lunes, 30 de julio de 2012

Nota brevísima sobre amor y deseo...




Por Armando Almánzar Botello




La incapacidad patológica de amar y desear, la afánisis (desaparición o ausencia del deseo), entendida no como temor a dicha desaparición o desvanecimiento (Ernest Jones) sino como supuesto refugio neurótico para intentar salvaguardarnos del Deseo del Otro, de la castración y de la muerte (tal como Jacques Lacan concibe a la afánisis en su propia teoría), se disfraza en muchas ocasiones con los prestigios de la ciencia, entendida ésta por Lacan como ideología de la supresión del sujeto al servicio de la instrumentalización del mundo. Caso actual de las tecnociencias y su complemento ineludible: el biopoder.

Hacia "la plaza fuerte de su yo" se orienta el individuo con su voluntarismo, para evitar confrontarse con lo que el exceso del deseo descarnado, causado por el "objeto a" como vacío real, implica de posibilidad de "fading", desapropiación, desvanecimiento y redefinición de la subjetividad.

Resultados de esta impotencia psíquica, de esta defensa compulsiva contra el Deseo no programado por el Yo y que escapa al Principio del Placer como simple homeostasis, es el tedio de envergadura antropológico-epocal y planetaria, el aburrimiento postmoderno, la estrategia de 'ligue polivalente' pero sin compromiso profundo con el otro, el llamado "amor líquido" (Zygmunt Bauman), la simple promiscuidad y/o el intento de convertir al Mercado en 'partner' absoluto que suministra gadgets, mercancías-tapones, para obturar la falla o grieta ontológica.

Como nos recuerda Élisabeth Roudinesco: ¡hay que reinventar el amor y la familia!




© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana,

domingo, 22 de julio de 2012

...mujer mántica... semántica... romántica...


                                      Willem de Kooning. Mujer I. 1950-52



Por Armando Almánzar Botello




Tu semántica no lame:

                                    lima

combate

                                    ama


                me araña

inventa
                                   ¡boxea!...

                 
              ¡Oh, Mami!:


¡Tu semántica mastícame la mántica!





Noviembre de 2011

© Armando Almánzar Botello
Santo Domingo, República Dominicana.



jueves, 19 de julio de 2012

PORCINA PRESUNCIÓN...

"Emerjo de mi abismo y no me alcanzo..." A. A. B.

                      Francis Bacon. Figura con carne. 1954

Por Armando Almánzar Botello


A William Blake, a Paul Celan, a Sigmund Freud, a Antonin Artaud. In Memoriam



¡Oh porcina presunción de los guerreros! 
Toute l'écriture est de la cochonnerie.

La distancia más concisa entre dos puntos 
no es la espada, 

ni tampoco la pocilga desecada y confundida con las tierras conquistadas del Zuiderzee… 

Entre mundos diferentes la distancia más lacónica pudiera ser pasión: oscuro fulgir del pensamiento...
                        
                        Rizoma o laberinto 
donde bailen las pulsiones garabatos del enigma
poemas desiguales en la fuga paralela 
de sus letras resonantes—, 
                                           coexistiendo cada línea 
con su otra turbulenta
en flujo polifónico de Río embriagador... 

Dispara postmoderna la parca infierno inédito: 

Panópticos los drones por el cielo convulsivo
rayan líneas catastróficas de negación y ausencia.

Pero brilla transmutante la escritura 
de lo (im)propio:
Salvífico el desastre ahora es lúcido sentir. 

El poema planetario es la hecatombe revertida 
que retorna sublimada en la blancura de la página:

¡Cartas reescritas del amor!




Mayo de 1992-Diciembre 2012 
Poema retocado

© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

martes, 17 de julio de 2012

Iglesia, Ejército, Nación, Patria, Partido... Familia.

Breve nota en honor a Élisabeth Roudinesco.

                     Élisabeth Roudinesco y Jacques Derrida.


Por Armando Almánzar Botello


¿Podría la familia postmoderna actual, tecnogenética y/o coreográfica, la misma estructura compleja que Jacques Derrida consideraba conformada en ocasiones por 3+n padres o por la simple figura monoparental, tomar el relevo no sólo de las relaciones parentales en el Siglo XXI sino de la multisecular función simbólica de la Iglesia?

¿Qué vínculos evidentes y ocultos 
actuando en los nuevos contextos o escenarios, relacionarían al Mercado Absolutizado (casi una nueva teología laica fundamentalista) con las 'diplopías' o disfunciones de la vieja función paterna (Muerte de Dios, disolución de la figura del Padre trascendentalizado, decadencia histórica del valor del Nombre-del-Padre) y las llamadas, por Jacques Lacan, “suplencias sinthomáticas de la Metáfora Paterna”, representadas por los llamados “nuevos nombres-del-padre”?

Es pertinente señalar que las mencionadas “suplencias del Nombre-del-Padre”, muchas veces resultan cónsonas con las metástasis fetichistas del Mercado en su pretensión de constituirse en nueva figura laica del Amo Absoluto y en garante del goce cuando se intensifica o acelera la erosión de la sociedad patriarcal…

Nos encontramos frente a una severa crisis actual del Principio de Autoridad como "Lógos Separador", como instancia que, al decir de la historiadora y filósofa francesa Élisabeth Roudinesco, constituyó el fundamento de la familia tradicional. 

En este contexto, la intelectual y biógrafa de Jacques Lacan se pregunta si el devenir de los acontecimientos, en los niveles macro y micropolítico, sólo nos conduce a "la horizontalidad de una perversa economía de mercado". O, en su defecto, a la restauración virulenta (por un nuevo retorno de lo devaluado y reprimido) en la sociedad cuasi-andrógina, feminizada/maternalizada actual, de la figura perdida de Dios-Padre mediante nuevas e insólitas modalidades de tiranía y violencia.

Prosiguiendo con nuestra glosa del texto de la Roudinesco nos podríamos preguntar, además: Después de las crisis del hipócrita familiarismo tradicional, de la pérdida de prestigio de la Iglesia y del Ejército, del debilitamiento de las categorías tradicionales de Nación, de Patria, de Partido, de Género, ¿cómo reinventar la familia del Siglo XXI, en su calidad de maquinaria simbólica transhistórica o ineludible espacio relacional, resistente al actual proceso de "tribalización orgánica de la sociedad mundializada, promotora del culto narcisista del sí-mismo?"



Textos de referencia:

-Élisabeth Roudinesco. La familia en desorden. Fondo de Cultura Económica, México. 2006.

-Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco.
Y mañana qué... Fondo de Cultura Económica, Argentina. 2003.



© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

IRONÍA Y CULTURA (Fragmento).



Por Armando Almánzar Botello




[...] A contrapelo de la simple interpretación literal de los mensajes y del mero desciframiento directo de los códigos, el grado de riqueza y exquisitez culturales alcanzado por una época específica se mide, entre otras cosas, por la capacidad de que gozan los sujetos que la conforman para leer de modos irónicos, críticos, oblicuos y simbólicos en la trama subliminal de los textos.

En la gloriosa postmodernidad retiniana y acéfala que padecemos, existen sujetos que han alcanzado tal grado de empobrecimiento cognitivo que no les resulta ya posible la comprensión de la ironía, del humor, ni de los juegos metalingüísticos y capacidades comunicativas de segundo grado.

En nuestros días, en múltiples contextos, un pragmático cinismo (i)letrado campea por sus fueros.

¡Desde los altares heréticos de la gran cultura pluralista y los actos de habla polifónicos, oremos por esas desdichadas víctimas de la depauperación semiótica! [...]




Septiembre del 2001


© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 20 de junio de 2012

Muerte, igualdad, humildad...


                       
Por Armando Almánzar Botello


Si bien es cierto, como decía el poeta T. S. Eliot que: "humility is endless" —la humildad es interminable—, no es cierto, jamás, que la muerte nos haga del todo iguales. 

Pensar que tras la muerte la heterogeneidad de los sujetos queda reducida a una simple comunidad homogénea de difuntos, es puro nihilismo y resentimiento de los mediocres contra la magnificencia coral de la vida. Insípido rencor pseudo-cristiano contra las inevitables jerarquías inmanentes del espíritu.

Cada cual llega a la tumba por el camino y la línea de fuga que trazan los valores que afirmó en su vida. Es la vida quien puede juzgar a la muerte. El acto creador se produce contra la muerte.

Lo terrible del Poder como violencia mítica es que pretende imponer a los sujetos una muerte serializada, homogénea, tal como aconteció en los campos de concentración del nazismo y prosigue sucediendo en los tiempos de la postmodernidad por efecto de las nuevas modalidades genocidas del biopoder capitalista y su mercado.

Si bien la muerte es aquello que "lo desbarata todo" para un macro-ego infatuado que se cree a sí mismo inmortal, la verdad de su evanescencia la sorprendemos desde el fragor exuberante de la vida.  

Pensamos, como Gilles Deleuze, que tras la muerte de la persona sólo subsisten, insisten, singularidades nómadas, pre y post-individuales, impersonales.

Como dijo un gran poeta, la muerte abstracta es muda, sorda y tonta: nunca ha dicho nada memorable. Ella es la zona cero de la vida en su pluralidad palpitante. Sinsentido y silencio que habitan por detrás de lo que cierto filósofo denomina los límites de mi mundo…

Sólo la vigilia ofrece genuino testimonio del sueño. Y si el sueño es considerado por algunos poetas como una suerte de vigilia más alta, ese hermoso pensamiento lo han podido formular mientras ellos se encontraban muy despiertos.

No pretendemos negar el valor generativo de los sueños: se puede soñar escribiendo y los materiales oníricos nos pueden servir para el acto de creación en la vigilia. No existe una separación neta, maniquea, antinómica, entre palabra y silencio, vigilia y sueño, vida y muerte… Por ello, Derrida piensa la estructura compleja que denomina: la vida la muerte... 

No ‘cesamos de morir mientras vivimos’, decía Maurice Blanchot. Sin embargo, cuando morimos efectivamente, sólo otros (aquellos que nos sobreviven) tomarán el relevo de nuestra vida-pensamiento. 

El amigo que sobrevive a mi muerte constituye la garantía de mi memoria mediante la incorporación de mi alteridad en lo que Derrida concibe como la cripta: invaginación de la subjetividad del sobreviviente con el fin de acoger el cuerpo simbólico extraño del amigo muerto, en tanto que otro irreductible...

Por todo lo dicho hay que tratar de vivir de un modo impersonal, no frío ni dogmático ni aferrado a nuestro yo, sino como si fuéramos puros corpúsculos de luz provisoriamente condensados en un sí-mismo susceptible de disolverse, gozosamente, en el monstruoso devenir sin fundamento.

No obstante, la muerte abstracta, reiteramos, no nos hace ontológicamente iguales. ¡Jamás! No del mismo modo nos devoran a todos los gusanos…

¡No es lo mismo Adolfo Hitler muerto, que Hannah Arendt, Primo Levi o Paul Celan en sus respectivas tumbas!

¡No son ni serán jamás equivalentes Rafael Leonidas Trujillo Molina, muerto, y el vuelo temporalmente suspendido de las Radiantes Mariposas…

El resto es puro nihilismo sin cima.




© Armando Almánzar Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 16 de junio de 2012

INDIVIDUALISMO Y GREGARISMO



Por Armando Almánzar Botello


El individualismo y el narcisismo, en la postmodernidad capitalista, son simples máscaras del más radical gregarismo interaccionista que homogeneiza el goce a escala planetaria y crea un escenario pseudosocial, espectacular, virtualizado, donde se pierden la verdadera problematicidad de lo real, el vínculo efectivo con el otro y la polivalencia del sujeto en su relación crítica con lo social. 

Existe una falsa "solidaridad de talk show" que es una de las formas perversas extremas que reviste el narcisismo defensivo que promueve el Sistema Capitalista.

En nuestros días, en este "imperio criminal de la banalidad", cualquiera es una celebridad por unos minutos. Andy Warhol tenía razón en esto. El individualismo es el complemento perfecto del gregarismo. Anverso y reverso de la misma estructura. Lo "privado" está secuestrado por el Gran Capital.

Otra cosa es el "secreto" del sujeto efectivamente pensante y crítico en su relación profunda con lo socio-político y con el deseo, no con el mero placer de captura de los bienes, de la mercancía y de la mascarada del goce en una vida concebida como simple spot publicitario...

En esta última, la llamada "solidaridad" resulta ser más bien, paradójicamente, un trivial sonsonete autista.

La paradoja de una cierta postmodernidad es que pretende "hacer vínculo" de la "ruptura de los vínculos", en un campo de fuerzas donde el factor vinculante por excelencia intenta ser, de forma perversa, el Mercado Entrópico Capitalista, como instancia promotora de un egotismo agiotista cuyo inhumano postulado básico es el saber gozar-saber hurtar-saber vivir... ¡sin apercibirse de la verdad sufriente del otro!


¿Resulta posible para la subjetividad erosionada del hombre postmoderno, víctima esquizo de la pseudo-socialidad virtual, del excesivo relacionismo electrónico-mediático, espectral y conmutativo, redefinir y habitar su cuerpo más allá de los estereotipos gregarios dominantes? ¿Podrá asumir su desamparo ontológico (Hilflosigkeit), su soledad radical de sujeto frente a lo Real de la Muerte sin necesidad de refugiarse de forma defensiva en una sub-especie de narcisismo protésico hipertrofiado? ¿Podrá transmutarse la subjetividad desfalleciente del liberalismo individualista clásico en genuina y gozosa solidaridad intensiva, y dejar de percibir como salvación las fortalezas espectaculares del shopping-mall y de las iglesias, la apropiación y el consumo bulímicos de bienes, servicios y banales recetas espirituales de autoayuda? 

Son muchas las coartadas que de una manera compulsiva promueve hoy el Mercado en su voluntad de omnipresencia pseudo-protectora frente a la consciencia de la finitud, la problematicidad del goce, la desolación y el vacío nihilista. 

Pero como ya lo indicaba David Schweickart en varias de sus obras, existe la posibilidad de orientar el Mercado más allá del Capitalismo homogeneizante, deculturador, anti-ecológico, no sostenible y destructivo de la genuina solidaridad. ¡He aquí la gran apuesta política! 

Pensamos, a contracorriente de los spots publicitarios, que nos resulta posible constituirnos en "sujetos únicos en proceso" plurales, contradictorios, irreductibles, sin apelar a la paradójica presunción del adocenamiento, a la estrategia perversa de abandonar cierta relación crítica y comprometida con lo político y con el lazo social, sin recluirnos en los rituales monoideístas insulsos que nos defienden del significante de la falta en el Otro y nos impiden vincularnos, de modo auténtico, con la multiplicidad compleja y heterogénea de los otros...  



© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

miércoles, 6 de junio de 2012

PATANES DE LA LETRA Y BURDOS ARCHIVEROS





Por Armando Almánzar Botello



ALGUNOS PATANES DE LA LETRA Y BURDOS ARCHIVEROS, esos que pretenden realizar lo que Salvador Elizondo denomina 'la crónica del instante', creen tener la verdad aprisionada en sus turbias faltriqueras por el hecho simple de poseer un arsenal amorfo de datos, informaciones y chismes que manejan antojadizamente desde la plaza fuerte de su yo más pre-freudiano, anti-ético y pre-marxista...

Pero esos verdaderos farsantes y maestros del oportunismo anti-democrático, siempre se encuentran protegidos por las FUERZAS OSCURAS, situados a la sombra de los poderes duros y sin plantear nunca en su decir, supuestamente 'analítico', fricción o contradicción alguna con dichos poderes fácticos.

Caballeros de industria que mutilan alevosamente los brazos laboriosos de los obreros robando su plusvalía, para poder decir entonces que dichos trabajadores abandonaron sus responsabilidades, que son meros haraganes o simples cargas para el Estado. 

En fin, esos patanes de la letra y burdos archiveros son: ideólogos cañallas del ESTADO DE BIENESTAR Y/ O DE LA LIBRE COMPETENCIA... ¡pero sólo a favor de su propio bolsillo "patafísico"!

¿De ellos será el Reino de los Cielos?...



© Armando Almánzar Botello.
    Santo Domingo, República Dominicana

lunes, 4 de junio de 2012

Magro epigrama ciberótico.


Por Armando Almánzar Botello




Ni ella era Jung, ni él era Freud…
sin embargo:
luego de un fatídico idilio turbulento,
se odiaron a muerte los dos travestis…
                ¡como si fueran sabios!




Febrero 2010


© Armando Almánzar Botello
    Santo Domingo, República Dominicana.

sábado, 19 de mayo de 2012

El Plan (relato)


                      Lucian Freud. Wasteground with Houses, Paddington.
                                                 1970/72. Oil on canvas.




Por Armando Almánzar Botello


Para L. N. G.




¡Oh rabia impotente! Parecía que la presencia fatal de un virus electrónico había infectado de forma selectiva los mensajes que los dos se venían comunicando a través del ordenador en el transcurso de aquellos agitados meses de pasión enmascarada. 

Por ese grave acontecimiento, el sujeto de la escritura no había podido acceder a ciertos archivos que le permitirían definir con más precisión el plan del relato seminal que serviría de base para el otro vuelo.

¿O sería más bien para el descenso al subsuelo ilimitado y monstruoso de su propio ser, de su atroz memoria?... Palabras demasiado convencionales para expresar la terrible perspectiva que se abría ante sus ojos.

Temblaba frente a las puertas entreabiertas del posible cumplimiento, del Plan que vislumbraba, ominoso y ciego como la ruta de un Metro fantasma deslizándose en la noche por interminables galerías subterráneas, clamando por la encarnación de sus espectros en la espesura sombría de su trayectoria inconsciente, ineluctable... 

Pensó entonces en la frase de Mishima: Se abre hacia la muerte, tal como un kimono de seda se desliza por la pulida superficie de una mesa hasta caer silencioso en la penumbra del piso...

Sintió un escalofrío que recorrió su espina dorsal, y contempló -mientras escribía en el silencio de la noche alta-, la pantalla fosforescente del computador...

Al cabo de unos instantes, apartó la mirada de aquella luz que lo hería, y miró las ventanas oscuras de su cuarto.

Pensó en los parques públicos bajo el sol de las mañanas, en viejos paraguas olvidados en rincones también sin memoria, en calles al atardecer atravesadas por las corrientes vertiginosas de autos carnívoros, en secretas escaleras que ascendían como promesas de magnolias en la noche, en remotos lugares cerrados donde un hombre y una mujer se desnudan en la penumbra, incansable y mágicamente, para entregarse, resplandecientes de pasión y de extrañas metamorfosis, a ritos innombrables y voluptuosos...

Llegaron a su mente aquellos solares llenos de plantas extrañas, ratas gigantescas, restos de ordenadores y máquinas de finalidad incierta; espacios pululantes de cucarachas y bichos que creíamos hacía mucho tiempo extinguidos, basureros que aparecen de súbito entre algunos edificios de las grandes ciudades ofreciendo el testimonio de una secreta y vaga verdad de la existencia: la banalidad con la que casi siempre se disfraza el enigma inanticipable del acontecimiento...

Porque -pensaba-, no hay nada más misterioso que la basura, que los restos, que los vestigios, que los escombros... Huellas primordiales de la sangre en las palabras terribles que perduran...

En el sujeto de la escritura se ahondaba el hueco, la inclemente verdad de la carencia, el vacío donde agazapada, retorciéndose, ondulante, la peligrosa cobra de la escritura preparaba su fármacon letal.

Al no encontrar en el ordenador los referentes escritos que dieran testimonio de los hechos en apariencia acontecidos entre ellos en los últimos cuatro meses, le parecía que todo había sido un insólito y turbulento sueño del que apenas ahora acababa de despertar, y que esta ensoñación comenzaba, con extraño goce de planta carnívora y angustiosa fiebre delirante, a florecer de nuevo transfigurada en su conciencia, al rememorarla...

Toda la realidad al alcance de sus ojos en la polvorienta buhardilla: arriba, la noche del cielo raso; abajo, la mesa sobre la que escribía, iluminada tenuemente por una pequeña lámpara eléctrica, el bolígrafo que sostenía latiendo entre sus dedos entumecidos (escribía ahora a mano, convencida de que la pantalla del ordenador quema los sueños), la página sobre la que trazaba frases inconexas y zigzagueantes, el viejo escritorio sobre el que se reclinaba como sobre un abismo, los libros y objetos dormitando casi vivos en los anaqueles de madera, los pasos enigmáticos de otro huésped del insomnio en la habitación vecina, la sombra voluptuosa de un torso desangrado en la memoria... Todo lo que alcanzaba a escuchar y sentir en la alta noche, todo, se consumía como ella en el incendio de la incertidumbre...

De forma parecida a la de Chuang Tzu, -pensó el sujeto de la escritura.

De forma parecida a la mía leyendo estas frases     -prosiguió alguien hablando en voz alta-, que cuando despierto del sueño en el que creí vislumbrar a Chuang Tzu, no puedo saber si he soñado a Chuang Tzu, o es él en realidad quien continúa soñándome -incesante como el grito de mi ser-, ahora, aquí, creyéndome despierta en lo que escribo.

Entonces, blandiendo el filoso cuchillo sobre el seno desnudo de la mujer de rasgos orientales -que fosforescía a su lado en el lecho como una dormida y delicada flor de ciruelo-, el innombrable comenzó, con firmeza y precisión, a escribir la verdadera historia...





© Armando Almánzar Botello
    Santo Domingo, República Dominicana

miércoles, 9 de mayo de 2012

EL MARQUÉS DE VARGAS LLOSA

"No hay que confundir la clasificación hecha por Bajtín y otros críticos literarios de estirpe sociológica –cultura oficial y cultura popular– con aquella división que desde hace mucho existe en el mundo anglosajón, entre la high brow culture y la low brow culture: la cultura de la ceja levantada y la de la ceja alicaída. Pues en este último caso estamos siempre dentro de la acepción clásica de la cultura y lo que distingue a una de otra es el grado de facilidad o dificultad que ofrece al lector, oyente, espectador y simple cultor el hecho cultural. Un poeta como T.S. Eliot y un novelista como James Joyce pertenecen a la cultura de la ceja levantada en tanto que los cuentos y novelas de Ernest Hemingway o los poemas de Walt Whitman a la de la ceja alicaída pues resultan accesibles a los lectores comunes y corrientes. En ambos casos estamos siempre dentro del dominio de la literatura a secas, sin adjetivos. Bajtín y sus seguidores (conscientes o inconscientes) hicieron algo mucho más radical: abolieron las fronteras entre cultura e incultura y dieron a lo inculto una dignidad relevante, asegurando que lo que podía haber en este discriminado ámbito de impericia, chabacanería y dejadez estaba compensado largamente por su vitalidad, humorismo, y la manera desenfadada y auténtica con que representaba las experiencias humanas más compartidas."
Mario Vargas Llosa.

"Existe una historia más o menos común en América Latina, que nos habilita para hablar de un espacio cultural latinoamericano en el que coexisten muchas identidades. No necesitamos ejercer ningún reduccionismo sobre ellas, ni encontrarles rasgos comunes. Lo indígena, lo afroamericano, lo europeo, la latinidad, la tropicalidad, etc., a veces convergen y en otros casos se distancian.Es mejor admitir que cada uno de estos aspectos designa parcialidades: las culturas indígenas son importantes como originarias de este continente, pero la población que las representa abarca unos 40 millones de personas, aproximadamente el 10 por ciento de los habitantes de América Latina, 30 millones de los cuales se concentran en cuatro países (México, Perú, Guatemala y Bolivia). “Lo afroamericano” y “lo tropical”, aparte de la imprecisión de estas fórmulas, pueden ser vistos como soportes de magníficas producciones musicales y literarias pero no es convincente, ni antropológica ni estéticamente, atribuirles la representatividad de lo latinoamericano bajo la etiqueta de “realismo mágico”. Machu Pichu, Macondo y Brasilia, el tango, la salsa y la bossa nova, Borges, Frida Kahlo y García Márquez han servido, junto a muchos más, para que a veces nos sintamos parte de una comunidad latinoamericana, pero las discrepancias e incompatibilidades entre ellos incitan menos a alinearlos en un paquete de ofertas regionales que a pensar en nuestras contradicciones.

Si este espacio común existe es, en parte porque tenemos una historia compartida a partir de la llegada de europeos hace cinco siglos, que instituyó vínculos prolongados hasta hoy, y porque en los últimos 150 años también desarrollamos una historia conjunta, convergente o enfrentada con Estados Unidos."
Néstor García Canclini.



                                         


Por Armando Almánzar Botello


No renegamos del valor lúcidamente crítico que podríamos encontrar en algunas afirmaciones de Mario Vargas Llosa con respecto a lo que diagnostica como una actual banalización de la literatura y el arte padecida por la llamada postmodernidad globalizada, como efecto de la promoción de valores estéticos epidérmicos o meramente hedonistas en el contexto de lo que el importante escritor peruano-español, siguiendo a mi entender la estela de Guy Debord, denomina la Civilización del Espectáculo.

No obstante, me parece que a Vargas Llosa, desde hace varios años, la crítica al adocenamiento del hombre urbano postmoderno le ha conducido a negar las tradiciones orales y la inventiva de lo que todavía puede llamarse pueblo.

De acuerdo con su punto de vista letrado-elitista, las tradiciones populares, indígenas, orales y míticas de América Latina y del Perú en particular —que él mismo retrata de modo muy convincente en su novela "El Hablador"—, no son cultura sino meras modalidades de la incultura.

Para Vargas Llosa, en sus polémicas consideraciones hermenéuticas, el gran crítico ruso Mijail Bajtín, —autor de "La Cultura Popular en La Edad Media y en El Renacimiento. Un estudio de la obra de Francois Rabelais y la carnavalización en la literatura", entre otros importantes textos críticos del pasado Siglo XX—, abolió la oposición paradigmática cultura / incultura, y no la oposición cultura oficial / cultura popular, como el eminente crítico y filósofo soviético postulaba. Ergo: Bajtín, para el Marqués Vargas Llosa, abrió las compuertas a la barbarie.

Nos parece entonces que, para el Premio Nobel peruano nacionalizado español, la única cultura posible sería la de cierta letra secuestrada en los pasillos de una cierta Academia... Lo que entendemos como una definición muy segregativa y racista de cultura.

Evidentemente Vargas Llosa está delineando así una cartografía cultural aséptica para consumidores de arte y literatura de clase alta.

Se trata de eliminar, quizá con alevosía programática, todo lo que pueda oler a "pueblo", a "multitud" (no digo a "muchedumbre").

Por otra parte, debemos recordar que la oposición entre "alta cultura" y "cultura de masas" es utilizada por los filósofos marxistas de la Escuela de Frankfurt de un modo teórico-crítico muy particular. Hay implícito en ese deslinde un severo cuestionamiento a la Sociedad Capitalista y a su producción de ideologemas enmascaradores de la dimensión alienante de la producción serializada, desdiferenciadora, aproblemática.

Sin dejar de reconocer la verdad parcial presente en el enfoque de Adorno, Horkheimer y Marcuse sobre la cultura de masas, me parece que lo que se denomina actualmente postmodernidad no es algo homogéneo.

Sin validar el “anything goes”, el todo vale, algunas manifestaciones culturales postmodernas pueden cribar, seleccionar, reutilizar crítica y creativamente un conjunto de elementos procedentes del mundo de la “cultura de masas”, sin que ello implique, a mi entender, una concesión light al aparato simbólico de producción serializante propio del capitalismo "crematístico".

La cultura popular en América Latina es un factor que no podemos obviar en un enfoque de las tradiciones "orales, carnavalescas y dialógicas", con más razón todavía que en las llamadas sociedades industriales y postindustriales.

Por más erosionado que se encuentre el concepto de "pueblo", sus modalidades semióticas de funcionamiento permanecen, transformándose, pero diferenciadas de la llamada alta cultura.

En este sentido es preciso reflexionar sobre las tesis de autores como Néstor García Canclini, Serge Gruzinski, Carlos Monsiváis, etc., en su conceptualización de las culturas híbridas, el pensamiento mestizo y los aires latinoamericanos de familia...

Lo importante es eliminar la idea esencialista de una supuesta pureza cultural, ya proceda ésta de lo llamado "popular-prístino" como de lo "culto-elitista".

Lo que reviste, a nuestro entender, real trascendencia crítico-cultural, es encontrar, en nuestras sociedades latinoamericanas y antillanas, por ejemplo, complejas modalidades heterogéneas de articulación sígnica de valores, tradiciones y archivos que apunten a la valoración de un cierto mestizaje, de una cierta hibridez semiótica cónsona con la naturaleza plural, múltiple y problemática de nuestros procesos históricos.

En ese sentido, percibo en la posición de Vargas Llosa una concepción muy excluyente de la cultura al limitarla a una formación clásica cuya matriz se remonta a la Edad Media donde la tradición greco-latina se encontraba clausurada en los monasterios y el pueblo creaba el arte de las máscaras grotescas, las ‘facecias’, el carnaval... Con la diferencia de que Vargas Llosa parece despreciar esta segunda vertiente de la cultura, tan valorada por Bajtín, al no considerarla como propiamente cultural.

Con ello, el autor de “La ciudad y los perros” rechaza los valores tradicionales que sobreviven en sociedades híbridas, mulatas y mestizas como las nuestras.

Vargas Llosa parece apostar más bien a un proceso homogéneo de modernización occidentalizante. Es decir, de norteamericanización-europeización de la cultura mundial... Nos sitúa de nuevo, peligrosamente, en la vieja disyuntiva: Civilización (Occidental) o Barbarie... Esta justa acusación se le ha formulado ya en varios contextos.

En la dirección de todo lo que formulo con anterioridad, entiendo que Vargas Llosa se hace merecedor de la crítica de Luis Martín-Cabrera, en el breve ensayo que este escritor titula: 'Contra la escritura letrada de Vargas Llosa'.

En ese trabajo nos dice Martín-Cabrera, entre otras cosas: "Ningún escritor inquieta y preocupa tanto a Vargas Llosa como José María Arguedas. Arguedas era quechuahablante y su literatura, al contrario que la de Vargas Llosa, se movió siempre en una tensión entre dos mundos, dos lenguas y dos historias; El Zorro de arriba y el zorro de abajo, como tituló su última novela. Arguedas, como José Carlos Mariátegui, aunque de manera diferente, no vio en las culturas indígenas una rémora, sino la posibilidad misma del comunismo incaico, de una sociedad y una modernidad asentadas sobre el comunitarismo y no sobre el genocidio cultural y físico de los indígenas."

Finalmente nos preguntamos, profundamente preocupados por la respuesta, si la retracción implícita que propone Vargas Llosa hacia los ámbitos de la Alta Cultura participa de cierto isomorfismo con respecto a las propuestas genocidas presentes en las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su convocatoria tácita a desatender las necesidades de los pensionados y de los sectores mayoritarios de la población mundial concebidos como mera “biomasa”, como parásitos no productivos que sólo generan problemas financieros al Sistema.

¿No estará el Marqués Mario Vargas Llosa, en su aparente defensa de la cultura como valor superior, efectivamente comprometido con el biopoder plutocrático más duro y genocida?

Que conste: no deseamos participar de ningún “amarillismo” propio de La Civilización del Espectáculo al formular esta grave preocupación.




Abril del 2012




© Armando Almánzar Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.

viernes, 27 de abril de 2012

No estoy triste, Laforgue... no estoy triste, Lacan...


"El individuo neoliberal es el punto de partida para pensar cuál es la práctica operativa que se corresponde con su tiempo. Si decimos punto de partida es porque el individualismo liberal, por consistente que aparezca en su autismo consumidor, no puede clausurarse sobre sí mismo. El tiempo de su existencia establece las condiciones para que ese individuo pueda ser desestabilizado en sus propios fundamentos, y allí, en esos resquicios y puntos de fuga, es donde la práctica política que incluya al psicoanálisis debe intervenir. En este punto, se trata de tensar al límite la relación histórica entre la vocación política de izquierda y el psicoanálisis, desde el único hecho histórico que le puede otorgar fuerza a la interpelación: tanto la invención freudiana como el desarrollo de la enseñanza de Jacques Lacan se constituyen, de entrada, como una lectura sinthomática de la izquierda, una lectura de sus textos, prácticas y aspiraciones." Jorge Alemán

                                    Jacques Lacan


Por Armando Almánzar Botello



Amanece.
¿Oráculo confiable?
Burda fata sibyllina en el espejo de la noche:

una caja de dientes postizos,
                                             presumidos,
el recurso falsamente comedido de un anciano...

René     René Descartes    René Razón
Metódico Cartesius
                               ¿Carta descartada?...

Afelpada y con pantuflas,
enturbiando su oleaje de tormenta
las persianas,
                    la mañana es una vieja
cloqueando simulacros.
Me proclama prematura sus mentiras
vaginales...
                  ¿realmente virginales?

Versióname un programa por espejo cotidiano:
no escribas monstruosa, brutal, indecidible
—buscando día a día la vacía nombradía—,
                                              tus grafemas de gallina
picoteando en la gravilla/
la terrible tortuosa identidad
                                            inconfesada...
Versióname tu hoja por espejo cotidiano.

(Uterina y neblinosa
recompóngome la máscara 
en premura envejecida).

Acostado monologo en ataúd
y me desoigo.
                     (Gris avanza lo innombrable.
Luctuosa viuda negra el pensamiento telaraña).

Bestia ciega fuiste anoche.
Caín de patio triste.   Nostradamus epiléptico.

              ¡Andrógino de plástico!
             
              Gallina gorda folclorista.
       
¡Fuiste con tu envidia la inocencia terrible del mal: ¿todos los hombres?

Este Mongo Satanás olvida el rito
del crepúsculo:
                       desastres programados, financieros,
turbios pactos criminales, perversos,
                                                        convenientes...

¡Oh cinismo!                                      ¡Oh ironía!                    

¿Qué Amo sin medida en seducción telemediática te planifica el Goce?                    

Uterino y neblinoso
recompóngome la máscara
en el juego maquiabólico.

Detenido monologo en ataúd
y me desnombro.
                           Felicítome bañándome al fin
pichón de Drácula.      Calígula cornudo...
político en campaña... ¡y ya no me detengo!...
                               
                                       ¡Sí!

A mamá le gusta la poesía. ¡Coño!

Unas uñas bien cuidadas son imprescindibles.

(En la página triunfando,
el idiota enamorado que retorna por encargo,
canta por igual a un bello postre,
que a un trocito imaginario desprendido de algún astro...)

Y pregunto:
               (interrogo a los poetas tan profetas)
¿quién es quién si hago teatro en democracia de patanes?

La odalisca en el diván no me mira fijamente.
La otra tarde llegó tía y quiso desmontar el cuadro:

masturbarse los cristianos en rincones de la sala 
no es decente.
                   ¡Contabilidad es combatividad! ¡Atesora esa niña
cuatrocientas zapatillas!

Y ahora:
el Poeta de mi generación es Gerente por vocación. ¡Sí señor!

En el juego sigiloso de su horrible universo,
en pantalla gigante la señal satelital,
digita por la mente su frenético esperanto:

¡Global freedom of commerce!
¡Global freedom of commerce! 

Pateando una osamenta él silba una tonada:
¡Combatividad es contabilidad!
Mi padre fue pequeño, peludo y sin escrúpulos. 

¿Quién negocia por el cuerpo las veredas imposibles?:
¡Genoma     Genoma    invierte en el Genoma! 
¡Biotecnología!
                       Mi chica no ha muerto de SIDA, 
¡lo confirmo!  

De visita en el museo calcula sus ganacias,
y mira fijamente la basura del traspatio.

¡Combatividad es contabilidad!    
Mi Tía Encarnación sueña con el Amor :
ella busca en la Internet un poquito de calor...  

La llama del insomnio me calcina en los balcones:
medito en el futuro del olvido.
Payasos congresistas, comediantes periodistas,
                                                lobistas y ladrones/
rufianes y poetas políticos cagones pre-oficialistas/
monederos del abismo,
prometen ya editar a los nuevos ruiseñores...

¿Para qué la poesía en tiempos de ladrones?

Bajo límpidos satélites en la noche tecnológica:
el pobre hombre empuja su vieja carretilla roja.

¡Estúpidos ahorristas, estoy citando a Williams!

Autistas consumistas neo-liberales:
¡Global freedom of commerce!
Combatividad es contabilidad.   

El pobre hombre empuja su vieja carretilla roja.
¿A quién eligen Presidente si no monta un Gran Teatro?
El pobre hombre empuja su vieja carretilla roja.

Pero hasta Freud lo dijo:

¡Un padre no es caballo peludo y sin escrúpulos!
¡Que viva el por-venir!... lo todavía innombrable...
lo Real que no se agota...
                                           en fin:
¡la Democracia!...









© Armando Almánzar Botello.
Agosto de 1995
Versión retocada.


Cazador de Agua y otros textos mutantes.
(Antología Poética 1977-2002)
Editora Gente 2003.

Santo Domingo, República Dominicana