

En este párrafo precedente de inspiración lacaniana, amparado además en Duns Scoto con su idea de las 'singularidades-acontecimientos', se podría constatar, si meditamos lo suficiente, la proximidad entre Charles Sanders Peirce y Jacques Lacan: realismos anti-relativistas que dicen ¡no! a la banalidad postmoderna de cierto nominalismo lúdico, psicologista, 'existencializante', irresponsable y cognitivamente impotente. Aquí, Rorty... out!." Armando Almánzar-Botello.



© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 2 de marzo de 2013

Terapia génica, neurociencias, psicoanálisis y enfermedad mental (Breves apuntes banales)

"Cinco enfermedades mentales tienen un origen común, según un último estudio publicado en la revista científica The Lancet. La investigación concluye que existen trazos similares de ADN en cinco de los trastornos psiquiátricos más comunes a nivel mundial, un resultado que puede potencialmente abrir el camino a nuevos tratamientos o técnicas de prevención. Pero todavía queda un largo camino. Las patologías analizadas han sido el autismo, el trastorno por hiperactividad y déficit de atención, el trastorno bipolar, el trastorno depresivo mayor y la esquizofrenia. Según los autores, esta es la investigación más importante jamás realizada entre genética y enfermedades mentales [...]" 
Carolina García. Cinco enfermedades psiquiátricas comparten material genético. El País. 2 de marzo, 2013. 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/01/actualidad/1362168241_764043.html


Por Armando Almánzar-Botello


Dado el carácter multicausal y heterogéneo (elementos orgánicos y simbólico-culturales conjugados de modo complejo) de ciertos trastornos psiquiátricos registrados por la psiquiatría dinámica clásica o por el actual DSM-IV-TR, tales como la paranoia, las esquizofrenias y la psicosis maníaco-depresiva (trastorno afectivo bipolar), el tratamiento farmacológico de estas enfermedades por parte de la psiquiatría biológica o la aplicación de una eventual terapia génica, son recursos que no garantizarían de por sí la "curación" radical de estas patologías. 

Estas modalidades bio-instrumentales de intervención terapéutica sólo afrontarían las vertientes anatomo-fisiológicas y biogenéticas de dichas enfermedades y, por no agotar la multiplicidad variable de los factores causales de éstas, simplemente reducirían para un sujeto particular el riesgo de padecer esos trastornos o convertirían a esas entidades nosográficas, si se encontraran ya instaladas en una subjetividad adulta, en meras psicosis "suplementadas" y parcialmente compensadas por medicación o intervención genómica. 

Un factor que no es causal pero sí estructural, y cuya detección en el paciente reviste singular importancia para la determinación del diagnóstico diferencial y para perfilar las direcciones del proceso terapéutico, las estrategias de encuadre, abordaje y “variantes de la cura tipo” en los problemas psicóticos, es la llamada "verwerfung" freudiana o “forclusión del nombre-del-padre”.

Este último proceso negativo, que define la posición del sujeto psicótico en términos de estructura psíquica fallida, (proceso que debe ser debidamente detectado, situado y contextualizado clínicamente caso por caso), delimita todo un territorio de intervención terapéutica que podría ayudar a corregir hasta los efectos iatrogénicos de ciertos tratamientos biológicos en el territorio de las llamadas psicosis desencadenadas. 

Los aludidos fenómenos de la “forclusión” y las suplencias revisten importancia terapéutica crucial en el caso de las denominadas, por el psicoanálisis lacaniano más reciente, “psicosis ordinarias”, suplementadas y/o compensadas por medio de un “síntoma retocado”, regulador y estabilizador del aparato psíquico. 

Dicho elemento singular y regulador del aparato psíquico del paciente, generado por el sujeto mismo (bajo tratamiento psicoanalítico o en ausencia de éste), constituye una invención sintomática que sin dudas es propiciada de un modo más activo, en su emergencia como “invención compensatoria” del sujeto ante la forclusión masiva de las significaciones vinculantes, por el proceso psicoanalítico en curso. Esto se ha demostrado clínicamente.

A dicha instancia suplente o compensatoria, Jacques Lacan, psiquiatra y psicoanalista francés, autor de "Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis" y de seminarios tan importantes sobre el tema como "Las Psicosis" y “El sinthome”, entre otros, denominó “sinthome” (diferente del mero síntoma padecido). Jacques-Alain Miller sigue en este aspecto el marco teórico lacaniano en su conceptualización y clínica de lo que denomina “psicosis ordinarias” o suplementadas.

Con estas líneas no pretendo negarme a reconocer el gran valor que revisten las aproximaciones científicas biogenéticas, farmacológicas o cognitivistas a los mencionados trastornos psiquiátricos, pero sí resalto el hecho de que el abordaje terapéutico de las psicosis, caracterizadas por su compleja etiología multicausal, no puede realizarse de un modo unilateral, no-complementarista, dogmático y reduccionista, apoyándose de forma exclusiva en las neurociencias o en la genómica.

© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.


"[...] A propósito de la singular escritura de James Joyce presente, fundamentalmente, en "Ulises" y en "Finnegans Wake", Jacques Lacan habla, en su Seminario XXIII "El sinthome" (Paidós, Buenos Aires 2008, página 21) de un cuarto nudo que viene a enlazar los redondeles R (Real), I (Imaginario) y S (Simbólico), los cuales, en el aparato psíquico de Joyce constituyen un falso nudo borromeo en el que lo Imaginario (el sentido y la imagen corporal) está suelto como efecto de una forclusión psicotizante del nombre-del-padre. Con el expediente inventivo del "sinthome de su escritura artística", el cual, de modo transmutante, ahonda en el original síntoma autista joyceano que consistía en gozar de la "letra como lluvia" y del sinsentido de la lalangue en el inconsciente real de los significantes amos sueltos, Joyce elabora y constituye una suplencia del nombre-del-padre, un enlazamiento cuaternario denominado por Lacan "sinthome borromeo",  síntoma "normalizador" o síntoma vinculante que le permitió al gran escritor irlandés hacer lazo social y evitar la locura [...]" 

© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.


ADENDA

TECNOCIENCIAS Y ENFERMEDAD MENTAL

El gran psiquiatra francés Jean Delay, uno de los padres precursores de la psicofarmacología moderna, consideraba que el uso de sustancias psicotrópicas con fines terapéuticos debía circunscribirse a una cierta "normativización estabilizante" del paciente para entonces iniciar el VERDADERO PROCESO CURATIVO en el plano psicoterapéutico y/o psicoanalítico.

La práctica psiquiátrica actual, en nombre del cientificismo instrumentalizador, de la renegación perversa de la desgracia social en el contexto de una ideología optimista cuasi-religiosa y trivializante; utilizando las múltiples coartadas del mercado a favor de las grandes corporaciones farmacéuticas, al servicio de la rentabilidad capitalista y de la falsa eficacia cortoplacista, sostiene al paciente psicótico en la escena del mundo por medio de una utilización abusiva de los psicofármacos y al precio del deterioro de su salud integral.

No negamos el valor ineludible del fármaco estratégicamente utilizado para morigerar el sufrimiento, pero rechazamos una concepción del fármaco y de las tecnociencias aplicadas al campo de las enfermedades mentales, que ve en el "gadget" farmacológico la panacea universal contra el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.

Esa ideología perversa tecno-voluntarista, represiva y enemiga de la dimensión holística de la verdadera salud del sujeto, es la misma que ironiza el gran escritor polaco Stanislaw Lem, en su obra genial "Congreso de futurología", cuando explora el "totalitarismo de la psiquímica"

© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿RESENTIMIENTO HERMENÉUTICO? (Fragmento)

                      Louis-Ferdinand Céline

Por Armando Almánzar-Botello



[…] Alguien dijo que Vida y Obra son "duplicaciones paralelas de una escena fantasmática hurtada"...inconsciente, traumática...

La llamada "vida", entendida como plétora y campo ilimitado de posibilidades inmanentes (“la vida la muerte”, escribía Derrida, uniendo sin coma ambos puntos extremos en un espacio atópico de indeterminación e incertidumbre) se encuentra, evidentemente, por encima de la mera "obra" como “simple” producto de un acto creativo de escritura, pero participa de una dimensión ética distinta.

Si la obra, en su complejidad semiótica, contradictoria y polivalente, atraviesa los prejuicios, ideologías, convenciones y narcisismos de época, es decir, si se constituye en "obra" más allá del ruido relativamente inarticulado de los contextos, no cae como tal bajo el hacha del juicio moral normativo: abre más bien un espacio de exploración y constitución de sentidos inéditos, desconocidos.

En este orden de ideas podemos afirmar que el Louis-Ferdinand Céline de “Viaje al fin de la noche” no es el mismo autor de los Panfletos Antisemitas como "Bagatelles pour un massacre". Por lo menos, la estrategia escritural y ética no es la misma en ambos casos.

En aquella gran novela del escritor francés, al igual que en su “Muerte a crédito”, existe lo que Julia Kristeva denominaría una exploración escritural sublimatoria de la abyección, de la emergencia histórica de una cierta “pulsión de muerte” y del sinsentido, pero no se instaura, de ningún modo, una ideología racista, ultranacionalista, autoritaria, asesina, militarista o complaciente con los poderes fácticos, sino, muy por el contrario, una especie de carnavalización bajtiniana del apocalipsis de las significaciones ideológicas convencionales e hipostasiadas...

Los Panfletos celinianos revelan el "error" ético-político de Céline, un inexcusable anti-semitismo fascista, si se quiere, pero esta dimensión de su obra nunca invalida su otra escritura creativa generadora de obras transformativas con valores semióticos permanentes.

Para los japoneses tradicionales, por ejemplo, el ideal del hombre de letras íntegro implica necesariamente la conjunción de las vertientes ética y estética, pero, lamentablemente, no siempre es así en la experiencia concreta de todos los grandes autores.

Junto con el "recriminable", latente o explícito odio en bruto que puedan expresar algunos supremos hacedores literarios a través de ciertos actos de su vida y de su escritura extraliteraria, actos considerados, con mayor o menor grado de hipocresía, como “injustos y perversos” cuando son medidos desde un cierto punto de vista de apreciación axiológica, existen también, en posición simétrico inversa, otros grandes escritores cuyo odio ideológico se expresa, veladamente, a través del resentimiento valorativo contra la excelencia literaria lograda por esos “supremos hacedores” que no participan de los mismos principios ético-políticos que defienden sus rencorosos críticos, o que han sido eventualmente censurados y estigmatizados como “inmorales” o “monstruosos” por ciertas instancias de los poderes constituidos. 


Piénsese, a modo de ejemplo, en la tradición maldita de los “hijos espirituales del Marqués de Sade”, en la negativa de la Academia Sueca a conceder el Premio Nobel a Jorge Luis Borges argumentando de modo oportunista, vengativo y pseudoliberal sobre la evidente simpatía del gran escritor argentino por el régimen dictatorial de Pinochet, por el imperialismo británico y el franquismo, etc., etc.

¿No acontece algo similar a lo anteriormente señalado en lo que entendemos como “apreciaciones de mala fe” realizadas por un gran ensayista judío como lo es sin dudas el extraordinario George Steiner, cuando en su importante obra “Extraterritorial. Ensayos sobre literatura y la revolución lingüística” (Ediciones Siruela, 2002, páginas 49-59) llevado por su legítima posición antirracista, “prosemita” y antifascista, defiende la supuesta superioridad artística del Lucien Rebatet de “Les deux étendards” con respecto al Céline de “Mort à crédit” y cataloga como "patológicas" la visión y las técnicas de Céline como escritor?

Para mí, sin regateos, Louis-Ferdinand Céline, junto a Kafka, Proust, Joyce, Beckett, Virginia Woolf, etc., es uno de los más grandes escritores de Occidente desde Dante, Cervantes y William Shakespeare.

El problema ético del "don del poema, del don textual y su escritura creativa", va más allá de la simple y burda denuncia criminal o panfletaria, del plagio como simple robo, de la usurpación de pedestales, del intercambio compensatorio de minusvalías psico-sociales, de la circularidad interesada del mercado y del moralismo maniqueo de aquellos que Niestzsche denominó los falsos sacerdotes... Pero también, esa complicación ética nos sitúa, o debe situarnos, más allá del mero resentimiento patológico y del espíritu de venganza que no alcanza el estatuto de suplencia sinthomática (Lacan) estéticamente lograda…

Lo ideal sería, para el sujeto en situación de discurso y en acto de escritura, poner en su vida ético-práctica —a su cuenta y riesgo— “un poco” de lo que haya perfilado como aventura del sentido en su obra creativa (no sólo a la inversa); descubrir en los sentidos múltiples de su “propio” texto nuevas posibilidades de vida y socialidad; dejar un espacio en el discurso para el punto de ignición que constituye lo Real como Pulsión de Muerte transmutada, como telón de fondo, afuera genético y ruido blanco de la existencia multiforme: En fin, "economizar violencia" y psicosis desencadenada a través de la escritura como lluvia sinthomática de letras, para decirlo tal como pensaron este problema Emmanuel Levinas, Maurice Blanchot y Jacques Lacan […] 


Agosto de 2003


© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.


domingo, 25 de noviembre de 2012

¿EL DIOS DE LOS JUDEO-CRISTIANOS ES UN MERO NARCISISTA?

"No puedo creer en un dios que quiera ser alabado todo el tiempo." Friedrich Nietzsche.


Por Armando Almánzar-Botello


A propósito de la frase del gran pensador alemán, debemos recordar que todo rito —cristiano o no— si bien es periódico, no es continuo, es temporalmente medido, finito, circunscrito a una temporalidad regulada y a lugares específicos definidos por los correspondientes protocolos de lo sagrado. 

Además, desde el punto de vista cristiano, a Dios también se le alaba, se le adora, con nuestro permanente servicio y socorro al prójimo en sus diversas necesidades y circunstancias. 

Establecidas las premisas anteriores, debemos decir también que aquí no se discute la existencia o no existencia de Dios: tema banal, filosóficamente hablando: La creencia en Dios es un hecho de "admisión" situado más allá de lo demostrable, más allá del mero "asentimiento intelectual" (como nos recuerda el genial filósofo español Xavier Zubiri). Es un acto imponderable de fe en la persona del testigo, más que en la presunta "objetividad" del testimonio.

Nietzsche discutió y problematizó el tema de la modalidad abrahámico-judaica de “lo divino”, del poder “degenerativo” y decadente del sacerdote y la moral judeo-cristiana canónica, representada ésta, según el pensador alemán, más que por la figura misma de Jesús, por el “tshandala” Pablo de Tarso, paradigma del resentimiento y del espíritu de venganza contra la vida y lo verdaderamente “aristocrático” de la inmanencia, rasgos que definen al hombre inferior, según Nietzsche, y que son característicos del monoteísmo judío y de otras concepciones místicas vitalmente empobrecidas.

Niestzsche contrasta esa visión judía decadente, a la que considera mero nihilismo negativo, con una voluntad “aristocrática” de la afirmación vital dionística como recuperación ética y estética de ciertos valores del mundo greco-latino pagano.

Valga la digresión aparente.

Retomando el tema de la alabanza a Dios debemos resaltar que dicha prueba de amor a lo Alto, en un contexto ontológico-litúrgico cuyas aristas más sutiles pueden escapar y escapan habitualmente a la percepción consciente de la persona misma del creyente o piadoso, no es el simple reconocimiento servil de una "Entidad Trascendental", de un "Ego Divino", de “una Fuerza metafísica unívoca” o de una "Instancia Creadora Suprema", sino también un acto Fundacional Reiterado.

Por medio de la alabanza (repito: no permanente sino ritualizada, medida, calendarizada), el “Pensamiento Mitopoiético Originario”, fundador de lo Sagrado posteriormente canónico, restablece la trascendencia “objetiva” de "lo divino", la garantiza, la reasegura; reinstala una cierta “versión de lo divino” como poder trascendente en el seno tranquilizador del rito.

Son, además, rituales cuasi-apotropaicos (de apaciguamiento) de la dimensión terrible y enigmática que eventualmente pueden revestir algunas divinidades, no exclusivamente el “Dios único” (Señor Dios de los Ejércitos) característico del contexto monoteísta judaico, islámico o cristiano, es decir: abrahámico.

La función de apaciguamiento puede recibir y manifestar un “plus” de intensidad represiva en el contexto dogmático y fundamentalista de ciertos monoteísmos que mediante el recurso de la adoración fuertemente ritualizada se protegen del “retorno de lo reprimido” que amenazaría como vuelta al politeísmo, a la multiplicidad de otras epifanías o concreciones de lo sagrado-divino.

Por esa razón, psicólogos, psicoanalistas, sociólogos y antropólogos de lo sagrado, establecen una correlación probable, válida para ambientes profundamente dogmáticos, entre ritos hipertrofiados de “adoración” (latría) y “veneración” (dulía), por un lado, y, por el otro, mecanismos de defensa obsesivo-compulsivos para la  conjuración de un super-yo represivo, acompañados, eventualmente, de "pasos al acto" de naturaleza asesina y/o autodestructiva, de acuerdo con cierta nosografía psiquiátrico-dinámica.

A esa dimensión del monoteísmo caricaturizado, apunta Nietzsche con su famosa frase de mero valor retórico-polémico más que de rigor onto-filosófico.

El mismo Nietzsche, en sus descripciones de la “inspiración poética” y del “Eterno Retorno”, participa del juego “sacralización-desacralización”, aunque lo hace, desde un punto de apreciación-valoración pluralista, irónico-lúdico, no monoteísta ni dogmático, en apariencia.

Nietzsche sustituye la liturgia ascensional y catártica propia de la onto-teología, por aquellos valores 
que nos recuerda Gilles Deleuze: 

Referidos a Zarathustra, la risa, el juego, la danza, son los poderes afirmativos de la transmutación: la danza transmuta lo pesado en ligero; la risa los sufrimientos en alegría; el juego de lanzar (los dados), lo bajo en lo alto. Pero referidos a Dionysos, la risa, la danza, el juego, son los poderes afirmativos de reflexión y de desarrollo. La danza afirma el devenir y el ser del devenir; la risa, las carcajadas, afirman lo múltiple y lo uno de lo múltiple [univocidad del ser]; el juego afirma el azar y la necesidad del azar.

© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Chopos en invierno americano...

"[...] Un sauce de cristal, un chopo de agua, /
un alto surtidor que el viento arquea, /
un árbol bien plantado mas danzante [...]" 
Octavio Paz. Piedra de sol (Fragmento).


"Remember The Alamo!"



Por Armando Almánzar-Botello



1

El chopo es chopo...
aunque alado el copo de nieve...
lo desmienta...

2

Un álamo es un álamo...
aunque sórdida,
la copa de la sombra lo pervierta...

3

La prosodia de la sangre no es un juego:
el que piensa en olvidarla...
¡es hombre muerto!




© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

YO “OPINO”: ¡Sí, creo en la comunicación como vínculo social!

Julia Kristeva

Por Armando Almánzar-Botello

A Rossanna Wagenaar, 
con admiración y afecto.


El lenguaje produce originariamente pensamiento, aunque éste no se presente desde el principio de la operatividad significante bajo la forma de pensamiento lógico-identitario y predicativo.

El lenguaje es una productividad en marcha que se inicia con la generación de "sinsentido". Sobre dicho "sinsentido", producido por la red pulsional de los fonemas no semantizados —“sinsentido” a entender no como ausencia de sentido sino como exceso no regulado de sentido—, se edifica la “intención significativa” cerrada, comunicativa, compartida, que hace vínculo social.

Julia Kristeva, filósofa especialista en lingüística y en psicoanálisis, desde la perspectiva de lo que podría entenderse como su primera obra magna, su tesis titulada La Révolution Du Langage Poétique: L'avant-Garde À La Fin Du XIXe Siècle, Lautréamont Et Mallarmé. Paris. Éditions du Seuil, 1974 (La revolución del lenguaje poético. La vanguardia a finales del siglo XIX: Lautréamont y Mallarmé), consideraba que antes del funcionamiento de lo "Simbólico" comunicativo (ésta es su terminología), basado en el signo, en la sintaxis y en la transmisión de significaciones abstractas y denotaciones estables, opera, como una “anterioridad cronológica y sincrónicamente transversal al signo”, a la denotación y a dicha sintaxis, una productividad "Semiótica” (Kristeva la relaciona con el concepto platónico de “chora” o matriz) vinculada con el ritmo, la prosodia, el juego de palabras, la risa, la glosolalia (vocalizaciones sin sentido preciso, específico, pero cargadas de intensidades pulsionales inconscientes y de afectos).

Kristeva establece que lo “simbólico comunicativo” no es un origen, sino que es más bien el efecto de un “proceso semiótico de producción” anterior al sentido regulado como significación transmisible, comunicable a través de un discurso normalizado por la sintaxis y por una cierta univocidad semántica.

De modo pues que el proceso significante comporta, en su realización compleja, la conjunción de una productividad semiótica no mensurable (dimensión del pensamiento no-identitario previo a la comunicación), y la dimensión de las significaciones cerradas, intencionales, que hacen vínculo social.

No obstante, esta complejidad o tensión dialéctica entre lo “semiótico” y lo “simbólico”, entre lo no idéntico y aquello regulado por la lógica de la identidad, es algo irreductible: siempre decimos, aunque haya comunicación basada en la dimensión identitaria del significado, “más de lo que creemos decir", menos de lo que espera el receptor de nuestro mensaje, otra cosa distinta a lo que nuestra intencionalidad significativa cree “expresar”, etc. 

Esa polivalencia conflictiva es parte de la comunicación cotidiana, ordinaria, llena de inevitables malentendidos, que precisamente el discurso científico, como tal, intenta reducir o eliminar... sin lograrlo plenamente jamás.

Lo que sí debe entenderse con "toda" claridad, dentro de lo posible, es que pensar estos problemas no es lo mismo que leer el periódico con las novedades del día o ver el noticiero por televisión.

¡Existen lenguajes especializados! No todos podemos “comprender”, sin previa formación en un área específica, un mensaje determinado y/o culpar al emisor de dicho mensaje por nuestra eventual incapacidad para entender el asunto.

No todo el mundo desempeña el papel de divulgador-simplificador de problemas. Pero tampoco nuestra capacidad de entendimiento es la medida universal de todo lo que se puede pensar críticamente más allá de la mera opinión. Se requiere, para saber por “dónde va la pelota” en un determinado contexto conceptual, de un esfuerzo de comprensión aplicado sobre una masa crítica y ordenada de conocimientos previos.

Como decía, más o menos, Albert Einstein cuando los periodistas le pedían una explicación “rápida y didáctica” de la Teoría de la Relatividad: Si puedo hacer que personas sin formación en filosofía, cosmología, matemáticas superiores, cálculo tensorial, lógica simbólica, y sin conocimientos del estado actual de la ciencia física, "comprendan" la teoría de la relatividad, eso que “comprenderían”, ¡ya no sería la teoría de la relatividad!

¡Y sí, creo en la comunicación como vínculo social!




© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

martes, 20 de noviembre de 2012

LLAMADAS MISTERIOSAS.

"¿Quién es quién si hace teatro?" A.A.B.



Por Armando Almánzar-Botello



He recibido en mi casa varias llamadas telefónicas, en las que percibo una voz anónima extrañamente velada, con aristas virulentas que me amenazan de muerte...

Después de proferida la intimidación tremenda, sólo escucho simplemente un rumor sin sentido, que me recuerda al Congreso y su pésima poesía... a una turbulenta y onírica manifestación callejera...

Y de inmediato, un "clic" sigiloso: ¡cortan la comunicación!...

"C'est la mort — ou la morte... Ô délice! ô tourment!"

¿Será hembra la criatura... o secretamente macho?... 

"Ô délice! ô tourment!"

¿Aviso a la Policía o compro un nuevo perfume? 

¿Acepto la nueva propuesta de tarjetitas de crédito y contrato a un Detective Privado con política precaución?

¡Oh Delicia, oh tormento!

¿Será macho, será hembra mi acústica criatura?... 

¿Existe la Democracia en este país de peligros,
donde la Ley es un Juego secuestrado en un Salón?

Sin la menor duda lo afirmo: ¡la Locura es inmortal!

¡Que viva la Lucidez!
¡Que viva la Incertidumbre!




© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡JO!

"Se hace necesario profundizar la reflexión crítica más allá del simple, astuto, cínico, y en ocasiones pueril oportunismo de ciertos grupos o segmentos de clase "vive bien en el crucero de la temporada", a los que nunca les ha importado un "pito" el destino real del pueblo dominicano en su conjunto, y que ahora simulan hablar en su nombre porque las circunstancias les obligan a regular los protocolos de "chupar la teta estatal" y sus beneficios e incentivos, para tragar también un poco de su leche fiscal. En ese turbio contexto, donde se mezclan cínicamente mansos y cimarrones, el interés y la frustrada vocación de rapiña cohabitan obscenamente con la trivialidad visceral de los insultos y la real desesperación de un pueblo llano todavía ausente en la manifestación de sus más legítimos reclamos. Entiendo que no se debe renunciar a la calidad del compromiso profundo con la práctica política transformativa. Pero hay que redefinir con más seriedad la naturaleza, los actores, los contextos y deslindes de la lucha." Armando Almánzar-Botello.



Por Armando Almánzar-Botello



Algunos “tontitos epistémicos”, con más de “micos” y “despiste” histórico-intelectual que de verdadera “episteme” y alpiste crítico, —criaturas que son “en el fondo”, pese a su burdo intento de “tigueraje pseudo-reflexivo”, verdaderos “gallitos locos” y pragmáticos “busca vida”—, creen que, con su escasa formación intelectiva (¡claro: una injusticia!), su débil pulsión epistemofílica y la “cota vital inmatura” desde la cual emiten sus banales y epidérmicos juicios cibernético-vernáculos, ¡jo!, están agotando la “medida de lo posible conceptual-humanístico” y precipitando la llegada del “Hombre Nuevo”. 

Citan en sus “lienzos”, aplicadamente, a “picto-periodistas” de quinta categoría “súcuba”, como si estuvieran haciendo referencias a grandes teóricos o estrategas de la “picto-política” y la “vita nuova” socio-cultural, y se creen muy originales por el hecho simple de ignorar que eso que “pintan” tan orondamente como “propio”, no es más que el mero dibujito empobrecido, descolorido, “grado xerox en la teoría plástica”, de los trazos grandiosos de un Giotto di Bondone, un Raffaello Sanzio, un Tiziano Vecellio y/o un Pablo Picasso, verdaderos genios creadores que resultan lamentablemente desconocidos en su obra estético-política efectivamente transformadora por aquellos arrogantes “sujetitos-pictóricos-pintorescos” de marras... ¿Postvanguardistas?... ¡Jo!

Estos “inquietos” picto-pelafustanes, padecen la ceguera fatal que provoca en las canquiñas el tener por maestros de “esculto-pintura” a pésimos merengueros disfrazados de compositores líricos y/o sinfónicos, y el tratar de “picotear sapiencia contumaz” desplazándose, fundamentalmente, en el reino fragmentario de la Realidad Virtual (RV), vicio que anula el “pathos” de las distancias y las auténticas jerarquías del espíritu para traer como “retorno de lo reprimido” las movilizaciones acéfalas —y en ocasiones, simplemente canallas— que hace ya 723 años y medio se produjeron en el reino político de una cierta roñosa y/o maquillada materialidad física pseudo-turbulenta, usurpadora de las legítimas instancias. ¡Y después pretenden un título “nobiliario”! ¡Jo!

A esos presumidos “tunantitos” del ejercicio pseudo-libertario y de las artes liberales “google-babelizadas” (pese a sus afeites, vestiditos, pullover sweaters y otras malas artes de circo pletóricas de simulaciones), les recuerdo las palabras de nuestro insigne humanista Don Pedro Henríquez Ureña cuando cuestionaba la falsa originalidad de los "pelafustanes":

«¿Dónde, pues, comienza el mal de la imitación?
Cualquier literatura se nutre de influjos extranjeros, de imitaciones y hasta de robos: no por eso será menos original. La falta de carácter, de sabor genuino, no viene de exceso de cultura, COMO FINGEN CREER LOS PEREZOSOS, ni siquiera de la franca apropiación de tesoros extraños: hombres de originalidad máxima saquean con descaro la labor ajena y la transforman con breves toques de pincel.

PERO EL CASO ES GRAVE CUANDO LA TRANSFORMACIÓN NO SE CUMPLE, CUANDO LA IMITACIÓN SE QUEDA EN IMITACIÓN.

Nuestro pecado, en América, no es la imitación sistemática —que no daña a Catulo ni a Virgilio, a Corneille ni a Molière—, sino la imitación difusa, signo de la literatura de aficionados, DE HOMBRES QUE NO PADECEN ANSIA DE CREACIÓN ; las legiones de pequeños poetas [y de pseudoteórico-prácticos] adoptan y repiten indefinidamente en versos [y en banales ideologemas] incoloros, “el estilo de la época”, los lugares comunes del momento.
» Pedro Henríquez Ureña.



© Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 3 de noviembre de 2012

LA FAMILIA EN CRISIS

Modulaciones oníricas de la Utopía

"Pienso en familias donde habría no solamente dos o tres madres, sin contar los padres [o las suplencias sinthomáticas del padre], sino en familias compuestas de 3 + n padres. Eso ya existe. Y actúa, además, en el inconsciente de las familias más "formales". Si se toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las sociedades occidentales, se tiene una primera idea de la futura madeja." Jacques Derrida

         Portada del libro de Donna Haraway "Simians, Cyborgs and Women".


Por Armando Almánzar-Botello


A Jacques Lacan, in memoriam.
A Élisabeth Roudinesco.
A Narciso Isa Conde.





El nombre-del-padre, la función paterna y la metáfora disyuntiva-conjuntiva, elementos reguladores que operan en el seno de la familia como instancias del lógos separador-vinculador en su carácter de principio tradicional de autoridad en las sociedades androcéntricas occidentales (E. Roudinesco), han sido violentamente erosionados —proceso que se acelera a partir de una cierta etapa de la modernidad o postmodernidad—, por una racionalidad económica y cognitivo-instrumental que sólo reconoce como única o básica garantía del lazo social, del vínculo cultural o del nexo de convivencia, al poder económico hipostasiado, absolutizado, voluntarista, y al dominio tecno-científico manipulador. ¿Adiós a Papá? 

Paradójicamente, sólo pensamientos polivalentes y complejos, alertados por el psicoanálisis freudo-lacaniano y por el marxismo, —orientaciones tradicionalmente ligadas al llamado "sesgo falogocéntrico"—, pueden ofrecer las más afinadas capturas conceptuales de la mencionada crisis parental del androcentrismo y de las mutaciones que ya se perfilan en las estructuras familiares propias del mundo capitalista de Occidente.   

Un catastrófico proceso de tribalización galopante y de promoción de lo que Jean Baudrillard denominaba “androginia metastásica”, se confunde con las llamadas Leyes del Mercado y con la crisis de las estructuras de parentesco.

El riesgo, la peligrosidad de esta crisis, como bien lo señala Élisabeth Roudinesco, se puede medir en el esfuerzo desesperado de ciertos sectores por restaurar una figura super-yoica y perversa de "dios-padre", mediante el abocamiento a una nueva forma de tiranía que pretende rehabilitar viejos fantasmas dictatoriales, autoritarios y feroces. Paradójico intento de salvarnos del caos mediante un retorno supuestamente apotropaico y talismánico de lo monstruoso reprimido, que vuelve, sigilosamente, transmutado en presunta instancia benéfica, salutífera y salvífica, convertido en aparente amuleto para exorcizar el desastre y salvar al orden social de su disolución.

Aclaramos que este fantasma del “padre-salvador” que retorna, es un complemento perfecto de la estructura criminal del biopoder mítico y de la crisis misma que se pretende conjurar con una apelación desesperada al viejo autoritarismo.

De hecho, para superar en profundidad esta crisis se requiere de una nueva estructura familiar, permeada y regulada por una racionalidad activa que deje lugar a la desnudez del Acontecimiento, a la posibilidad “sanadora”, benéfica, de la “co-apropiación y la trans-apropiación” (Ereignis: Heidegger).

El nuevo espacio familiar que germina hoy sobre las deterioradas instituciones patriarcales (viejas familias en crisis, ejército, iglesia, partidos políticos tradicionales, etc.), permitiría, quizá, el encuentro efectivo con lo heterogéneo, el diálogo con la diferencia y el posible respeto positivo a la radical alteridad del otro. Se esperan, en un escenario de profundas transformaciones antropológicas, nuevas suplencias estabilizantes y sublimaciones sinthomáticas de los nombres-del-padre...

A través de una Verwindung-Andenken, pensar-actuar-rememorante, superador del Ge-Stell, entendido este último como estructura de imposición o dominación tecnológica (Heidegger), se prefigura el espacio de una nueva socialidad efectivamente dialógica en el horizonte de lo que Jacques Derrida concibe como “la democracia por venir”.

Derrida nos dice que, si bien la familia no es a-histórica, es una estructura matricial transhistórica que varía en su dinámica, su política y su estructura, pero conservando siempre cierta capacidad de producción/aniquilación de subjetividad. 

Considera Derrida que frente a la presente decadencia del modelo familiar nuclear burgués, y con las posibilidades que ofrecen en su ambigüedad problemática las mismas tecnociencias (la genética molecular, la genómica, etc.), debemos entender como algo inevitable el abrirse a nuevas estructuras parentales, por lo demás, ya en curso de articulación localizada, con los pro y los contra que dicha apertura conlleva (Donna Haraway).

Esa inédita bisagra simbólica de una familia redefinida y reorientada en sus estrategias (É. Roudinesco, D. Haraway), operando como espacio simultáneamente conjuntivo y disyuntivo entre lo micro y lo macro político y social, debería promover la multiplicidad, el lazo trans-binario entre las partes y la dimensión creativa, democrática y multiforme de sus mecanismos de regulación, de sus instancias de “auto-eco-organización” (E. Morin).

Ello vendría a sustituir la lógica destructiva de la simple “apropiación” capitalista que aplasta y sumerge a la “otredad” en el agujero negro de la misma estructura familiar en crisis, o que sólo reconoce y “respeta” en ese “otro” su poder adquisitivo en el seno de las relaciones de producción-distribución-consumo, su capacidad funcional de control y eficacia en el contexto de los poderes establecidos, su mera obediencia o subordinación a los poderes fácticos más mercuriales y ligados a la más cruda conveniencia economicista.

La familia, como aparato ideológico del Estado Capitalista en crisis, se manifiesta como una simple y perversa micro-empresa de promoción de la competencia, del mero cálculo de conveniencia entendido como prosecución prostitutiva de las estrategias de beneficio egoísta, y en muchas ocasiones, de simple goce retorcido y éticamente ilícito.

La ética no se reduce a la moral espuria de la conveniencia digitígrada.

La familia mutilada, tribalizada y pervertida por el biopoder capitalista, ha devenido desde hace largos años en espacio que fomenta la rivalidad y los celos (M. Foucault, D. Cooper, R. D. Laing, A. Esterson), el aprovechamiento ciegamente pragmático de la llamada “educación-formación-cultura”, e incita al consumo voraz de los diversos objetos del mundo entendidos en clave mercantil, hedonista y escaladora.

Las diversas instituciones del sistema capitalista "senil", patológico, inhumano, constituyen, en mayor o menor grado y en sus protocolos internos de funcionamiento (como bien lo demostró en el pasado Siglo XX la psico-higiene y la psicología institucional de un José Bleger, por ejemplo), espacios proyectivos en los cuales los diversos sujetos-agentes efectúan procesos de producción y reparación simbólica de objetos y daños imaginarios, muchas veces vacíos de real significación macro-social y de genuino valor para acrecentar las intensidades vitales de los sujetos.

Allí, repetimos, en este campo institucional atroz, los sujetos actúan mecanismos de reparación fantasmática de lesiones psico-sociales y se proponen la adquisición de supuestas insignias ideales de poder en un territorio de violencia obtusa e improductiva y de obsolescencia programada, cuya única finalidad es garantizar la permanencia del Orden más injusto y antidemocrático productor de falsa alegría afirmativa, meros valores reactivos, tristeza y sufrimiento generalizados (J. Lacan, J. A. Miller).

No está demás recordar que dicho contexto institucional de ideología pseudo-familiarista extendida, de privilegios y grupismos-favoritismos, opera hoy como "territorialidad perversa y arcaica del artificio" (G. Deleuze) al servicio del gran capital financiero.

En dicho recinto “familiarista” estallado se exalta, con más fuerza que nunca, la grotesca y descarnada lucha por la vida en una “atmósfera difusa de odio renegado” y asignación caprichosa de roles, máscaras y papeles en función de los intereses del Poder más inicuo, mentiroso y genocida.

Los “bienes” que promueve la “familia-empresa” patológica tardo-moderna, coinciden con la más trivial bisutería del Mercado, la misma que garantiza a los agentes de la Bolsa Cultural, cuyo Padre Ideal es Don Negocio, la “mascarada del goce” y del estatus en su vacua mostración de falsa cura.

La ausencia de genuina solidaridad, promovida estructuralmente por el sistema y sus agentes del poder político-económico, se tapona con un cinismo polimorfo y sus descaros múltiples, con el disimulo minucioso y mezquino de los motivos egotistas, “humaniteros” y pseudo-filantrópicos de la acción, y con el fetichismo tecnológico pueril que coloca al gadget informático (junto al animal fetichizado y pseudo-protegido en sus derechos) en el lugar de “partner ideal” y gran Otro sin fisuras.

A esto se suma la vocación de gasto suntuario y de consumo conspicuo (T. B. Veblen) promovida por el aparato familiar para intentar la compensación artificial e inauténtica de las más profundas minusvalías y resentimientos psico-sociales del sujeto (A. Adler), mas no para contribuir a su liberación en un nuevo proyecto convivencial   (I. Illich) que permita, a través de un contrato de equidad y justicia social, la satisfacción de sus diversas e históricas necesidades concretas.

La familia tradicional decadente —lo que de ella queda en el mundo occidental—, castiga a sus miembros cuando se apartan de esos mandatos super-yoicos del “¡goza!” fálico, del “principio de placer-principio de realidad”, verdaderos “imperativos hipotéticos”, cada vez más explícitos, de productividad como dominio, de eficiencia mercurial, de maximización de beneficios y reducción de los conflictos al “cero nirvánico” en nombre de la mayor de las violencias: la destrucción del sujeto simultáneamente único, múltiple, conflictivo-creativo, pensante, contradictorio y actuante.

La maquinaria familiar, estructuralmente hablando (sin dudas que hay excepciones a esta norma), es hoy por hoy un simple negocio o contrato fraudulento regido por las leyes del Mercado y la ignominia política oportunista.

Las auténticas y necesarias jerarquías que deben existir en las estructuras familiares e institucionales, determinadas por criterios válidos de madurez cognitivo-afectiva integral y por auténtica “experiencia creativa” de sus miembros, por un capital simbólico adquirido con real esfuerzo, metabolizado y diferenciado al ritmo de una genuina asimilación y cuyos contenidos y beneficios se desean transferir por vías pluralistas, democráticas, no sometidas a la mera violencia espectacular, pragmático-egotista o simplemente mercantil, ceden ahora su lugar al establecimiento de jerarquías espurias, no basadas en la equidad, en la igualdad de oportunidades, en la justicia o en la multiplicidad convivencial, sino sustentadas en el mismo poder económico fanfarrón e hipostasiado que oprime a lo múltiple en el seno de la dimensión macroscópica de cierto Contrato Social.

Este espacio capitalista perverso de interacción y "sujetación" se descubre subordinado en última instancia a las reglas del capital glocal militar-financiero, con vocación de convertirse en Amo absoluto de la realidad planetaria criminalmente homogeneizada en su pseudo-diferenciación espectacular.

Debemos resaltar el hecho de que lo apuntado anteriormente sobre la decadencia de una cierta manifestación histórica de la familia y de las estructuras sociales con las que ella guarda una relación compleja "endo-exo-causal", no constituye un simple problema moral sino una problemática de amplitud antropológica, de magnitud histórica, económico-política, jurídica, psicológica, que debe ser analizada y enfrentada sociedad por sociedad, sin que esto excluya las alianzas coyunturales transversales y/o transvernáculas entre las llamadas fuerzas emergentes de vocación pluralista y radicalmente transformadora que se manifiestan biopolíticamente en el seno de las poblaciones (G. Deleuze. M. Foucault, G. Agamben).

El problema señalado no se enfrenta con una simple apelación a las buenas costumbres. No es asunto de un retorno a la supuesta dignidad folclórica de nuestros abuelos. Implica una multiplicidad de luchas que podrían expandirse desde la práctica programática de la desobediencia civil hasta la toma del poder y control efectivo de ciertos estamentos sensibles del Estado y de la Sociedad Civil Popular, con miras a la transformación profunda de las estructuras simbólicas, tecno-científicas, socio-económicas y jurídico-políticas que co-determinan la crisis de las estructuras familiares del capitalismo y sus valores nihilistas reactivos…

Como hemos repetido en otros contextos de nuestras modestas reflexiones, se hace necesario un combate político que abarque un doble registro. Por un lado: la lucha popular, descentralizadora, de cara a la comunidad local y global, una lucha que intente construir una cierta neo-autonomía relativa desde abajo, sustentable, abierta a múltiples formas de propiedad y gestión de los capitales económico, social y simbólico, y, por el otro: una lucha por redefinir el papel del Estado, por pensar u orientar sus vínculos con el funcionamiento ya efectivo de nuevas configuraciones familiares y macro-sociales, en un proceso de profunda renovación de las políticas públicas y privadas, orientado por la búsqueda de inéditas relaciones de producción.


2003




© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.